Buscar este blog

sábado, 28 de diciembre de 2013

Involución

Así anunciaba The Economist uno de sus reportajes sobre la economía española
 
CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 26 de diciembre de 2013
 
Pienso en todo lo que ha cambiado este país en el último año y no lo reconozco. Hoy tenemos menos derechos y menos libertades que hace doce meses. Y no ha estallado ninguna revolución.
 
Tenemos sueldos más bajos. Impuestos que gravan el consumo. Copago sanitario. Menos becas, matrículas más caras, universidades que se van convirtiendo en coto cerrado de quienes pueden pagarse una educación superior y que ahora tendrán menos rivales a la hora de competir por los empleos mejor remunerados. Subvenciones para colegios concertados que separan a los niños de las niñas. Colegios públicos que piden dinero a sus alumnos para pagar las fotocopias. O racionan la calefacción.
 
Tenemos empleos más precarios, despidos más baratos con la excusa de flexibilizar el mercado de trabajo. Tenemos seis millones de parados. Empresas sin crédito. Bancos sin ética que estafan a sus clientes más ancianos. Una Justicia alejada de los bolsillos vacíos.
 
Tenemos al jefe del Estado cuestionado, entre safaris y operaciones de cadera. Tenemos a la infanta rozando la imputación y a su marido con un pie en la cárcel. Tenemos al presidente del Gobierno asediado por el tesorero de su partido, que está en prisión, y la sospecha de que el dinero negro y las donaciones de empresarios en busca de favores han sido una práctica constante.
 
Tenemos jueces sin medios parra llegar a fondo de la corrupción. Demasiadas manos sucias. Y una manta de enorme de clientelismo y complicidades que lo tapa todo.
 
Y tenemos, finalmente, menos libertades. Un gobierno que no se siente aludido cuando la gente se queja y que ha pasado de dar la callada por respuesta a promover una Ley de Seguridad más restrictiva y recuperar el camión botijo. Ya es mala suerte que una de las pocas promesas que van a cumplir convierta en delito el derecho de la mujer a decidir si quiere continuar con un embarazo.
 
Y lo peor de todo es que vivimos otra vez acomplejados. Nos quieren hacer creer que la crisis es culpa nuestra. Si lo consiguen, habrán culminado la mayor involución que ha sufrido nuestro país desde la victoria de Franco.

jueves, 19 de diciembre de 2013

Un mal sueño

 
Esto es una estrella. Y lo que vas a leer a continuación, un cuento de Navidad...
Foto: Wikipedia.
 
CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 12 de diciembre de 2013
 
Se me ocurrió acercarme al centro de una ciudad grande, qué más da el nombre, y hacer tiempo paseando por una de esas calles peatonales llenas de escaparates y tiendas. Los clientes se apretaban a la puerta de una gran superficie, ansiosos por consumir en los días previos a la Navidad, y ya comenzaba a arrepentirme cuando se elevó un griterío entre la multitud.
 
Enseguida apareció el monstruo. Un mastodonte blindado, con rejillas en los faros y el parabrisas protegido contra los impactos, y un cañón de agua que lanzaba ráfagas heladas al cogote de la gente. Y la gente corría.
 
Parapetado bajo el alero, distinguí una pancarta en medio de la marea humana que se desbocaba calle abajo. Se quejaban por la bajada de sueldos, y los recortes en educación, y el copago sanitario, y el aumento de los impuestos. Y el agua a presión ahogaba sus gritos.
 
Crucé los dedos. El chorro pasó de largo. Y ya creía que me había librado cuando el camión se detuvo, alguien en su interior debió pensar que tenía cara de culpable, y el cañón de agua me alcanzó de lleno.
 
A duras penas me levanté, empapado, y encontré fuerzas para refugiarme en el interior del establecimiento. Pero me topé con un guarda jurado. Tuve que dar la vuelta y salir huyendo.
 
No llegué muy lejos, el guarda me alcanzó en mitad de la calle. Forcejeamos. Y al momento llegaron dos policías y me esposaron.
 
Desperté. Empapado. La almohada húmeda de sudor. El corazón agitado. "Ha sido un mal sueño", me dije mientras observaba las manchas del techo del cuarto. Entonces encendí la radio y escuché cómo el locutor informaba de que el Ministerio del Interior va a comprar un camión botijo para reprimir a la gente que se queja. Y el locutor, que era un valiente, decía que no dejaba de resultar una paradoja que el Ministerio dedicara medio millón de euros en un instrumento para reprimir las protestas de quienes no están de acuerdo con la forma en la que el Gobierno se gasta el dinero de nuestros impuestos.
 
Apagué la radio, dejé de observar el techo, e hice un esfuerzo para cambiar de sueño.
 

Tanqueta blindada que ya usa la Policía Nacional. Foto extraída de la Wikipedia.


miércoles, 18 de diciembre de 2013

La pena de Morayma


Árabes caminando bajo la tempestad, de MARIANO FORTUNY


UNA TUMBA EN LAS ALPUJARRAS Y UNA CÁRCEL DE ARENA


Una laja en Las Alpujarras. Y un puñado de arena en una playa de Salobreña. El cuarto y el quinto relato de Tierra adentro y otros cuentos de naufragios están ambientados en el antiguo reino nazarí de Granada.

La pena de Morayma cuenta el exilio del sultán Boabdil y su esposa a Las Alpujarras tras la derrota con los Reyes Católicos. El cuento habla de las barreras entre hijos y padres y de cómo algunos reencuentros llegan de la forma más inesperada.

El rey de arena relata la historia de un sultán encerrado en una playa y supongo que es una metáfora de las ataduras que sufrimos todos. Por lo demás, Muhammed VIII fue un sultán de veinte años que sufrió las conspiraciones de los abencerrajes y que vivió unas décadas antes de Boabdil.

He reescrito La pena de Morayma para la edición de Tierra adentro. Una primera versión apareció publicada en el verano de 2011 en el suplemento literario El Filandón de Diario de León. Le he quitado más de una viruta, especialmente al comienzo del relato. El rey de arena es una narración inédita.

Ambos relatos son mis dos Cuentos de la La Alhambra particulares. Sin duda, están influenciados por la obra de Washington Irving, y también por las leyendas de Bécquer. Los dos, especialmente el segundo, fueron libros que me acompañaron cuando me tomé en serio la escritura. Y han dejado poso.

jueves, 12 de diciembre de 2013

Santo Mandela

Melson Mandela, portada de The New Yorker
  
CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 12 de diciembre de 2013
 
Ahora que Mandela ha muerto y todo el mundo lo ha lamentado, no debemos preocuparnos por nada. Todos estamos de acuerdo en que fue un gran hombre. Y todos, sin duda, vamos a seguir su ejemplo.
 
Ninguno de nosotros volverá a colarse en el metro. Nunca más robaremos novelas en las librerías. Ni dejaremos de pagar la cuenta del supermercado o las consumiciones en el bar cuando no nos inviten los amigos.
 
Mandela era un hombre honesto y todo el mundo lo ha reconocido. Mandela, seguro, pagaría el IVA de las obras de reforma del baño. Mandela no defraudaría a Hacienda. Tampoco compraría un piso con dinero negro. Ni emplearía a ningún trabajador sin regularizar. No, Mandela no alentaría la economía sumergida. Ni explotaría a sus semejantes.
 
Ahora que Mandela es un santo laico. Un revolucionario admirado en los cinco continentes. Ahora que todo el mundo lo ha visto, no será necesario denunciar a los bancos para que devuelvan el dinero de las preferentes. Ni recurrir a Stop Desahucios para no perder la casa.
 
Podemos esperar, sin duda, que el Gobierno renuncie a los recortes. No son justos. Incluso Rajoy, que ha reconocido la altura moral de Mandela y viajó a Sudáfrica para asistir a sus funerales, convertidos en una fiesta, acaba de anunciar en una entrevista que el Estado del Bienestar es irrenunciable. Mandela le guiará para que en nuestro país contemos otra vez con un instrumento redistribuidor de la riqueza, que elimine las desigualdades sociales y garantice una oportunidad a los hijos de la clase media y de la clase obrera.
 
Y podemos dar por suprimida la reforma laboral porque es injusta, y las tasas judiciales, porque alejan la justicia de las clases populares. La seguridad privada no patrullará las calles. Es posible que reabra el Canal 9, pero sin enchufados. Bárcenas, seguro, se pudrirá en la cárcel, porque ha sido malo, imputarán a la infanta Cristina, caerá la monarquía, y, por supuesto, el Gobierno quitará las concertinas de la valla de Melilla para que nuestros hermanos que tienen el color de la piel de Madiba no se corten las manos cuando vengan desde el corazón de África buscando nuestra ayuda.

martes, 10 de diciembre de 2013

El dilema


Chéjov, quién sabe si resolviendo algún dilema.
Retrato de OSIP BRAZ que puede encontrarse en la Wikipedia.
 
CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 5 de diciembre de 2013
 
Si el alma humana fuera un reloj, Chéjov sería su relojero, leo en un periódico de Madrid que informa sobre la edición completa de los cuentos del autor ruso traducidos al castellano. Y me pregunto qué relato escribiría Chéjov sobre nosotros. Sobre nuestra sociedad y nuestras costumbres. Nuestras miserias y nuestras incertidumbres. A veces pienso que sería un cuento vacío.
 
Zapatero también publica estos días un libro. Lo ha titulado El dilema y nos habla de sus dudas. Explica nuestro ex presidente leonés del Gobierno cómo le desveló el arranque de la crisis en la que estamos inmersos. Cómo la noche del 12 de mayo de 2010, presionado por Ángela Mérkel, por el Fondo Monetario Internacional y por el Banco Central Europeo, traicionó su ideario para abrir la veda de los recortes y atajar el problema de la deuda. Y cómo tragó sapos y carretas y sacrificó su carrera política y las expectativas electorales de su partido para evitarle a España un rescate como los que han sufrido Grecia y Portugal, que en lugar de reflotar sus economías, se han convertido en un lastre.
 
 
Portada del libro de Zapatero sobre sus 600 días de vértigo.
Foto: PLANETA
  
Después de leer el prólogo de El dilema, donde el ex presidente viene a reconocer que nos debía una explicación a los españoles, me vienen muchas preguntas a la cabeza; ¿por qué ha esperado tres años para contarlo?, ¿por qué lo hace en un libro?, ¿por qué nos obliga a comprarlo para conocer sus razones?, ¿por qué no nos informaron sus compañeros del PSOE antes de las elecciones?, ¿para qué sirve el Congreso si no le cuentan toda la verdad?, ¿y para qué votamos, si nadie nos dice lo que está pasando en realidad?
 
Yo ya lo tengo claro. Las leyes las dictan hoy los mercados. Los mercados han logrado cambiar nuestra Constitución. Y los representantes que elegimos democráticamente se han quedado sin margen para hacer política y ni siquiera se atreven a consultarnos en un referéndum.
 
Hemos perdido soberanía, sin duda. Nuestro destino está en manos de instituciones a las que no votamos. Y tenemos un ex presidente del Gobierno que una noche vendió su alma al diablo y ahora ha escrito un libro para silenciar al tic tic que no deja de sonar en su cabeza.

jueves, 5 de diciembre de 2013

La náusea del mar


Oficiales del Serpent, en una foto que revela el paso del tiempo

LOS NÁUFRAGOS DE LA ENSENADA DEL TRECE

Durante días, el mar arrojó cadáveres mutilados hacia las rocas de la Costa de la Muerte. A la Ensenada del Trece llegaron, de milagro, los tres únicos marineros del Serpent que sobrevivieron al naufragio. De Luxton y Burton (Gould no aparece en el texto), de lo que vieron en la playa, de lo que dejaron en el mar, habla el tercer relato de Tierra adentro y otros cuentos de naufragios, titulado La náusea del mar. Después de dos narraciones inéditas, el libro incluye un texto que podéis encontrar en este blog y que apareció publicado en papel en el suplemento Filandón de Diario de León y en la revista Luvina, de la Universidad de Guadalajara (México).


El naufragio del Serpent, en un grabado de la época

Ocurrió el 10 de noviembre de 1890. El mar se tragó aquel día a ciento setenta y dos de los ciento setenta y cinco miembros de la tripulación del buque escuela HMS Serpent, que había partido de Plymouth en ruta hacia el Cabo de Buena Esperanza. Un error de navegación lo hizo embarrancar en los rompientes de la Punta de Boi, en Camariñas, y todos los intentos por arriar los botes fracasaron porque el oleaje los astilló contra las rocas. El mar se tragó los cadáveres de la tripulación y después los devolvió a la costa, desmembrados.

Los tres supervivientes eran los únicos marineros que llevaban puestos tres de los escasos veinticinco chalecos salvavidas que había en el barco. Narrado en primera persona, el cuento habla de la fragilidad de la condición humana. Al día de hoy, el Cementerio de los Ingleses donde enterraron los cuerpos que aparecieron en la playa, se ha convertido en un atractivo turístico. 

martes, 3 de diciembre de 2013

Cuchilladas

 
Valla de concertinas del las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos.
Foto: Nicholas Phelps

CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 28 de noviembre de 2013

La tierra es cuadrada. Las nubes son montañas de algodón que cuelgan de los cielos. Y el hombre es bueno por naturaleza.

La tierra es infinita. Las estrellas son antorchas que encendieron nuestros ancestros el día que murieron. Y cuando tiritan azules a lo lejos es porque algún poeta escribe versos con ellas.
 
El mar es una balsa de aceite. Las fronteras son murallas que nos protegen de peligros desconocidos. Y las cuchillas sólo erosionan el alma.
 
Por el mar corren los peces, vaya, y por el monte nadan las ballenas. Y los lobos comen hierba, y las sardinas son amigas de los arenques, y nuestro presidente necesita un informe para saber si las concertinas de la valla de Melilla le hacen daño a la gente.
 
El cambio climático no existe. La pobreza es un bulo. Irak todavía esconde armas de destrucción masiva en el desierto. Y las concertinas "son un elemento pasivo" y "no agresivo", dice un ministro que no se pierde una misa, pero que ha olvidado que las palabras piedad y acogida tienen un significado para los cristianos.
 
La economía va bien. España se recupera. La reforma laboral es un éxito. Las pensiones crecen. El Estado no puede sostener a un pelotón de vagos y maleantes con el subsidio de desempleo. Y la inmigración es una amenaza.
 
Los que protestan en la calle son una minoría revoltosa. Los que protestan en el Congreso son terroristas callejeros, que socavan las instituciones. Y los inmigrantes son salvajes que vienen del corazón de África para quedarse con nuestro dinero.
 

Voluntarios recogiendo chapapote. Foto STEPHANE M. GRUESO


Del Prestige sólo salieron "unos hilillos de plastilina". Nadie es culpable. De hecho, el chapapote no es negro. Y el petróleo tampoco contamina.
 
La tierra es plana. Dios creó el mundo en una semana. Adán mordió la manzana de Eva. Y las concertinas no causan cortes profundos. Si acaso, estimulan las cuerdas vocales de los inmigrantes que huyen de la miseria y no se han dado cuenta de que un "elemento disuasorio" les separa de Europa. Quizá por eso, alguien les ha puesto un nombre que recuerda al de un instrumento de música.

lunes, 2 de diciembre de 2013

El monedero de Nelson

 
La batalla de Trafalgar, pintada por Juan Vallejo


VEINTIÚN MONEDAS, TRECE VOLCANES, DOS MUJERES, UN DISPARO

Nelson murió con veintiún monedas en el bolsillo. Lo hizo en la enfermería del Victory, el buque insignia de la flota británica que derrotó a franceses y españoles en la batalla de Trafalgar, mientras sus hombres empezaban a celebrar la victoria. Horatio Nelson, barón del Nilo, libertador de Nápoles, alcanzado por un tirador francés encarmado en lo alto de una cofa y demasiado presumido como para renunciar a sus medallones y a su escarapela, y a su uniforme ostentoso, cuando se pone el frente del combate.


Detalle de 'Panorama de la batalla de Trafalgar" con Nelson camino de la enfermería.
Pintura de William Heath

El monedero de Nelson, el segundo cuento de Tierra adentro y otros cuentos de naufragios, cuenta cómo murió el almirante inglés, el héroe del mar, y lo que guardaba en los bolsillos. Los bolsillos, y lo que esconden, son importantes en los dos primeros cuentos del libro editado por LEER-e (véase El sastre del Titanic) y que también podéis descargar para Kindle en Amazon. En el caso de Nelson, son veintiún monedas, o quizá la sombra de los trece volcanes de la Isla de Nieves, el sol de Egipto, los miedos de su amante, Lady Hamilton, y los celos de su mujer, Frances Nisbet. No engaño a nadie, El monedero de Nelson es un cuento de amor, la batalla más grande de todas, donde casi siempre todos pierden.   

viernes, 29 de noviembre de 2013

El sastre del Titanic

 
El Titanic, zarpando en 1912


EL BOLSILLO DE UN SASTRE Y DOS HUÉRFANOS SIN NOMBRE

El naufragio de todos los naufragios. Y un rosario de historias a bordo. Tierra adentro y otros cuentos de naufragios comienza con el relato de un sastre embarcado en el Titanic. De dos huérfanos que juegan con un perro en un bote salvavidas. Y de una madre que no sabe dónde están sus hijos. 

El sastre del Titanic es la historia de un desencuentro. El relato de un hombre que huye de sus celos y se embarca en el barco más lujoso del mundo, un hotel flotante que reproduce la sociedad clasista de principios del siglo XX y donde, a pesar de todo, todavía quedan caballeros.

La historia de Lolo y Momón, los huérfanos del Titanic, llenó cientos de hojas de periódicos en 1912. Pero este cuento, que inventa sólo un poco, habla sobre todo de su padre... 
 
Lolo y Momón, fotografiados después de su rescate
 

lunes, 25 de noviembre de 2013

Tierra adentro y otros cuentos de naufragios

 

El Américan Star, partido en dos y embarrancado en una playa de Fuerteventura.
Fotografía incluida en el interior del libro.
 
LA EMIGRACIÓN, EL EXILIO Y ALGUNOS NAUFRAGIOS ÍNTIMOS

En este libro navegan algunos barcos de verdad. Y vuelan algunos aviones. Navega el Titanic, con un sastre que huye a Nueva York con sus hijos. Y arrastra su leyenda negra el Great Eastern, tocado por la fatalidad.

Zozobra el American Star, camino de una playa de Fuerteventura. El almirante Nelson se desploma en la cubierta del Victory durante la batalla de Trafalgar. Y los marinos de un buque escuela con nombre de serpiente mueren despedazados en las rocas de la Costa de la Muerte.

Pero en este libro también navegan barcos sin nombre, pateras y cayucos cargados de inmigrantes, y algunos hombres y mujeres que simplemente van a la deriva, aunque no se encuentren en el mar.

Así es la portada en la colección libr-e.

EN LA COLECCIÓN LIBR-E DE LA EDITORIAL LEER-E

Este es el momento de presentaros, a vosotros que de vez en cuando os pasáis por este blog, Tierra adentro y otros cuentos de naufragios,  el tercer libro que publico después del volumen de relatos El país de las nieblas y de la novela El agujero de Helmand, ganadora del V Premio Tristana de Novela Fantástica.

El libro, que formará parte del catálogo de la editorial digital Leer-e, incluye doce cuentos, más el relato completo de El diablo del mar, que este verano apareció publicado como microfolletín por entregas en Diario de León. La edición, con una fotografía del American Star y dos del Great Eastern en su interior, será visible en formato e-book a partir del lunes 25 de noviembre -en algunos portales puede retrasarse hasta el miércoles 27- en las plataformas asociadas a Leer-e (Apple, Amazon, Google, El Corte Inglés, Casa del Libro, Fnac...) Descargarlo en vuestro ordenador, tableta, libro electrónico o edición Kindle cuesta 2,99 euros en Europa y 4,99 dólares en América. En préstamo, 0,99 euros y 1,99 dólares.

La mayor parte de los relatos son inéditos, aunque aparece en la colección Libre-e, que dirigen Marta Rivera de la Cruz y Martín Casariego, donde recuperan libros descatalogados que antes se publicaron en papel. Tierra adentro... iba a ser una revisión ampliada de El país de las nieblas pero al final sólo hay un relato revisado de aquel volumen y una reescritura de otro, que lo convierte en un cuento nuevo.

Leer-e es una editorial de referencia en el sector del libro electrónico en España. Además de la colección Libr-e digitaliza en Palabras mayores la obra de autores que ya son clásicos de la literatura como Gabriel García Máquez, Julio Cortázar o Carlos Fuentes.

Os dejo aquí el índice de los relatos. Mi intención es contaros más detalles de algunos de ellos en este blog en los próximos días. 




EL SASTRE DEL TITANIC
EL MONEDERO DE NELSON
LA NÁUSEA DEL MAR
LA PENA DE MORAYMA
EL REY DE ARENA
TRATADO DE ALQUIMIA
VIEJO BARCO DE HIERRO
EL CAYUCO
TIERRA ADENTRO
NÁUFRAGOS
EL VUELO DE WILL ROGERS
AZOUZ, EL PÁJARO

Microfolletín. EL DIABLO DEL MAR


Tierra adentro y otros cuentos de naufragios habla de la emigración, del exilio y de los naufragios íntimos. A veces, el mar sólo es un eco. Ojalá se oiga muy lejos.

viernes, 22 de noviembre de 2013

No estamos locos

Imagen promocional del libro de El Gran Wyoming

CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 21 de noviembre de 2013
 
No le falta razón al Gran Wyoming cuando dice que los que nos gobiernan son los auténticos antisistema. "Los verdaderos antisistema no son los que llevan rastas y revientan una papelera. Esos no hacen un gran daño a la sociedad. Los que nos gobiernan son los auténticos antisistema, porque se meten en el sistema para destruirlo", ha afirmado el popular presentador de El Intermedio durante la presentación de su libro No estamos locos, que ofrece una versión alternativa de la historia reciente de nuestro país, construida sobre "un inmenso patio de huesos".
 
Tiene razón el Gran Wyoming. Todavía no hemos enterrado el franquismo. Ni hemos superado el trauma de la Guerra Civil. La Transición fue un apaño. Dejó tantos cabos sueltos que cuarenta años después todavía se vuelven contra nosotros, como latigazos.
 
"No estoy loco", dice el Gran Wyoming. Y asegura que nuestro Gobierno está utilizando la crisis como coartada para cambiar el sistema. Así es como han destruido el Estado de Bienestar.
 
Primero fue la reforma laboral, que ha resucitado la lucha de clases en lugar de crear empleo. Luego llegó la reforma de la Justicia, que aleja de los juzgados a quienes no pueden pagar el tasazo. Continuaron con los recortes en la Sanidad, el copago, y la privatización de hospitales. Los cambios también han afectado a la Educación, a las becas, a las pensiones, o las ayudas al carbón, un sector estratégico. De esta forma, dos años después de las elecciones que ganaron con un programa que no han cumplido, España está inmersa en una recesión, con seis millones de parados, sueldos más bajos, impuestos más elevados.
 
Y para acallar las protestas y desactivar los movimientos ciudadanos, ahora se proponen aprobar una Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana más represiva, que restrinja el derecho a la huelga, a la manifestación, incluso la libertad de expresión prohibiendo fotografiar a los antidisturbios.
 
Sin duda están cambiando el sistema desde dentro. Y lo están haciendo tan bien que alguien como el Gran Wyoming tiene que empezar diciendo que no está loco cuando escribe un libro para abrirnos los ojos.

viernes, 15 de noviembre de 2013

Gringo viejo

"Liberación del peón". Mural de DIEGO RIVERA
CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves, 14 de noviembre de 2013

Le llamaban el amargo Bierce (Bitter Bierce, en inglés) y desapareció en México durante la revolución.

Bitter Bierce, que tenía cumplidos los 71 años, dejó esto escrito en una carta: Si oyes que fui llevado ante un muro mexicano y fusilado hasta convertirme en harapos, comprende que para mí, esa sería una excelente manera de dejar esta vida. Es superior a la vejez, a la enfermedad, o a caerse por las escaleras de la bodega. Ser gringo en México... eso sí es eutanasia.

Autor de El Diccionario del Diablo, una colección de definiciones sarcásticas, Ambrose Bierce fue uno de los periodistas más cínicos de los Estados Unidos. También fue escritor de relatos de terror, muchos de ellos ambientados en la Guerra de Secesión. Por algo había participado en batallas tan sangrientas como las de Shilo, Chikamagua y Chatanooga, donde debió descubrir la parte más amarga de la realidad.

En octubre de 1913, Bierce dejó la comodidad de su domicilio en Washington DC para visitar por última vez los campos de batalla donde había combatido cincuenta años antes. Dos meses después, sin embargo, estaba en El Paso y cruzaba la frontera con México, donde acababa de estallar una revolución. En Ciudad Juárez, se unió al ejército de Pancho Villa como observador y su rastro se pierde en Chihuahua. A partir de aquí todo es leyenda, aunque está documentado que un gringo viejo murió en la batalla de Ojinaga, el 11 de enero de 1914. Y en Sierra Mojada, circuló durante años la historia de que a un escritor yanqui lo habían fusilado en las tapias del cementerio.

En cualquier caso, Bitter Bierce debió conseguir lo que buscaba; desaparecer sin caerse por las escaleras de la bodega. Y de paso, ser el protagonista de la novela de su vida. En 1985, el escritor mexicano Carlos Fuentes publicaba Gringo Viejo y convertía su desaparición en un best-seller. Fuentes transformaba por fin a Bierce en un personaje de ficción y ponía en su boca una frase amarga: Hay una frontera que sólo nos atrevemos a cruzar de noche: la frontera de nuestras diferencias con los demás, de nuestros combates con nosotros mismos.

Y me lo imagino cruzando la frontera con México. Buscando que alguien le mate para no morir de viejo.

El teniente Ambrose Bierce, con el uniforme azul de la Unión
Dibujo de TOM REDMAN


UN CUARTO MENGUANTE QUE SE VUELVE CUARTO CRECIENTE


Los lectores de este blog ya han leído este artículo en una entrada del pasado año bajo el epígrafe de Cuarto Menguante, las columnas que no aparecen en Diario de León. Se cumplen cien años desde que Bitter Bierce cabalgaba en México junto a Pancho Villa, quien sabe si a la búsqueda de un pelotón de fusilamiento, y me apetecía que este texto también apareciera en el papel del periódico. Sin duda, llegará a más gente...

Y sobre el mural de Diego Rivera que ilustra esta entrada, puedo decir que lo he visto en la pared donde el artista lo pintó. Y esa sí fue una frontera que me atreví a cruzar.

viernes, 8 de noviembre de 2013

Fronteras

Emigrantes irlandeses en el puerto de Cork durante la Gran Hambruna
CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 7 de noviembre de 2013

Les llaman concertinas y son cuchillas enredadas en el alambre. Hace ocho años, el Gobierno las colocó en lo alto de la doble valla de Melilla para evitar las avenidas de inmigrantes. Pero no sirvió de nada.

Al contrario. Presionados por la miseria, los subsaharianos seguían trepando por la alambrada y dejaban un rastro de sangre y de ropa desgarrada después de saltar la verja que rodea el perímetro de la ciudad.

Las oenegés se quejaron. Las concertinas causaban cortes profundos en las manos y en las piernas de los inmigrantes y el Gobierno acabó por retirarlas.

Ocho años después, las cuchillas han vuelto. Y con ellas, una malla metálica diseñada para que nadie pueda trepar hasta lo alto introduciendo los dedos. Dos helicópteros, uno de ellos equipado con una cámara térmica y un foco, vuelan además sobre la frontera.

Leo que reforzar la valla de Melilla, que cada vez se parece más a una ciudad asediada, ya costó treinta millones de euros en 2005. Y la Guardia Civil, que dispone de dos módulos de intervención rápida para tratar de frenar las avalanchas, tampoco escatima en medios.

Pero es como ponerle puertas al campo. O encerrar al mar en un cuenco.

Los inmigrantes seguirán llegando. Seguirán ahogándose en El Estrecho. Continuarán pagando a las mafias para que les hagan un hueco en pateras, cayucos o lanchas de goma, o en barcos tan viejos que recuerdan a aquellos ataúdes flotantes, así les llamaban, que en los años de la Gran Hambruna cruzaban el Océano Atlántico cargados de irlandeses famélicos.

A la pobreza no la desalientan las concertinas. Deberíamos saberlo, nosotros que hemos tenido padres y abuelos que fueron emigrantes, hijos que vuelven a serlo.

Así que podemos convertir Europa en un búnker, invertir más dinero en blindarnos mientras crece la xenofobia. O podemos repartir mejor los recursos. Crecer sin pisar a nadie. Y hacerlo antes de que llegue el día en que también nos encontremos con una doble valla salpicada de cuchillas cortándonos el paso y nos demos cuenta de que el lado pobre de la frontera es el nuestro.

La doble verja de Melilla. FOTO: ONGAYO

  
 TRES AÑOS DE CUARTOS CRECIENTES
Un apunte para recordar que hace tres años que empecé a escribir en la sección de Opinión de Diario de León -primero como columna, los martes, y después como faldón, los jueves- y que abrí este blog para recopilar todos los artículos, entre otros textos. Gracias a todos los que dedicáis un par de minutos a la semana para leer lo que escribo. Sigo...

jueves, 31 de octubre de 2013

Grisú


Explosión de grisú en una mina francesa.
Ilustración de Le Petit Journal, 1892.
 
CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 31 de octubre de 2013

Veo a una mujer que grita en el aparcamiento de la mina. Una mujer con gafas de sol. Alguien le cuenta lo peor. Lo que nadie quiere oír. Y ella grita y se derrumba, rodeada de brazos amigos. Y su imagen aparece en todos los periódicos digitales antes de que anochezca.

En algunos de esos medios, el video sobre el accidente del Pozo Emilio elaborado por una agencia de noticias se puede ver después de un anuncio de ginebra. Y no hay forma de saltárselo. Son los automatismos de la publicidad on line, que no tienen encuenta el dolor y la pérdida.

Y tenemos seis mineros muertos. La peor tragedia en la minería leonesa desde el accidente de Combustibles de Fabero (Cofasa), un fatídico día de noviembre de 1984 que costó la vida a ocho trabajadores después de una deflagración.

Y como entonces, la culpa la ha tenido una bolsa de grisú. Una bolsa que esta vez se abrió sin explotar, repentinamente, y que a pesar de todos los controles y todos los equipos auto-rescatadores envolvió a una decena de hombres que trabajaban en la misma galería sin tiempo para que se pusieran las mascarillas.

Parece un accidente de otra época. Seis mineros muertos. Seis. Nos habíamos acostumbrado a que la mina no se llevara a nadie en los últimos años. O que lo hiciera de uno en uno, de cuando en cuando. Parece un suceso de hace décadas. De cuando los periódicos eran en blanco y negro y no existía Internet, ni los videos on line con anuncios de ginebra.

Miro en las hemerotecas y encuentro decenas de artículos sobre el trauma de Cofasa, que sólo quedó atrás cuando un juzgado de Ponferrada condenó a penas de prisión menor a un ingeniero, a un capataz y a un vigilante por imprudencia temeraria con resultado de muerte y lesiones graves. El accidente, decía la sentencia, se hubiera evitado de haberse medido el grisú al empezar la jornada.

Y supongo que esa es la pregunta que nos hacemos todos; si el accidente de la Hullera Vasco-Leonesa se ha debido a la fatalidad o algo ha fallado en la mina más moderna de España para que ahora tengamos seis muertos y una mujer que grita para siempre en Internet, donde el dolor no puede borrarse.

viernes, 25 de octubre de 2013

Ventanas rotas

Ventanas rotas en un cine abandonado de San Petersburgo. Foto SPITZRUTEN
 
CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 24 de octubre de 2013
 
 
La avenida de La Puebla es una calle muerta. A lo largo de sus trescientos metros se amontonan los comercios cerrados. Los locales vacíos. Los muros tapiados de ladrillos y carteles. Los cristales sucios. Las paredes grafiteadas. Los teléfonos de las inmobiliarias, anunciando que todo está en venta.
 
La avenida de La Puebla, en pleno centro de Ponferrrada, una calle importante porque vertebra las dos partes de la ciudad, porque más de la mitad del vial coincide con el Camino de Santiago, no levanta cabeza.
 
Y lo que le pasa a esa calle tan céntrica me recuerda al síndrome de las ventanas rotas, una expresión que acuñaron dos periodistas de una revista de Boston en los años ochenta y que hizo popular el alcalde de Nueva York, Rudolf Guiliani, para referirse al problema de la degradación urbana. La teoría dice que si no se arregla a tiempo una ventana destrozada en un edificio sin uso, los vándalos continuarán rompiendo cristales, un día tras otro, y todo el inmueble se echará a perder.
 
Y como el deterioro se extiende como la gangrena, el problema se repetirá en los edificios aledaños y al final, nadie querrá vivir en esas calles, abrir un comercio en esos barrios, comer en sus restaurantes, que acabarán cerrando, o comprar en sus supermercados, que se quedarán sin clientes.
 
A ese síndorme hay que ponerle remedio antes de que sea demasiado tarde. Porque lo que le sucede a la avenida de La Puebla es lo mismo que le ocurre a una calle histórica como El Rañadero, por citar otro ejemplo.
 
La concentración de los negocios en el centro comercial es la prueba de que estamos perdiendo el centro de la ciudad. De que la ciudad se nos está yendo de las manos.
 
Y como la gangrena no se detiene si no se la frena, un día podemos amanecer sin campus -la Universidad de León nunca ha apostado por las instalaciones que costeó el Plan del Carbón- sin estudiantes, sin comercios, sin servicios. Sin población activa. Sin colegios. Seremos una ciudad de ventanas rotas. Y ni siquiera nos acordaremos de quién nos arrojó la primera piedra.

martes, 22 de octubre de 2013

Desconciertos


Un periódico de malas noticias
 
CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 17 de octubre de 2013
 
En el mundo en que vivimos la inmigración es un problema de seguridad y no una cuestión humanitaria. A los inmigrantes que mueren en un naufragio les conceden la nacionalidad y a los que sobreviven les denuncian por no tener papeles.
 
La principal potencia económica del sistema capitalista está a punto de desplomarse porque los extremistas del partido conservador están dispuestos a llevar al país a la suspensión de pagos para no costear la sanidad universal que ha puesto en marcha un presidente negro.
 
La vanidad de un pirata somalí apodado Bocazas -quizás el mismo que secuestró al pesquero español Alakrana- le hace viajar a Bélgica para participar en un falso documental y caer en las redes de la policía, que de otra forma nunca le hubiera detenido.
 
Y la crisis económica, y el decrédito de la clase política, llevan a miles de ciudadanos a los brazos del nacionalismo extremo.
 
En el país en el que habitamos, catorce cargos públicos no caben en la glorieta que inauguran en el municipio granadino de Alhedín, con ocho mil habitantes. El fotógrafo tiene que dar dos pasos hacia atrás para enfocarlos a todos.
 
En Madrid, el presidente espera a que escampe mientras los nacionalistas catalanes le amenazan con una declaración unilateral de independencia.
 
Y Gibraltar sigue siendo una colonia inglesa.
 
En la provincia que pisamos, una multinacional pleitea con un grupo ecologista que quiere defender al urogallo de un parque eólico.
 
Los presupuestos del Gobierno autonómico son más pobres que nunca.
 
Y otra vez no hay ninguna partida de dinero para Las Médulas.
 
En la ciudad desde donde les escribo, el alcalde despierta manteado por una revista que le busca las cosquillas con negocios de familiares.
 
Los preferentistas quieren recuperar su dinero.
 
El Hospital del Bierzo sigue a la cabeza del tiempo medio en listas de espera.
 
¿Y en mi casa? En mi casa sólo hay desconcierto cada vez que abro el periódico y me cuesta encontrar una noticia buena.

viernes, 11 de octubre de 2013

Películas

 
Cartel de las primeras películas de los Lumiére
 
CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 10 de octubre de 2013
 
En Francia han reabierto el cine más antiguo del mundo. Se trata de una pequeña sala de proyecciones situada en la localidad de La Ciotat, en la región de Marsella-Provenza, llamada Teatro Edén.
 
Allí exhibieron sus primeras películas los hermanos Lumière en 1899. Y allí habían grabado unos años antes los mismos pioneros el famoso rollo con la llegada de un tren a la estación de la ciudad que tanto impresionó a los ingenuos espectadores de finales del siglo XIX. Algunos huían despavoridos. Otros se escondían bajo las butacas. Y el que menos, se protegía la cabeza con las manos en un acto reflejo ante el temor de que la locomotora que se les venía encima abandonara la pantalla. Como por arte de magia.
 
 

Llegada del tren a la estación de La Ciotat.
Fotograma de la película de 1895 de los hermanos Lumière.

 
En Francia reabren cines viejos. Y en en España, no sólo los cierran, sino que cada vez se ruedan menos películas. Si acaso, tenemos que soportar las 'películas' que nos cuenta algún ministro sobrado de eufemismos que en lugar de apoyar al cine nacional, -qué envidia la forma en que nuestros vecinos protegen su industria cultural- dice que le falta calidad y por eso no tiene espectadores. Como si la subida del IVA y la caída de las subvenciones, y el alto coste de las entradas en un país con seis millones de desempleados no tuvieran nada que ver.
 
Ese ministro se llama Montoro y ha debido pensar que todos los españoles somos espectadores bisoños y estamos sentados en el patio de butacas de aquel Teatro Edén. "En España, los sueldos no bajan, moderan su crecimiento", también ha dicho Montoro. Menudo tren, señor ministro, menudo tren...
 
Y no es el único ilusionista en el Gobierno. La ministra de Trabajo, Fátima Báñez, se ha empeñado en encontrar la cuadratura del círculo cuando afirma que las pensiones no bajan, aunque los pensionistas tengan menos dinero. Pero ya no cuela. También aseguró que la reforma laboral iba a crear empleo y miren cómo estamos.
 
Y el peor de todos, claro, es el presidente del Gobierno. "Hay cosas que no se pueden demostrar", ha dicho Mariano Rajoy de los sobresueldos de Bárcenas. Lo que no quiere decir que no sean ciertas. Y dan ganas de salirse del cine en mitad de la película.
 

viernes, 4 de octubre de 2013

Frases hechas

 

¿El Gobierno o la mayoría silenciosa?
Del blog www.vicenteluisrubio.blogspot.com

   
CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 3 de octubre de 2013

El que calla, otorga, afirma un dicho popular al que parece haberse agarrado el Gobierno de Rajoy para continuar con su huida hacia delante. Peligrosa solución, invocar a una mayoría silenciosa que no protesta, que no se manifiesta en la calle, para dar por hecho que la política económica que están aplicando convence a la mayor parte de la población de este país.

Una política, les recuerdo, que ha priorizado la reducción de la deuda sobre la creación de empleo aplicando un recorte drástico del gasto público, de los servicios sociales, la Sanidad y la Educación, y que nos ha sumergido a todos en el pozo de la recesión. Austericidio, le han llamado.

Y es como la pescadilla que se muerde la cola. El resultado de toda esa austeridad ha sido un aumento del paro, una reducción de los ingresos del Estado, que tiene que pagar más prestaciones por desempleo, un aumento de los impuestos, y, lo que parecía más sagrado, lo que dijeron que nunca iban a tocar, un tijeretazo al gasto en las pensiones porque el sistema se vuelve insostenible.

No resulta extraño, por tanto, que este año tampoco haya dinero para la Fundación Ciudad de la Energía, un proyecto en el que nunca creyeron porque fue una apuesta personal de Zapatero, ni para la autovía entre Ponferrada y Orense, a pesar de que los parlamentarios y los alcaldes del PP no se cansaron de reclamarla cuando gobernaban los socialistas.

Y es que no se puede escupir al aire.

El argumento del Gobierno es muy retorcido. Si no estás contra mí, estás conmigo, nos vienen a decir, invirtiendo el significado de otra expresión común en nuestro lenguaje.

Da igual cuántas manifestaciones de protesta se convoquen. Es indiferente cuánta gente se eche a la calle. Mientras no supongan el 51 por ciento de la población, el Gobierno ha dicho que no se dará por aludido.

Y me recuerda el Gobierno de Rajoy a una avestruz que esconde la cabeza en un agujero de tierra para no ver que los problemas crecen y le asedian. Habrá que hacer más ruido para que salgan de su madriguera. Y a los que se quedan en casa les digo que el que no llora no mama.

domingo, 29 de septiembre de 2013

Ídolos

 
"El Papa del pueblo", titula Time en su portada de Francisco I.
Y le ponía unos cuernos de diablo.
 
CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 26 de septiembre de 2013
 
Andan en Villablino cortando la carretera para que no pase el carbón importado y me viene a la cabeza la frase de nuestro Papa obrero, Francisco I, que además de resucitar la Teología de la Liberación, tan denostada por sus antecesores, está consiguiendo que muchos ateos echen de menos el catolicismo; "Los ídolos del dinero nos roban la dignidad", ha dicho.
 
En Laciana no la han perdido y por eso cortan la carretera. Es un movimiento espontáneo, sin líderes claros, y convocado a través de las redes sociales y los mensajes de telefonía móvil. Otro ejemplo, como lo fueron el 15-M o el 25-S, de que nuestros representantes políticos y sindicales han perdido el pulso de la calle. Ya no representan a nadie.
 
"El actual sistema económico nos está llevando a la tragedia", dice Francisco I, ciudadano Bergoglio, un Papa que ha renunciado a los zapatos de terciopelo rojo y a los lujos del Vaticano. Y en Villablino, con la gente en la calle, y los mineros en casa, y las minas cerradas, y el carbón que viene del puerto atravesando la localidad para que lo quemen en las centrales térmicas del Bierzo, tenemos un ejemplo cercano de esa tragedia global de la que nos habla Bergoglio.
 
Los zapatos rojos de Benedicto. Los zapatos negros de Francisco.
Del blog www.lainfinitaespiral.blogspot.com
 
En Villablino y en Fabero. Y en Torre del Bierzo. Y los cortes de carretera de estos días demuestran que todavía hay gente que no se ha resignado. Gente que no ha perdido la dignidad y cuando un camión cargado con mineral de un cielo abierto de Sudáfrica o de una mina subterránea de China -donde resulta más barata la extracción y el transoporte en barco, entre otras razones porque allí los trabajadores cobran menos y no se invierte el mismo dinero en mejorar las condiciones de seguridad- se acuerdan de todo el carbón nacional que permanece almancenado, a la espera de que el sistema lo acepte, de los tajos que han cerradao en los últimos meses, y del embudo en el que están metidas las cuencas mineras. Y se echan a la calle. Sin consignas. Sin siglas detrás.
 
Alguien dirá que no va a servir de nada. Que no van a cambiar las cosas. Que el sistema seguirá siendo un depredador. Pero más telarañas había en las entrañas del Vaticano. Y ahora tenemos un Papa rojo.

viernes, 20 de septiembre de 2013

Los mejores del mundo

 

Iker Casillas, maestro en la portería. Fotografía de Майоров Владимир


CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 19 de septiembre de 2013

Podemos sentirnos orgullosos de nosotros mismos. Tenemos al jugador de fútbol de moda. El más caro del mundo. También tenemos al que mas cobra. Y al que más goles mete. Tenemos, sin duda, al mejor jugador del planeta haciendo regates por los campos fútbol de nuestra liga.

Tenemos al mejor portero de la historia. Da igual que lo hayan arrinconado en el banquillo por la herencia envenenada de su entrenador anterior, que no tragaba con su integridad. Que le quiten lo bailado.

También tenemos al mejor entrenador del mundo al frente de nuestra selección. Aunque el presidente que ha comprado al jugador que más cobra en el mundo y al jugador de moda pensara que al club más grande del mundo, o eso dicen sus aficionados, donde sólo se pueden presentar a las elecciones los millonarios, le hacía falta alguien más moderno en el banquillo.

Así que tenemos todo lo necesario para que nos invada el orgullo. ¡Somos los campeones del mundo!

Quizá por eso nos cuesta tanto salir a la calle a quejarnos.

Porque tenemos un récord de parados. Seiscientos mil estudiantes sin beca de libros. Tasas que alejan de la Universidad a los hijos de desempleados o de trabajadores que no llegan a final de mes porque tienen el sueldo congelado, o recortado, o pendiente de cobro porque su empresa está pasando por apuros. Tasas que nos devuelven a una sociedad clasista y desigual, a aquella España vieja donde sólo estudiaban los que podían pagarse una carrera sin ayudas.

Y tenemos una sanidad privatizada. O cofinanciada. O noqueada. Tenemos una Ley de Dependencia que sólo existe en el papel. Y un Gobierno de eufemismos, que llama ahorro a los recortes y que vive cercado por la corrupción. Después de tocar la Sanidad y la Educación (y la minería del carbón) se atreve ahora con las pensiones. El último colchón que nos quedaba.

Pero no pasa nada. No está en nuestra mano cambiar las cosas. A las ocho y media empieza el partido del siglo. Y Casillas saldrá de titular.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Ayer


Viñeta de QUINO.

CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 12 de septiembre de 2013

Ayer hizo cien años que el intrépido aviador francés Leónce Garnier voló sobre los cielos de Ponferrada.

Llovió sobre Madrid y una gotera en el Congreso de los Diputados humedeció la primera sesión de sus señorías después de las vacaciones.

Ayer se cumplieron doce años desde que Al Qaeda estrelló dos aviones contra las Torres Gemelas y cambió el mundo. Nos metió el miedo en el cuerpo. Y desde entonces, pisar un aeropuerto no ha vuelto a ser lo mismo.

Ayer se celebró la Diada en Cataluña y una enorme cadena humana reclamó una consulta sobre la independencia.

En Madrid, todavía les duraba la resaca de la derrota en la elección de la sede de los Juegos Olímpicos. Y nadie sabía si culpar a los sobres de Bárcenas o a los Eres de Andalucía, a la desconfianza en nuestra economía -nos han convertido en un país pobre y la austeridad no casa bien con un acontecimiento internacional- o al relaxing café con leche de Ana Botella, la alcaldesa por accidente.

Ayer se cumplieron cien años del segundo vuelo de un aviador sobre el Bierzo. Y ciento uno desde el primero. Había sido otro intrépido francés, apellidado Lacombe, el que se había llevado los honores y si se descuida, las cabezas de dieciocho espectadores que observaban sus acrobacias en la pradera del Campo de la Cruz y que notaron tan cerca las alas del avión del pionero que tuvieron que ser atendidos de heridas y contusiones, según cuentan las crónicas de la época.

También ayer se hablaba en León del fiasco del aeropuerto, que nunca ha tenido suficientes vuelos.

Y ayer discutían en Ponferrada sobre el carbón limpio trescientos veinte expertos de todo el mundo. Lo hacían en un teatro. Y en un castillo.

Así que ayer no fue un día cualquiera. Ayer, 11 de septiembre de 2013, la Junta de Castilla y León anunció que aprobará un plan de residuos que abre la puerta a la incineración de neumáticos, de plásticos y fragmentos de vehículos en la cementera de Cosmos en Toral de los Vados. Tal día como ayer, recuérdenlo, cuando dejen de ver pimientos del Bierzo en el supermercado. Y la mencía se pudra en los viñedos.

sábado, 7 de septiembre de 2013

Cien años del vuelo de Garnier...

 
Léonce Garnier, volando en Canarias en 1913 con su Blériot XI
 
CUADERNO DE REPORTAJES
Diario de León. Sábado 7 de septiembre de 2013
 
Se llamaba Léonce Garnier, fue el primer hombre que voló sobre los cielos de Canarias, de Pontevedra, de Pamplona, de otras ciudades del norte de España como San Sebastián, donde estaba afincado, o Gijón. Y el segundo que lo hizo en Ponferrada.
 
Ocurrió en las fiestas de La Encina de hace justo un siglo. Garnier, un francés de 32 años que había aprendido a pilotar un aeroplano de forma autodidacta y que incluso se había fabricado sus propios aparatos, fue la estrella del programa festivo de aquel año de 1913, que no escatimaba elogios para el pionero del aire y que incluía una ilustración de su frágil Blériot XI como reclamo de portada.
 
«A las cuatro de la tarde, se verificará en amplísimo y bien preparado campo la más notable de las Fiestas de Aviación en la que el intrépido, inteligente y cien veces laureado piloto, señor Garnier verificará sorprendentes vuelos de altura, velocidad y planeo en un programa especial que se dará a conocer al público», anunciaba con el lenguaje pomposo de la época el folleto de las fiestas de hace cien años que todavía conserva en su casa de Ponferrada Jesús Courel.
 
El programa de aquel año incluía un concurso de tiro de pichón, conciertos de la Banda Municipal, de la Banda del Regimiento de Burgos, letanías a la Virgen, bailes en la plaza de La Encina, «elevación de globos de ridículas formas» en el paseo de Cantón Grande, o el lanzamiento de fuegos artificiales bajo la dirección del «invicto pirotécnico míster Mauriz». Pero sin duda, «las Fiestas de la Aviación», previstas para el día 11 de septiembre, eran el plato fuerte de las celebraciones.
 
Garantizar la seguridad
Y había que garantizar la seguridad, porque sólo un año antes, otro aviador francés apellidado Lacombe había dejado un rastro de «diez heridos y ocho contusionados» cuando un ala de su aeroplano alcanzó a un grupo de espectadores que asistían a la primera exhibición aérea que se celebraba en Ponferrada, en la pradera del Campo de la Cruz, según explica el historiador Miguel Jota García. «Cuantas medidas sean necesarias para asegurar el orden y brillantez del festejo serán tomadas por las autoridades, pudiendo el público tener la creencia de que este número del programa le será agradabilísimo», decía el programa de las fiestas de 1913.
 
Programa de las fiestas de 1913.
Cortesía de JESÚS COUREL
 
Diez años después del vuelo de los hermanos Wright, elevarse sobre el suelo en un aparato a motor continuaba siendo algo extraordinario para la mentalidad popular y los programas de las fiestas patronales de las ciudades más afamadas solían incluir exhibiciones aéreas para dejar a los vecinos boquiabiertos.
 
Lío en Pontevedra y Vigo
Así obtenían ingresos pilotos como Léonce Garnier, que había participado con su Blériot XI en las fiestas de Begoña de Gijón, o en las de La Peregrina de Pontevedra, donde el Ayuntamiento había pugnado en 1911 con el de Vigo en una carrera por contratar al piloto que obligó a intervenir al gobernador civil y que incluso provocó manifestaciones de protesta y la dimisión del gobierno local en la ciudad perdedora.
 
El piloto francés llegó a Ponferrada en septiembre de 1913 después de haber volado aquel mismo año sobre Las Palmas de Gran Canaria y Tenerife a los mandos del mismo modelo de avión con el que su compatriota Blériot había cruzado por primera vez el Canal de la Mancha.
 
Si las crónicas de la época hablaban de que Garnier había protagonizado en Pontevedra arriesgados descensos sobre los vecinos que hicieron «sentir el escalofrío de las grandes catástrofes», dos años después en Ponferrada, y vistos los antecedentes de Lacombe, debió mostrarse más cauto porque ninguno de los documentos sobre aquella exhibición que ha consultado Miguel Jota menciona que hubiera problemas. El único que se quejó, eso sí, fue un vecino de San Lorenzo que reclamó al Ayuntamiento 50 pesetas de compensación porque el público, expectante, había «apisonado» dos fincas de su propiedad. Pero el Ayuntamiento no le dio nada.
 
 
El Blériot XI de Garnier, en un sello de Correos sobre el centenario de sus vuelos en Canarias
 
 
...y 101 del accidente de avión de Lacombe durante las fiestas
 
También fue un 11 de septiembre. El primer aviador que tuvo el honor de volar sobre los cielos de Ponferrada fue otro francés apellidado Lacombe. Pero su vuelo, anunciado como el mayor reclamo de las fiestas de La Encina de 1912, estuvo a punto de acabar en tragedia cuando el piloto descendió tan cerca de los espectadores que alcanzó a un grupo de ellos con un ala. Los periódicos de la época, asegura Miguel Jota García, contaron que dejó «diez heridos y ocho contusionados» y que después hubo que cambiar la hélice del aeroplano. Como compensación, Lacombe voló gratis unos días después hasta Villafranca y a continuación a Bembibre, que celebraban las fiestas del Cristo.
 

viernes, 6 de septiembre de 2013

Rajoy y la ballena blanca


El capitán Ahab. Ilustración de ROCKWELL KENT para Moby Dick.

CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 5 de septiembre de 2013

Imagínense que Rajoy es un arponero y la deuda pública una enorme ballena blanca a la que lleva persiguiendo dos años por medio mundo. Y que cada intento de caza sólo haya servido para alimentarla con los cuerpos de los desdichados marineros que componían la tripulación del ballenero.
 
En las tripas de la ballena se han quedado el cocinero de a bordo, el segundo oficial, el contramaestre y el sobrecargo, dos arponeros que aprendían el oficio y que pecaron de imprudentes, otros tres más veteranos, que se confiaron demasiado, cuatro grumetes, que apenas sabían lo que era el mar, seis remeros de brazos poderosos, el timonel del bote y hasta un gaviero que se subía a los masteleros para desplegar las velas y que también participó en la cacería cuando escabechina del leviatán diezmó a sus compañeros.
 
 
Ilustración de ROCKWELL KENT
 
 
Así que tenemos una ballena que se ha hecho más grande y más fuerte, y que amenaza con devorar el boter donde el capitán Mariano ha decidido empuñar personalmente el arpón. Para colmo, un huracán llamado Bárcenas ronda la zona y Rajoy debe cazar a la bestia antes de que la tempestad le salpique.
 
Es un duelo de testarudos. La ballena blanca ha demostrado que es inteligente y rencorosa. Esquiva los arpones con facilidad y a la mínima ocasión se traga a los arponeros, a los remeros, a los grumetes, a los gavieros reconvertidos en remeros, al timonel, y al cocinero reconvertido en timonel.
 
Pero con Rajoy es diferente. Rajoy aguarda su oportunidad. Persevera. Y cuando la ballena se descuida, le clava el arpón. El animal coletea, enloquece, se desangra y muere. Y se hunde en el océano dejando un remolino de deuda amortizada.
 
Ilustración de ROCKWELL KENT
 
Rajoy regresa al barco, orgulloso. Pero su sorpresa es mayúscula cuando descubre que el ballenero no está. Mientras luchaba con la ballena del déficit, un cachalote asesino lo ha embestido a traición. Y la nave se ha ido a pique. "¿Quién ha sido, Soraya?", le pregunta a la única superviviente. "El paro, Mariano, el paro", le responde la pobre mujer, cariacontecida y aferrada a un triste flotador.