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domingo, 1 de febrero de 2015

Juegos de invierno



Nieve.

CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 29 de enero de 2015
 
Cosas que suceden en domingo.
 
Sucede que nieva. Y la nieve entorpece la circulación en las carreteras de montaña, aunque vista desde el valle parezca un signo de esperanza cuando llegue el deshielo.
 
Sucede que Syriza gana las elecciones griegas y Tsipras levanta una bandera contra el austericidio. Visto desde España, también parece algo esperanzador, aunque el camino esté sembrado de zancadillas. Y de tropezones. No habrá ninguna mujer en el nuevo Gobierno griego.
 
Ocurre que Susana Díaz, la primera mujer que preside la Junta de Andalucía, convoca elecciones anticipadas. La baronesa del PSOE juega sus bazas antes de que Podemos se organice. Y se inventa una excusa para romper el pacto con Izquierda Unida.
 
Sucede que el PP agita el fantasma del miedo. Lo hace en su congreso nacional. Ya no teme a los socialistas. Teme a Podemos.
 
Sucede que Pablo Iglesias, el hombre de Podemos que despierta odios y adhesiones porque quiere cambiar el sistema y negociar la deuda, como Syriza, se ha convertido en un demonio o en un ángel. En un peligro o en una esperanza.
 
Como la nieve.
 
Depende de hasta que punto quiera uno que cambien las cosas o se sienta amenazado por los cambios.
 
Sucede que un periodista argentino de origen hebreo huye a Israel porque se siente amenazado por el sistema, que no cambia. En Argentina hay un fiscal que se ha muerto después de acusar al Gobierno de negociar la impunidad de una masacre contra una mutua judía con un país que exporta petróleo y que siempre ha visto a Israel como un peligro. El periodista había sido el primero en dar la noticia de la muerte del fiscal en un tuit. Y el tuit evitó que alguien pudiera alterar el escenario del crimen. O del suicidio inducido, quizá nunca lleguemos a saber lo que fue.
 
Sucede que encuentran la tumba de Cervantes en un convento de Madrid. Pero luego se desdicen. Demasiadas prisas por anunciar un hallazgo histórico.
 
Sucede que nada es lo que parece. Sucede que la nieve en domingo nunca cae a gusto de todos. Depende, claro, de cómo se juegue con ella.

miércoles, 30 de julio de 2014

Cortezas


CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 24 de julio de 2014

El primer ministro de Francia, que nació en Barcelona, es socialista y defiende los recortes, ha pronunciado estos días una frase que da que pensar: «La izquierda puede morir si renuncia a gobernar, si renuncia al progreso».

Tiene miga la frase. Para que la izquierda gobierne, viene a decir Manuel Valls tiene que renunciar a sus principios. O lo que es lo mismo, no se puede gobernar con los principios de la izquierda.

De todo ello deduzco que, o bien Valls no es de izquierdas, o el socialismo se ha quedado en una corteza vacía.

Valls, que estos días ha venido de visita oficial a España, asegura que a los gobiernos que le precedieron en Francia «les faltó coraje» para recortar, como si Françoise Hollande no hubiera ganado las elecciones con un programa contrario al austericidio. Y su mensaje me recuerda peligrosamente al de nuestro presidente Zapatero, que en su momento fue una referencia para el socialismo europeo, y en mayo de 2010, presionado por la troika comunitaria, abrió la senda de los recortes en España, renunció a sus principios y empezó a cavar la fosa profunda donde se ha metido su partido.

Valls dirá que demostró coraje. Otros opinan —y yo me incluyo entre ellos— que le sucedió todo lo contrario. Tuvo un ataque de pánico. Claudicó ante los mercados. Pactó con el PP un cambio de la Constitución de espaldas a los ciudadanos. Y plegándose a las políticas neoliberales de Europa sólo empeoró las cosas.

Cuatro años después España está sumergida en la mayor crisis económica de su historia reciente, la derecha desmantela el Estado del Bienestar y rescata bancos con el dinero que quita de la Sanidad y de la Educación. Y el tijeretazo en los servicios públicos y en los derechos sociales no ha servido para reducir la deuda, ni para crear empleo. Al contrario, nos ha empobrecido tanto que terminaremos la legislatura con más parados que al principio y el déficit de nuestras cuentas ya ronda el cien por cien del Producto Interior Bruto.

Y parece que nadie le haya explicado a Manuel Valls por qué al día de hoy, los socialistas españoles tratan de resucitar un partido moribundo.

viernes, 26 de abril de 2013

Austericidio

Dibujo de EDUARDO ESTRADA, en El País

CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 25 de abril de 2013

Juan Vicente Herrera ha usado una palabra nueva, austericidio, para definir lo que nos pasa. Austericida es aquel que ahoga la economía con una política de austeridad a toda costa. Y ha dicho el presidente de Castilla y León, con un casco de minero en la mano, que la recuperación sólo llegará cuando seamos capaces de crear empleo.

Herrera ha tenido un brote keynesiano. Y es de agradecer porque pertenece al mismo partido que nos gobierna desde hace un año y medio, ese que ha hecho de la austeridad su santo y seña. Ese que tiene como prioridad pagar la deuda y reducir el déficit. Ese que parece embarcado en una huida hacia delante y no quiere ver que es precisamente su política austericida -que sigue a rajatabla las líneas que marca Alemania en Europa- la que ha provocado que el paro haya aumentando todavía más desde que están en el Gobierno y hoy haya seis millones de desempleados en España.

A Herrera le entregaron un casco el pasado martes en la fiesta de Villalar para que no se olvide de los mineros, convertidos en uno de los símbolos de la recesión. Debería juntarlo con el que le ofrecieron el verano pasado en el Congreso a Mariano Rajoy, que no se da por aludido y sigue usando a su antecesor en el cargo, el desaparecido José Luis Rodríguez Zapatero, como coartada para todo.

Y si alguien ha gripado el motor de la economía española es Mariano Rajoy. Después de un año y medio en el Gobierno, su receta para crear empleo -la reforma laboral que ha dejado a los trabajadores sin derechos- no ha funcionado. Y su apuesta para recortar el déficit reduciendo el gasto público -a costa de la Sanidad y la Eduación- y aumentando los impuestos, sólo ha servido para retraer el consumo, destruir más empleo y poner en peligro el sistema de pensiones sin que crezcan los ingresos del Estado.

Porque Mariano Rajoy -ejecutor del austericidio que nos impone Bruselas- nos ha encerrado a todos en un círculo vicioso. En una espiral de recortes. En un pozo de impuestos que no toca fondo y que ha empujado al PIB a una caída en barrena. Y es una lástima que neologismos como los de Herrera no le suenen más cerca.
 

Y EN ESTE ENLACE, LA COLUMNA LEÍDA EN FÓRMULA HIT BIERZO