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jueves, 31 de octubre de 2013

Grisú


Explosión de grisú en una mina francesa.
Ilustración de Le Petit Journal, 1892.
 
CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 31 de octubre de 2013

Veo a una mujer que grita en el aparcamiento de la mina. Una mujer con gafas de sol. Alguien le cuenta lo peor. Lo que nadie quiere oír. Y ella grita y se derrumba, rodeada de brazos amigos. Y su imagen aparece en todos los periódicos digitales antes de que anochezca.

En algunos de esos medios, el video sobre el accidente del Pozo Emilio elaborado por una agencia de noticias se puede ver después de un anuncio de ginebra. Y no hay forma de saltárselo. Son los automatismos de la publicidad on line, que no tienen encuenta el dolor y la pérdida.

Y tenemos seis mineros muertos. La peor tragedia en la minería leonesa desde el accidente de Combustibles de Fabero (Cofasa), un fatídico día de noviembre de 1984 que costó la vida a ocho trabajadores después de una deflagración.

Y como entonces, la culpa la ha tenido una bolsa de grisú. Una bolsa que esta vez se abrió sin explotar, repentinamente, y que a pesar de todos los controles y todos los equipos auto-rescatadores envolvió a una decena de hombres que trabajaban en la misma galería sin tiempo para que se pusieran las mascarillas.

Parece un accidente de otra época. Seis mineros muertos. Seis. Nos habíamos acostumbrado a que la mina no se llevara a nadie en los últimos años. O que lo hiciera de uno en uno, de cuando en cuando. Parece un suceso de hace décadas. De cuando los periódicos eran en blanco y negro y no existía Internet, ni los videos on line con anuncios de ginebra.

Miro en las hemerotecas y encuentro decenas de artículos sobre el trauma de Cofasa, que sólo quedó atrás cuando un juzgado de Ponferrada condenó a penas de prisión menor a un ingeniero, a un capataz y a un vigilante por imprudencia temeraria con resultado de muerte y lesiones graves. El accidente, decía la sentencia, se hubiera evitado de haberse medido el grisú al empezar la jornada.

Y supongo que esa es la pregunta que nos hacemos todos; si el accidente de la Hullera Vasco-Leonesa se ha debido a la fatalidad o algo ha fallado en la mina más moderna de España para que ahora tengamos seis muertos y una mujer que grita para siempre en Internet, donde el dolor no puede borrarse.

domingo, 29 de septiembre de 2013

Ídolos

 
"El Papa del pueblo", titula Time en su portada de Francisco I.
Y le ponía unos cuernos de diablo.
 
CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 26 de septiembre de 2013
 
Andan en Villablino cortando la carretera para que no pase el carbón importado y me viene a la cabeza la frase de nuestro Papa obrero, Francisco I, que además de resucitar la Teología de la Liberación, tan denostada por sus antecesores, está consiguiendo que muchos ateos echen de menos el catolicismo; "Los ídolos del dinero nos roban la dignidad", ha dicho.
 
En Laciana no la han perdido y por eso cortan la carretera. Es un movimiento espontáneo, sin líderes claros, y convocado a través de las redes sociales y los mensajes de telefonía móvil. Otro ejemplo, como lo fueron el 15-M o el 25-S, de que nuestros representantes políticos y sindicales han perdido el pulso de la calle. Ya no representan a nadie.
 
"El actual sistema económico nos está llevando a la tragedia", dice Francisco I, ciudadano Bergoglio, un Papa que ha renunciado a los zapatos de terciopelo rojo y a los lujos del Vaticano. Y en Villablino, con la gente en la calle, y los mineros en casa, y las minas cerradas, y el carbón que viene del puerto atravesando la localidad para que lo quemen en las centrales térmicas del Bierzo, tenemos un ejemplo cercano de esa tragedia global de la que nos habla Bergoglio.
 
Los zapatos rojos de Benedicto. Los zapatos negros de Francisco.
Del blog www.lainfinitaespiral.blogspot.com
 
En Villablino y en Fabero. Y en Torre del Bierzo. Y los cortes de carretera de estos días demuestran que todavía hay gente que no se ha resignado. Gente que no ha perdido la dignidad y cuando un camión cargado con mineral de un cielo abierto de Sudáfrica o de una mina subterránea de China -donde resulta más barata la extracción y el transoporte en barco, entre otras razones porque allí los trabajadores cobran menos y no se invierte el mismo dinero en mejorar las condiciones de seguridad- se acuerdan de todo el carbón nacional que permanece almancenado, a la espera de que el sistema lo acepte, de los tajos que han cerradao en los últimos meses, y del embudo en el que están metidas las cuencas mineras. Y se echan a la calle. Sin consignas. Sin siglas detrás.
 
Alguien dirá que no va a servir de nada. Que no van a cambiar las cosas. Que el sistema seguirá siendo un depredador. Pero más telarañas había en las entrañas del Vaticano. Y ahora tenemos un Papa rojo.

viernes, 30 de agosto de 2013

Pequeñas cosas


  
Mineros de Río Tinto. Podría ser La Gran Corta. Foto V. TORNET.
CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves, 29 de agosto de 2013

Cosas que están a punto de extinguirse en todas partes: Los buzones de correos. Las cabinas de monedas. Las monedas. Los pasos a nivel sin barreras. Las escaleras sin rampas para minusválidos. Las calles del centro de las ciudades sin zona azul. Los libros de bolsillo. Los periódicos de papel. Los repartidores de periódicos de papel. El papel. Los lectores de libros.

Cosas que están a punto de extinguirse en Villablino, en Matarrosa del Sil y en Tremor de Abajo: El oso pardo. El urogallo. Los tréboles de cuatro hojas. Los robles centenarios. Las noches de verano en la plaza del pueblo. Y los mineros del carbón.

Cosas que se extinguirán en Villablino, en Tremor de Arriba y en Tremor de Abajo, en Igüeña, en Fabero, en Torre del Bierzo, quizá también en Toreno o en Caboalles, o en Santa Cruz del Sil y en Santa Marina de Torre, en Brañuelas, en La Granja y en Montealegre si dejamos que se extingan los mineros del carbón: Los bares. Los restaurantes. Los cines. Las verbenas. Las tiendas de ultramarinos. Las paradas de autobuses. Los apeaderos del tren. Las vías del tren. El tren. Las tiendas de fotografía. La fotografía. Las fotos del carné. La gente. Los recuerdos.

Cosas que echaré de menos si se extinguen los mineros del carbón: A mi padre. A mi abuelo. La infancia que perdí. Algunos recuerdos que sobrevivieron.

Cosas que hacer para evitar que se extingan los mineros del carbón, y con ellos los últimos recuerdos de la infancia de un niño que ayer cumplió cuarenta años.

Cambiar al ministro de Industria.

Cambiar al Gobierno que sostiene al ministro de Industria.

Cambiar a los parlamentarios que sostienen al Gobierno que sostiene al ministro de Industria, porque anteponen el respeto a unas siglas al respeto a sus electores.

Cambiar el sistema que permite que votemos por ellos en listas cerradas. Refundar esta democracia para que nos represente a todos.

Y cambiarnos a nosotros. Porque si no creemos en nosotros, no dejarán que cambiemos nada y nos extinguiremos como los buzones de correos. Las cabinas de monedas. Y los trenes de vapor.

viernes, 23 de agosto de 2013

Filantropías


Casona de Sierra Pambley en Villablino. FOTO DIPUTACIÓN DE LEÓN

CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 22 de agosto de 2013

Camino de noche por las calles de Villablino y me encuentro de golpe con un caserón cerrado. Un caserón enorme y oscuro detrás de un muro. Es la vieja casona de Sierra Pambley. Y la oscuridad que envuelve al inmueble del hombre que a finales del siglo XIX se empeñó en cubrir las carencias de la educación pública usando su fortuna personal contrasta con la iluminación del nuevo albergue Giner de los Ríos, justo al lado y recién estrenado por los alumnos de la colonia de verano de la Institución Libre de Enseñanza.

A Sierra Pambley le llamaban "el sembrador de escuelas porque fue abriendo centros de educación por distintos puntos de la geografía leonesa. No les cuento nada que no sepan. Pero su casa, que debería albergar un museo etnográfico que no termina de arrancar por mucho que se lleve hablando de él desde hace dos décadas, está cerrada la mayor parte del año. Y no le sobran herramientas a Villablino -que se ha quedado sin parador nacional, que se está quedando sin mineros, que se quedará sólo con los cráteres de los cielos abiertos cuando se deje de extraer carbón, aunque sus montes tengan el título de Reserva de la Biosfera- no le sobran las herramientas, repito, para frenar la sangría de la despoblación.

La capital de Laciana, que casi ha perdido un tercio de sus habitantes en la última década -miren los censos oficiales- se asoma a un abismo de prejubilados, negocios cerrados, apatía y desánimo.

Un museo no va a cambiar nada. Pero un msueo y un parador nacional, y una estación de esquí tan cerca como la de Leitariegos, y una autovía con Asturias o el tren turístico minero, que languidencen en el cajón de los proyectos aparcados, y la vida cultural que promueve la Fundación Sierra Pambley, y el urogallo, que ya no se encuentra en cualquier parte, y el oso pardo, que siempre despierta la curiosidad de la gente, pueden, deben ayudar a invertir esa tendencia.

Se trata de sembrar un poco de ilusión, de poner en valor los instrumentos que tenemos. De diseñar un plan de actuación que evite que Villablino se vaya al carajo. Y de hacerlo ya. Sin esperar a que nazca otro filántropo, ilustrado y progresista, y dispuesto a sacarnos las castañas del fuego.

lunes, 17 de junio de 2013

Hambre

Cupón de racionamiento. De www.albacete-fotos.blogspot.com

CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 13 de junio de 2013

Leo que en Barcelona hay niños que se marean en el recreo porque van al colegio sin desayunar. Son críos que sólo hacen una comida al día.
 
Escucho que el Gobierno ha aplazado medio año un plan de choque contra la pobreza infantil. "El hambre y los niños con las neveras vacías no pueden esperar seis meses", se ha quejado la oposición. Y le piden al Ejecutivo que apruebe el plan con un decreto ley urgente.
 
Me cuentan que en Ponferrada hay niños que acuden por las tardes a Cáritas para merendar. Otra vez la caridad poniéndole un parche a los recortes de nuestros servicios sociales.
 
Veo comercios cerrados en todas las calles de la ciudad. El desempleo que se está cebando con el Bierzo desde hace cuatro años también ha calado en los negocios privados. Incluso un grupo boyante como Inditex, propiedad del tercer hombre más rico del mundo, reconoce que a finales del verano cerrará la primera tienda de la cadena Zara que abrió en Ponferrada y concentrará sus ventas en el establecimiento del centro comercial, último reducto del consumo.
 
Compruebo que apenas quinientas personas se manifiestan en el centro de la ciudad para defender a la minería del carbón. Descubro asombrado que demasiada gente sigue sin darse cuenta de que existe una relación directa entre la caída en barrena del sector minero y los comercios cerrados.
 
Alguien de la generación de mis padres, de esos que todavía se manifiestan, me recuerda entonces el hambre que pasó de pequeño durante la posguerra, cuando la comida estaba racionada y había niños que iban sin desayunar a la escuela. No me atrevo a preguntarle si alguna vez se mareó en el pupitre.
 
Y cuando enciendo el televisor y veo a Mariano Rajoy diciendo que el Gobierno ha hecho lo que tenía que hacer y que ha salvado a España del apocalipsis, y que sin los recortes y los tijeretazos y los ajustes tan drásticos en las cuentas del Estado ahora mismo estaríamos peor, porque viviríamos intervenidos por Europa, me siento como esos niños de Barcelona que se marean en el patio del colegio. Y me como de un bocado las dos galletas con mantequilla que estoy desayunando.


Y AQUÍ OS DEJO EL ENLACE CON EL MISMO ARTÍCULO LEÍDO EN FM BIERZO

viernes, 24 de mayo de 2013

Vestigios


El autor de este blog, como Ethan Edwars en el poblado del Wólfram.
(Foto cortesía de JESÚS F. SALVADORES)


CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 23 de mayo de 2013

La Placa se pudre. Los trenes de media distancia se van. El AVE no llega.

El poblado del wólfram, en la Peña del Seo, no interesa lo suficiente a la Junta de Castilla y León como para pagar los 500 euros que cuesta su inscripción en una ruta europea. Se oxidan los restos del Coto Vivaldi, del Coto Wagner, y sigue entrampado el Parque Temático Minero de Fabero.

La mina se muere. Sí. O la están dejando morir por falta de alimento. Los mineros llevan un año quejándose. Y el Gobierno, amparándose en que la crisis no le deja margen de maniobra, lleva un año engañándoles. Nunca ha creído en el carbón.

Quizá por eso, la segunda fase del Museo Nacional de la Energía acumula un año y medio de retraso. Cuando las obras se reanuden -y eso iba a ser antes de la Semana Santa y se nos echa el verano encima sin que los obreros hayan vuelto a los andamios- ya sabemos que no incluirán el Parque Carbonífero, aunque las plantas estén en el vivero.  

Dos imágenes de las ruinas de La Placa tomadas por google maps

Mientras tanto, el tren turístico minero -tren histórico debería llamarse, me dice alguien que sabe- está encerrado en un cajón. La Junta lo ha aparcado después de aplacar los ánimos con un carísimo estudio de viabilidad que ha determinado que recuperar las vías -desde Ponferrada- es prohibitivo. Como si no hubiera una alternativa más barata. Y la locomotora 31, que debería tirar de todo el convoy, languidece en el Museo Ferroviario, encerrada en una vía muerta después de un tiempo 'desaparecida' en el taller de una empresa privada. Nada se sabe de sus dos vagones de pasajeros.

No sé si en el Bierzo tenemos el pasado que nos merecemos. Pero el futuro asociado a sus vestigios no lo estamos aprovechando.

Y si es verdad que se han hecho algunos esfuerzos -las locomotoras de vapor y la antigua estación se han salvado, como la vieja térmica de la MSP- lo que queda por hacer es tanto que nadie debe conformarse con lo que tenemos. Andamos a la búsqueda de nuevos motores que tiren de la economía del Bierzo. Y no nos damos cuenta de que los viejos, si los recuperamos, todavía pueden ser los más fiables.




Y AQUÍ OS DEJO EL ENLACE CON EL REPORTAJE MÁS AMPLIO SOBRE LA PLACA EN LA REVISTA DE DIARIO DE LEÓN (26 DE MAYO DE 2013): LA PLACA SE BAJA DEL TREN.

viernes, 26 de abril de 2013

Austericidio

Dibujo de EDUARDO ESTRADA, en El País

CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 25 de abril de 2013

Juan Vicente Herrera ha usado una palabra nueva, austericidio, para definir lo que nos pasa. Austericida es aquel que ahoga la economía con una política de austeridad a toda costa. Y ha dicho el presidente de Castilla y León, con un casco de minero en la mano, que la recuperación sólo llegará cuando seamos capaces de crear empleo.

Herrera ha tenido un brote keynesiano. Y es de agradecer porque pertenece al mismo partido que nos gobierna desde hace un año y medio, ese que ha hecho de la austeridad su santo y seña. Ese que tiene como prioridad pagar la deuda y reducir el déficit. Ese que parece embarcado en una huida hacia delante y no quiere ver que es precisamente su política austericida -que sigue a rajatabla las líneas que marca Alemania en Europa- la que ha provocado que el paro haya aumentando todavía más desde que están en el Gobierno y hoy haya seis millones de desempleados en España.

A Herrera le entregaron un casco el pasado martes en la fiesta de Villalar para que no se olvide de los mineros, convertidos en uno de los símbolos de la recesión. Debería juntarlo con el que le ofrecieron el verano pasado en el Congreso a Mariano Rajoy, que no se da por aludido y sigue usando a su antecesor en el cargo, el desaparecido José Luis Rodríguez Zapatero, como coartada para todo.

Y si alguien ha gripado el motor de la economía española es Mariano Rajoy. Después de un año y medio en el Gobierno, su receta para crear empleo -la reforma laboral que ha dejado a los trabajadores sin derechos- no ha funcionado. Y su apuesta para recortar el déficit reduciendo el gasto público -a costa de la Sanidad y la Eduación- y aumentando los impuestos, sólo ha servido para retraer el consumo, destruir más empleo y poner en peligro el sistema de pensiones sin que crezcan los ingresos del Estado.

Porque Mariano Rajoy -ejecutor del austericidio que nos impone Bruselas- nos ha encerrado a todos en un círculo vicioso. En una espiral de recortes. En un pozo de impuestos que no toca fondo y que ha empujado al PIB a una caída en barrena. Y es una lástima que neologismos como los de Herrera no le suenen más cerca.
 

Y EN ESTE ENLACE, LA COLUMNA LEÍDA EN FÓRMULA HIT BIERZO

jueves, 14 de febrero de 2013

Mascaradas

Dibujo que el argentino MARCELO MARCHESE subió el año pasado a las
redes sociales para ilustrar un conflicto minero en Mendoza. En todas partes cuecen habas

CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 3 de enero de 2013

Estuvieron 52 días en el pozo. Durmiendo con la humedad. Y no sirvió de nada.

Cincuenta y dos días son siete semanas y media en la penumbra del travesal caleyo sur, a 25 minutos en vagoneta de la boca de la mina. Allí dormían en sacos, colgaban la ropa para salvarla de la humedad, mataban las horas bajo la luz artificial, y trataban de conservar la salud y la cabeza mientras le echaban un pulso al Gobierno para que renunciara a recortar las ayudas al sector minero. Pero no sirvió de nada.

El pozo Santa Cruz está cerrado. Los últimos 32 miembros de su plantilla ya sólo trabajan para desmantelarlo y aquellos ocho mineros —otros cinco les relevaron— reconocen seis meses después que perdieron el pulso, que fue una derrota. La última, quizá.

Los convertimos en héroes. Nosotros, los periodistas. Sus familiares. Sus vecinos. Sus compañeros. Dieron la cara por todos, en primer lugar por el empresario. Y ahora sufren un expediente de regulación de empleo que en el mejor de los casos los mantendrá seis meses en el paro. Eso si les queda algún pozo abierto donde recolocarse.

Hace unos días, y a las puertas del pozo donde trabajaron y donde permanecieron —lo diré otra vez— 52 días encerrados, tres de aquellos hombres reconocían que el Gobierno les dobló el brazo. Que los políticos y los sindicatos les abandonaron. Que su encierro, y mira que fue largo, no sirvió de nada.

O habría que decir que no sirvió de nada de lo que pretendían; salvar la explotación donde trabajaban, el futuro del sector minero, con cien años de historia, las condiciones laborales de unos trabajadores que hace tiempo que ya no ganan aquellos sueldos que tanto atraían a los foráneos.

Sirvió al menos para dejar en evidencia a los sindicatos, trasnochados. Para quitarle la careta a más de un parlamentario fiel a sus siglas antes que a su territorio. Y para desenmascarar definitivamente al empresario, que ha pasado de manifestarse con sus mineros en Madrid, incitándoles a la huelga, a bajarles los sueldos. A dividir a quienes eran compañeros. A seguir cerrando pozos. Porque la culpa de todo es del Gobierno.

martes, 5 de febrero de 2013

¡A la carretera!

Sección de autopista en degradado azul. ANDREA CRISANTE
 
CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 29 de noviembre de 2012
 
Minería estrangulada. Precios agroalimentarios por los suelos. Educación para quien pueda pagarla. Justicia para quienes tienen dinero. Cultura desaparecida. Sanidad recortada. Sanidad pública privatizada.
 
Servicios sociales en el alambre. Caridad en lugar de derechos universales. Limosnas para calmar conciencias. «¡Qué se jodan!», se le escapa a una diputada. «Los pobres usan los subsidios para comprar televisores de plasma», acusa otra igual de bocazas.
 
Y entre tanta marejada de tijeretazos, tanto esfuerzo por desmantelar los servicios públicos de forma controlada por una oligarquía que no los considera necesarios. Entre todas las subidas de impuestos y bajadas de sueldos que están minando la estabilidad de la clase media. Entre tanto amago de reducir el derecho a la huelga y de demonizar a los sindicatos. De mantener una reforma laboral que no crea empleo y que convierte a los trabajadores en semiesclavos.
 
Entre tantas ganas como tienen de denunciar a los periodistas que graban las cargas policiales cuando la gente se echa a la calle —y una reportera de la Sexta que cubría una protesta contra los desahucios en Sevilla ya lo ha sufrido en sus propias carnes—.
 
Entre tanto copago y repago y un euro por receta. Y gente triste que protesta o gente que ni siquiera lo intenta porque se queda en casa, desanimada y luego el Gobierno interpreta que están de acuerdo con lo que hace porque no se les ve quejarse.
 
Entre tanta hipocresía y tanta miseria y tanta falta de respeto por los valores sobre los que se asienta esta democracia —nos cambiaron la Constitución sin un referéndum, no dijeron la verdad durante la campaña— resulta que nuestro Gobierno —ese que prefiere subir impuestos y aprobar amnistías fiscales a combatir con más empeño el fraude de las grandes fortunas que esconden su dinero en paraísos contables, o diseñan ingenierías financieras para pagar menos—, nuestro Gobierno, repito, ha decidido aumentar las ayudas para rescatar a las autopistas de peaje. ¡Pero qué gran acierto! ¡Qué gran medida para sacarnos de la crisis y crear empleo! Toooodos a la carretera...
 
 
 
  
CUARTO CRECIENTE,  EN FÓRMULA HIT BIERZO. 107.3 FM
 
Esta fue la primera columna que radiaron los compañeros de Fórmula Hit Bierzo, la emisora municipal de Bembibre, que cada jueves mantiene una sección con mis textos de opinión en Diario de León. "¡A la carretera!", la leyó un locutor, pero la mayoría de los siguientes artículos los estoy leyendo yo y siempre que mi trabajo en el periódico -que es quien me paga a final de mes- me lo permite, procuro acudir al estudio para que la grabación de voz sea más limpia. Si vivís en el Bierzo, me podéis escuchar en el dial 107.3 de FM, en torno a las 13.00 horas.
 
 

viernes, 1 de febrero de 2013

El carbón y las estrellas

Una fábrica de astros. Desconozco el autor del dibujo de estos dientes de león

 
CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 8 de noviembre de 2012
 
El carbón se ha muerto. La mina está enterrada. El minero es cosa del pasado.
 
Repitámoslo todos. El carbón es un cadáver. La mina, una tumba. El minero, un recuerdo.
 
Otra vez. El carbón no ha resistido al invierno. El invierno es esta crisis, claro. La mina es una mortaja. El minero, un eco que se apaga.
 
Tenemos que mentalizarnos de que el carbón se ha ido, o de que sigue ahí, pero nadie estará interesado en sacarlo de la mina durante los próximos años.
 
Tenemos que hacernos a la idea de que el invierno ha llegado. Y el invierno es este sistema de mercado. El invierno es la globalización, que nos baja los sueldos y no consigue elevar el nivel de vida del resto del mundo, las servidumbres del euro, el déficit, este Gobierno que tenemos, que rescata autopistas y sostiene bancos mal gestionados, pero hunde sectores que sostienen buena parte de la economía de toda una provincia como la de León.
 
No debemos engañarnos. Hace tiempo que el frío del invierno nos está calando.
Y no será carbón lo que nos caliente, claro. El carbón nos ha abrigado durante cien años, pero ahora está muerto, muerto y enterrado, repito, borrado del mapa energético, olvidado, y no sirve de nada lamentarse más.
 
Nos haremos viejos. Nos convertiremos en jubilados, en parados de larga duración, en pobres de bolsillo y de corazón si no despertamos.
 
Y despertar es dejar de esperar un milagro. El carbón limpio, la captura del CO2, el almacenamiento geológico, la investigación, nada de eso estará listo a tiempo de salvarnos. Nunca fue su función. ¿Por qué iba a serlo ahora?
 
Así que hay que pensar en otra cosa. Moverse. Crear. Reciclarse. Adelantarse. Innovar. Sacudirse complejos. Ser más ambiciosos. Y aprovechar mejor, mucho mejor, todo lo bueno que tenemos.
 
Las estrellas para quien las trabaja, dice a menudo Juan Carlos Mestre. Y no hace falta ser poeta para darse cuenta de que el cielo no se toca desde la boca de una mina cerrada.
 
 

Grabado de Juan Carlos Mestre

 

domingo, 2 de diciembre de 2012

La marca España

 
España de pena, dice 'The Economist'
 
CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 11 de octubre de 2012

España es una marca. Y como marca que somos, al Gobierno le preocupa la mala imagen que las protestas contra los recortes están causando en el exterior.

Le preocupa que el rostro descalabrado de un adolescente caído en las inmediaciones del Congreso después de una carga de los antidisturbios haga subir la prima de riesgo.

Le preocupa que tanta protesta de los funcionarios y de los profesores —los mineros de León ya no salen en los medios internacionales, ahora que sólo se quejan de los recortes salariales del empresario y no cortan carreteras— de los bomberos, y los interinos, y los obreros en paro, y los que viven del subsidio de desempleo o de la pensión del abuelo porque ya no tienen otros ingresos, acabe retrayendo las inversiones.

Quizá estemos abocados, con todo respeto, a convertirnos en un país de camareros, de aquellos camareros que tanto echaba de menos el hoy ministro Arias Cañete cuando se sentaba en una terraza del centro de Madrid y no le ofrecían unas gambitas, porque el hombre de la bandeja era latino y no estaba educado en los servilismos castizos.


La mejor forma de evitar imágenes como esta no es quitarle la cámara a los fotógrafos.
(A SERGIO PÉREZ, de REUTERS, no le quitaron la cámara, esta vez...)


Y mientras nos transformamos en una marca, en un casino gigante, en un lugar barato donde los alemanes pasan sus vacaciones, los que protestan en la calle, según el Gobierno, son poco menos que antipatriotas por dar mala imagen y no encuadrarse en esa mayoría silenciosa que oye, mira y calla. Y aguanta. Y se adapta.

Quédense en casa, nos están diciendo. No empeoren mas las cosas. Que nos están hundiendo la marca España en los mercados.

Claro.

Es mas fácil echarle la culpa de la crisis a quienes pagamos la hipoteca de un piso sobrevalorado por la burbuja inmobiliaria y señalar con el dedo a los que protestan porque la agravan, que reconocer que no van a dar con la solución quienes forman parte del problema, una clase política despilfarradora, clientelar, capaz de gastar el dinero de Europa en obras inútiles, seguramente para sacar tajada, que ha tenido la infeliz ocurrencia de asfixiar la economía para pagar su deuda, y que ahora añade la desvergüenza de acusar a los que se manifiestan de hundirnos más en la fosa que ellos mismos nos están cavando.


Otro juego de palabras. Esta vez de www.elcelatagarrapata.blogspot.com

martes, 4 de septiembre de 2012

Robar para dar de comer

Carrito lleno.
 
CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 9 de agosto de 2012
  
Robar para dar de comer. Es lo que ha sucedido en Sevilla, en una acción de protesta dirigida por un diputado de Izquierda Unida, carismático entre su gente, el alcalde de Marinaleda, Juan Manuel Sánchez Gordillo.
 
En el Gobierno, y en el PSOE también, se han echado las manos a la cabeza después de que un grupo de jornaleros de un sindicato andaluz, organizados por Sánchez Gordillo, haya cargado los carritos con comida en dos supermercados y se hayan marchado sin pagar para repartir los alimentos en barrios de Sevilla.
 
Temen, sin duda, que la acción de protesta, el robo, o el acto delictivo —caben todos los nombres— organizado por el sindicato de Sánchez Gordillo, se contagie y empecemos a ver a ciudadanos condenados a la indigencia, quizá a esos inmigrantes en situación irregular que no pueden pagar 710 euros para que les atienda la sanidad pública, o a los que dejan de percibir las mal llamadas mamadurrias, el último dinero público cuando se acaba la prestación por desempleo, o a los que ya no sostiene ni la economía sumergida de este país —que tanto va a crecer cuando suba el IVA— organizándose también y robando para comer.
 
Ahora pueden quedarse ustedes con el robo, con el acto delictivo, que lo es, y pensar que Sánchez Gordillo, el agitador, merece ser detenido. O pueden ir un poco más lejos. Dejar a un lado lo políticamente correcto. Pensar en lo que hay detrás de todo eso y por qué ha llegado a suceder algo así. Quiénes están pagando la crisis. Quiénes son los responsables de esta crisis. Quiénes nos han metido en una crisis más profunda con el argumento de que iban a sacarnos de ella.
 
Y carrito vacío, claro
 
 
Pregúnteselo, por favor. Y piensen si algo así, un asalto a un supermercado, no puede acabar sucediendo, por ejemplo, en las cuencas mineras de la provincia de León, donde ya hemos sido testigos de otros actos de desobediencia civil, por no decir de abierta rebelión, cuando los piquetes de mineros han cortado carreteras, han volcado camiones con carbón importado y se han enfrentado a los antidisturbios.
 
Y pueden quedarse ustedes con la alteración del orden, con la desobediencia a la autoridad, con la agresión, que lo es. O pueden ir un poco más lejos. Pensar en qué ha empujado a los mineros a hacer todo eso y quién ha puesto a tanta gente contra las cuerdas.
 
Y por supuesto, que detengan a Juan Manuel Sánchez Gordillo y a todos los jornaleros, porque nadie está por encima de la ley. Que multen a todos los mineros que tiraron piedras a la Guardia Civil y cortaron carreteras y derramaron carbón en el asfalto. Y si todo eso cambia algo. Si todo eso resuelve algo. Si esa es la solución, adelante. Pero que nadie se vaya de rositas.

lunes, 27 de agosto de 2012

Relojes parados

Bodega de Joaquín Lence en Cacabelos. Los relojes, sobre la repisa.
(Foto del autor de este blog)

CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 2 de agosto de 2011

Joaquín Lence tiene una hilera de relojes en su bodega de Cacabelos. El lugar donde sirve vino blanco de cosecha es un antro oscuro, lleno de telarañas, una foto de Franco, un cartel de Lenin en la misma pared, un ataúd para que lo entierren cuando muera, y una calavera que parece de verdad.

Ya les hablé de Joaquín y de su bodega hace unos días, en otro hueco de este periódico, así que no me repetiré explicándoles quién es, qué hace, por qué encuentra respuestas para todo y de dónde le viene esa extraña lucidez con la que responde al forastero cuando el humor le acompaña. Les recomiendo que se dejen caer por Cacabelos y pregunten por él. Y les desafío, además, a descubrir su misterio, a ver si tienen más suerte que yo.

Joaquín Lence es de carne y de hueso, aunque a ratos no lo parezca, pero la bodega que regenta en una calleja de Cacabelos —y aquí es donde quería llevarles— parece salida de un cuento de Borges. O de Cortázar. O de Lovecraft. O de Poe. O de todos ellos a la vez.

Y me lo parece por esa hilera de relojes quietos. Relojes sin cuerda, cubiertos de polvo, sobre un mueble desgastado en la penumbra de la bodega, que despertaron mi curiosidad. «Eran de mineros», me dijo Lence cuando le pregunté hace unos días. «Y como ellos, están parados».

Mientras les escribo estas líneas, los mineros, o más bien su patronal y sus sindicatos, están negociando con el Gobierno el final de una huelga de dos meses. Sesenta y seis días de conflicto por los recortes en las ayudas a las empresas, con una Marcha Negra por el medio que encendió la mecha de las protestas de otros sectores cuando llegó a Madrid, con cortes de carretera y cargas de antidisturbios y relevos de mineros encerrados en el pozo de Santa Cruz. 

La Marcha Negra dejó su propia cartelería.

Al final, lo que parecía una guerra de guerrillas ha sido una guerra de desgaste. Y mucho me temo que la parte que más se ha desgastado —ahora que el Gobierno ha decidido reabrir el diálogo reconociendo como interlocutor a la Comisión de Seguimiento del Plan del Carbón, a la que había estado ninguneando— es la de los mineros, los que caminaron a Madrid en medio del verano, los que estuvieron y todavía están encerrados en un pozo, los que arrancaban quitamiedos en las autovías para interrumpir el tráfico y lanzaban piedras a los antidisturbios.

Mucho me temo que el mayor desgaste también es el de sus esposas y el de sus hijos, que han estado a su lado.

Mucho me temo que una vez más, como ya ha sucedido otras veces, de la mesa de diálogo sólo salga un apaño para que unos y otros salven la cara, empezando por la clase política que dice representarnos. Y la única realidad es que los relojes de la mina seguirán parados, cubiertos de polvo en la penumbra de un despacho. Y nadie les va a dar cuerda.


Otro cartel de una protesta emotiva que no conmovió a nadie en La Moncloa


LAS AGUJAS DE LOS RELOJES


Entre el momento de publicar está opinión en Diario de León y recopilarla en este blog, han pasado 25 días. Al escribir esta nota, un 27 de agosto de 2012, la huelga ha terminado, el Gobierno no sólo mantiene los recortes en las ayudas a las empresas, sino que ha decidido recortar también la producción. Los relojes de la mina no están parados. Están yendo hacia atrás...

lunes, 20 de agosto de 2012

Parábola del gallinero

A poner huevos. Del blog www.cuentosfabulasmitosyrelatos.blogspot.com


CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 19 de julio de 2012

Imagínense que España es una granja de gallinas que ponen huevos de oro. Imagínense que cada gallina pone diez huevos de oro al día y el granjero que las cuida, entusiasmado, empieza a comprar a diario productos que valen el equivalente de veinte huevos por cada gallina ponedora que tiene a su cargo. Los paga a crédito, claro.

Pero imagínense que al granjero le piden, de repente, que salde la deuda que ha estado acumulando porque ha crecido demasiado y los acreedores temen que no sea capaz de pagarla.
Horror.

Supongo que no les cuesta nada imaginarse al granjero, que es un poco bruto, exprimiendo a las gallinas de los huevos de oro, que somos todos nosotros, para que en lugar de diez huevos, nos salgan a cada gallina veinte huevos por el ojete.

Imagínense, claro, lo que pasa a continuación. Las gallinas, asfixiadas, ponemos sólo cinco huevos y los acreedores del granjero montan en cólera.

Imagínense la reacción del granjero, que ya les he dicho que es un poco bruto. En lugar de pedir más tiempo a sus acreedores para que las gallinas podamos recuperarnos del susto, sigue apretándonos por el cuello para que pongamos más huevos, hasta dejarnos sin aire, sin huevos, sin oro en las tripas, estranguladas en el corral.

Hay que ser bastante bruto, señor granjero-Rajoy, para no darse cuenta de que nos está apretando tanto a las gallinas que hemos puesto menos huevos.

Hay que ser bruto del todo, señor Rajoy, para no ver que si nos sigue apretando, se habrán acabado los huevos, se habrán acabado las gallinas y no quedará nadie en el gallinero, nadie señor Rajoy, para pagar la deuda: ni mineros del carbón, ni maestros de la escuela pública, ni bomberos, ni funcionarios de la Administración, ni policías, ni autónomos, ni asalariados, ni emprendedores, ni obreros, ni pequeños empresarios, ni compañías de teatro, ni exhibidores de cine, ni actores, ni clase media, ni universitarios, ni periodistas para contarlo.

Está siendo tan torpe con su política de recortes, señor Rajoy, que lo único que se me ocurre es que en realidad no sea usted el granjero que creemos, el que nos daba pienso a las gallinas del gallinero, sino un empleado de los acreedores, que le han embargado la casa, el coche y el tractor al verdadero granjero. Y como no entiende nada de gallinas, ni de huevos, ahora quiere estrangularnos a todos para sacarle el último rendimiento a la carne de gallina y hacer un caldo con nosotros.

Y ahora gallinas de España, gallinas ponedoras de huevos de oro, gallinas silenciosas, gallinas cogidas del gaznate por el falso granjero, cacareemos todas a coro, antes de que nos falte el aire.

jueves, 2 de agosto de 2012

Tres tiempos y una calavera

Joaquin Lence, junto a "su" ataúd en su bodega de Cacabelos.
Foto del autor de este blog.

PAISANOS
Diario de León. Suplemento Revista. Domingo 15 de julio de 2012

Joaquín Lence tiene una bodega en Cacabelos. Pero no es una bodega cualquiera.

El forastero que se atreve a entrar a tomar un vino allí se encuentra, de sopetón, con un ataúd apoyado contra una pared.

—¿Para qué tiene ese ataúd ahí, Joaquín?

—Para mí.

Y responde seco mientras lava unos vasos en un fregadero.

La bodega de Joaquín es casi un museo. Colas de zorro y patas de jabalí cuelgan del techo. En un rincón tiene una calavera. Parece de verdad.

—¿Y de quién es esa calavera que tiene ahí, Joaquín?

Y Joaquín se prepara para lucirse.
—Si quiere saber a quién pertenece, se lo diré con exactitud. Esa calavera tiene tres tiempos. Un presente, un pasado y un futuro. Sobre su pasado no tengo ni idea. Sobre su futuro, no tengo ni p... idea. Y sobre su presente, le diré lo mismo que le dije con el ataúd: me pertenece a mí.

Y Joaquín sirve dos vinos blancos. El periodista, ingenuo, sigue preguntando.

—¿Y usted donde nació Joaquín?

—No nací en Cacabelos. Nací donde el ciervo es señor y el señor es más señor, que no queda muy lejos de aquí.

—¿Y por dónde cae eso?

—En la pequeña Compostela.

Y la pequeña Compostela, para los que no sean del Bierzo, es Villafranca, el único lugar del Camino de Santiago donde los peregrinos, si están enfermos, pueden ganar el Jubileo. Pero la bodega de Joaquín Lence tiene más secretos.

—Joaquín, ¿por qué tiene Franco y a Lenin juntos en la pared?

Y Joaquín, que debe tener unos ochenta años, pero no quiere decir su edad verdadera, y quizá regente la bodega más vieja del Bierzo, abierta «desde hace más de cien años», por fin tiene un detalle con el periodista.

—Esa es una buena pregunta.

Pero se lo piensa un poco antes de responder.

—¿Por qué Joaquín?

—Porque la mitad del pueblo de Cacabelos es rojo y la mitad es falangista. Cuando hablaba bien de los rojos, me pegaban los falangistas. Y si hablaba bien de los falangistas, me pegaban los rojos. Así que los junté a los dos.

Y el que pregunta sigue mirando a la bodega en penumbra, ahumada, y hay que decir la verdad, con alguna que otra tela de araña difuminada en la oscuridad. El ataúd, sin duda, no desentona. Y sobre un mueble desvencijado, reposa una hilera de relojes.

—¿Y esos despertadores, Joaquín?

Joaquín tiene entonces el mejor gesto de la conversación.

—Eran de mineros, pero como ellos, están parados....

Y el vino blanco que sirve tiene el sabor de un extraño elixir.

miércoles, 25 de julio de 2012

El falso nueve

Otro España-Italia, cuando el fútbol empezó a ser deporte de masas

CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves, 5 de julio de 2012

Tenemos a los mineros de la Marcha Negra en Arévalo. Y al ministro de Industria enrocado en los recortes.

Tenemos un encierro en Vitro Cristalglass. Y al consejero de Economía diciendo que no puede hacer más por la empresa de cristal porque su dueño no tiene voluntad de seguir adelante.

Tenemos un ERE en Roldán, la acerera. Tenemos a la cementera de Cosmos quemando biomasa. A la gente volviendo la vista al campo, pensando en plantar tomates para no tener que ir al supermercado a comprarlos.

Tenemos una industria eólica diezmada. El proyecto de una macroempresa cárnica que no acaba de arrancar en Cubillos. Y una burbuja inmobiliaria reventada en pleno barrio de La Rosaleda.

También tenemos un alcalde violentado en la terraza de un bar. A la presidenta de la Diputación desalojando a los mineros del salón de plenos porque no se callan. No. No se aguantan. Y los nervios cada vez están más crispados.

Tenemos un senador expedientado, no por romper la disciplina de voto, sino porque en su partido consideran que se ha jactado de ello.

Tenemos dos senadores más, disciplinados, y tres diputados. No, no los tenemos. Los tiene el PP en realidad. Porque al final es a quien representan.

Tenemos cortes de carreteras. Antidisturbios peinando los montes. Mujeres organizando sentadas nocturnas, iluminadas por velas.

Y tenemos, no lo olvidemos, a siete mineros encerrados en un pozo. Llevan un mes y medio bajo tierra. Eso son seis semanas. Cuarenta y cinco días. No me atrevo a sumar las horas que son. Son demasiadas. Es demasiado todo lo que está pasando en el Bierzo este verano. Y quienes tienen en su mano hacer algo para remediarlo no están haciendo nada.

Ya puede arder Valencia, que hay quien no se pierde el último partido de la selección. Porque eso es lo único que tenemos: la Ponferradina en Segunda División. Un falso nueve que nos está marcando todos los goles sin saltar al campo. Y la urgente necesidad de levantar cabeza. Porque no tenemos a nadie, salvo nosotros mismos, que nos ayude a salir de esta.

miércoles, 18 de julio de 2012

Quijotes y traidores


Pintura de VANIA YUNUSIC

CUARTO CRECIENTE
Diario de León, Jueves 21 de junio de 2012

Hoy me he propuesto no escribirles de los tres senadores del PP. Ni de los tres diputados del PP. Ni de los 19 concejales del PSOE que se enceraron en los ayuntamientos hasta ayer. Decidan ustedes quienes son los héroes y los traidores en el conflicto que mantiene el carbón con el Gobierno.

Decidan si están justificados los cortes de carretera, las batallas contra los antidisturbios, los camiones atravesados, los atascos, y también, todo hay que contarlo, los primeros conductores heridos en Asturias, después de estrellarse contra alguna barricada de árboles talados, o los reproches al alcalde de Ponferrada, acorralado en un bar, ayer por la mañana.

Recuerden, en cualquier caso, lo que se están jugando. Un puesto de trabajo en una España intervenida —o casi— con cinco millones y medio de parados y un sistema financiero convertido en un agujero (negro) donde desaparecen miles de millones de euros.

Decidan si la protesta es proporcionada. Si hay motivos para la esperanza.

No se olviden de que además de los cortes de carretera, hay mineros encerrados en el pozo, mujeres expulsadas del Senado, una huelga indefinida y una marcha negra fraguándose, como las tormentas de verano.

Decidan si hay formas de protestar más efectivas. Decidan si tienen alternativas.

Y decidan lo que decidan, no se olviden de valorar lo que están haciendo los políticos por ellos. Procuren, por si acaso, no dejarse engañar por gestos vacíos y palabras altisonantes que luego tienen poco peso. No pasen por alto que la política en la España del turno de partidos funciona siguiendo la teoría de los vasos comunicantes: los que hoy están quejándose, mañana se esconderán debajo de una piedra. Y viceversa. Y los que se rebelan, acaban aplastados por la piedra donde no quieren esconderse.

Y con todo esto fórmense una opinión cabal de lo que pasa. Juzguen ustedes mismos hacia dónde nos lleva. Y encuentren la razón de la sinrazón que a su razón se hace, a ver si entre todos somos capaces de introducir un poco de cordura en esta novela de caballerías.



Carbón y circo

Pintura de MANUEL L. ACOSTA
CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 14 de junio de 2012

No soy socialista. No soy popular. No soy comunista. No soy nada, la verdad. Sólo un periodista que está deseando decirle lo que piensa.

Y pienso, señor Rajoy, que el domingo pasado ofreció usted una imagen lamentable. Pienso que podía haber visto el fútbol en su casa, o en La Moncloa, donde nadie pudiera fotografiarle cantando el gol de la selección española en el partido inaugural de la Eurocopa estando la banca intervenida, cinco millones largos de personas en el paro, y los mineros en la calle, y en las carreteras, y en el pozo, y en un despacho de la Diputación de León, porque se quedan sin trabajo.

Alguien debería decirle, señor Rajoy, que el día del rescate de nuestros bancos, un presidente no puede comportarse como un forofo, afirmar que todo está solucionado con una «línea de crédito» y marcharse a Polonia para sentarse en un palco a disfrutar del espectáculo.


Rajoy canta el gol de Cesc. Tomada de http://www.elpais.com/
Foto de ALEJANDRO RUESGA

Está mal asesorado. Debería haber aceptado el casco que le dejaba en el Senado el oportunista de Iban García del Blanco. Debería haber escuchado lo que le decía, en vez de poner cara de póker. O cara de palo. O cara de estoy demasiado ocupado resolviendo los problemas del sistema financiero, no me venga usted con la monserga de los mineros.

No. No le importan los mineros. Y parece que tampoco los funcionarios. Ni los profesores. Ni los médicos de la Sanidad pública. Ni los periodistas a los que esquivó el otro día en el Senado. Parece que sólo le importen los bancos. Y coger un avión para no perderse la Eurocopa. Menos mal que no saltó de su asiento, señor Rajoy, como hicieron los príncipes cuando Cesc marcó el gol, porque la fotografía hubiera sido perfecta.

Aprenda a dar la cara, por favor, y no nos envíe a De Guindos para sacarle las castañas del fuego como Zapatero hacía con Rubalcaba. Aprenda a contarnos lo que pasa. Y deje de anestesiarnos con el fútbol, y con Roland Garros, y con la telebasura y los programas de cotilleos, mientras una nube de mineros recorren de noche las calles de León. Cada lámpara de sus cascos, señor Rajoy, es una estrella que alumbra más que sus palabras, aunque usted no quiera darse cuenta.

Y ahora que ya sabe lo que pienso, póngame el carné que más le guste.


domingo, 10 de junio de 2012

El entierro


La luz al fondo del túnel (desconozco al autor de esta fotografía)

CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 31 de mayo de 2012

No hay neumáticos ardiendo. Ni llueven pelotazos de goma. Se escuchan algunos petardazos, pocos. Y no hace falta que los antidisturbios echen a correr detrás de los mineros en huelga. Basta que aparezcan en sus furgonetas para que el piquete levante el corte del tráfico en la Autovía del Noroeste sin mayores aspavientos.

Sucedió ayer en el acceso a la A-6 desde San Román de Bembibre, un punto sensible donde confluyen todas las huelgas del carbón. Durante dos horas y tres cuartos, dos centenares de mineros del Bierzo Alto y de la cuenca de Fabero-Sil, los más concienciados de entre los últimos que quedan en el tajo, se plantaron en el asfalto para hacer lo que hacían sus padres cuando veían que su futuro estaba en el alambre: cortar la carretera.

A los cinco minutos de interrumpir el tráfico, comienza la liturgia de todas las huelgas mineras. «Yo los apoyo a muerte», dice un trabajador del servicio de mantenimiento de la autovía, vestido de amarillo fosforito. Más de un camionero, sin embargo, calla su contrariedad o se queja por lo bajo. Y en la glorieta de la N-VI, paralela a la autovía, el conductor de un turismo se atreve a reprochar a los manifestantes que no le dejen pasar. Al final se calla y da marcha atrás, antes de que le quiten las llaves del coche.

Un sindicalista hace unas declaraciones encendidas en medio del carril cortado. Acusa al Gobierno de dinamitar la Comisión de Seguimiento del Carbón, usa la palabra exterminio para referirse al cierre de las minas, al final de una forma de vida. Y también ironiza sobre el dinero que el Estado quiere inyectar en Bankia, sobre las indemnizaciones que reciben los banqueros, y se le llena la boca de agravios.

El sol pega en la nuca de los que no llevamos gorra. Un minero saca un teléfono móvil y fotografía a un cámara de televisión. «Es para subirla al Facebook», le explica. Y antes de que pasen las dos horas y los tres cuartos y aparezcan los antidisturbios, vestidos de luto riguroso, para disolver la protesta, el coche de una funeraria pide que le abran paso en medio del atasco. «Ese ya no tiene prisa», grita un minero, jocoso. Y es entonces cuando me doy cuenta de que estamos en un entierro.

Del blog escanciadordemieres.blogspot.com



(Escrito después de cubrir uno de los primeros cortes de la A-6 por mineros en huelga).

miércoles, 16 de febrero de 2011

Zapatos arriba

 
Zapatos colgados cerca de Villaverde de los Cestos
(27 de diciembre de 2010). Alguien se los ha calzado.
(Foto del autor del que escribe.
Uso libre para caminar por la blogosfera)

CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Martes 15 de febrero de 2011

Escribo estas líneas el domingo por la tarde. Cuando ustedes las lean será martes. Ha llovido y he puesto en twitter que el agua sucia enloquece los desagües. Si no les dan miedo las redes sociales, que ya han tumbado a dos dictadores, pueden buscarme en Internet y comprobarlo. Ciento cuarenta caracteres bastan para contarles que hay alcantarillas que nunca estarán preparadas para tragar toda la mierda que nos rodea.

Vuelvo a utilizar esa palabra. Mierda. Es la única que me viene a la cabeza cuando pienso que después de quince años de investigación policial, nuestro sistema, nuestro Estado de Derecho, no ha servido para resolver la cadena de sabotajes y atentados que sufrió el empresario Sindo Castro cuando decidió instalarse en el Bierzo. ¿Hasta cuándo tanta mierda?, me pregunto. ¿Hasta cuándo tanta impunidad? A veces, leer el periódico deja un sabor amargo.
  
Escribo estas líneas en una libreta, dentro de un coche aparcado en una cuneta de la antigua carretera Nacional Sexta. Escribo a mano, muy cerca del lugar donde hace unas semanas, descubrí dos zapatos negros colgados de un cable, expuestos a la lluvia, y me imaginé que era las botas de algún caminante de la Marcha Negra, que protestaba porque a la minería le han puesto fecha de cierre. Los zapatos ya no están. Alguien se los ha calzado. Y quizá sea verdad que eran de un minero que ha vuelto al trabajo, ahora que las centrales térmicas queman otra vez nuestro carbón.

Manifestantes egipcios en la Plaza de la Libertad.
 (Foto tomada de cdn animalpolitico. com)

O quizá se encuentren más lejos. Quién sabe. Podría ser que alguien haya caminado con ellos hasta una ciudad donde acaban de terminar con treinta años de impunidad. El viernes -mientras los mineros volvían al tajo y un juez comunicaba a las partes que no había encontrado pruebas para condenar a nadie por la guerra del hormigón- me pareció reconocer en una fotografía publicada por un periódico de tirada nacional los dos zapatos descolgados en las manos de un hombre. Protestaba porque un viejo tirano de ochenta y dos años se aferraba al poder, incapaz de asimilar que se lo estaba tragando el desagüe de la Historia, y levantar los zapatos era su forma de expresar desprecio.

Lástima que en otros lugares donde llueve, nos cueste tanto indignarnos. Este es un pueblo pequeño. Todos nos conocemos. Y todos tenemos demasiado miedo a mojarnos.  
Zapatos colgados en la Nacional Sexta.
Acceso a Villaverde de los Cestos.
27 de diciembre de 2010.



Los zapatos han volado del cable.
12 de febrero de 2011.
(Fotos del autor del blog. Lo dicho)