Buscar este blog

Mostrando entradas con la etiqueta Perioindigno. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Perioindigno. Mostrar todas las entradas

viernes, 12 de julio de 2013

Café solo


Los posos del café....

CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 11 de julio de 2013
 
Me despierto intranquilo. Y pienso que es el calor. Abro la prensa digital en el ordenador del cuarto donde guardo los libros y compruebo que Bárcenas sigue en la cárcel.
 
Rajoy todavía no ha dimitido.
 
Cospedal dice que las mentiras no dejan rastro documental.
 
Y los abogados del innombrable, desbordados por las confesiones del tesorero ante Pedro Jota, renuncian a defenderle.
 
Me preparo un café cargado. No le echo azúcar. El calor sigue siendo insoportable. Y en la pantalla del ordenador, el cursor me muestra nuevas informaciones.
 
Bolivia exige disculpas a España por retrasar el avión de Evo Morales en Viena. Un columnista opina que el trato que ha recibido el mandatario latinoamericano ha sido humillante.
 
Edward Snowden, el héroe o el traidor, según quien lo juzgue, continúa en una sala de tránsito del aeropuerto de Moscú. Y los Estados Unidos de Obama amenazan con tomar represalias si algún país se atreve a ofrecerle asilo.
 
Le doy un sorbo al café y veo que hay malas noticias en la sección de Economía, como siempre. El Fondo Monetario Internacional advierte de que no volveremos a crecer hasta el año 2015. Menudo jarro de agua fría.
 
Y sigo. Ángela Merkel no da su brazo a torcer con el déficit. Nos sigue apretando. El ministro Wert, que se ha puesto cabezota, también.
 
El café está demasiado caliente. Demasiado amargo. Y llego a las páginas de Deportes.
 
Valverde y Contador preparan la contrarreloj del Tour de Francia.
 
Villa ficha por el Atlético de Madrid.
 
Callejón se va al Nápoles.
 
Demasiado fútbol, opino. Y leo en los breves que Alonso reclama un Ferrari más rápido, capaz de hacerle ganar tres carreras seguidas. Y que Lorenzo todavía no se ha recuperado de su clavícula rota, pero volverá a correr. Qué jabato.
 
Entonces entro en la sección provincial y me encuentro con la peor noticia de todas, porque es la que nos toca más cerca: La Crónica cierra en León, leo, mientras pienso en lo solos que nos dejan.
 
Y el café se me atraganta.

viernes, 31 de mayo de 2013

Visado por la censura


Un ABC de 1935, con la portada que su director decidió
 imprimir para protestar por la prohibición de publicar,
en este caso por las autoridades republicanas, fotografías
de la boda en Roma de Juan de Borbón, padre del rey Juan Carlos.
Los periódicos solían quejarse con sellos más pequeños cuando
la censura les impedía difundir, por ejemplo, noticias sobre la
quema de conventos.

CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 30 de mayo de 2013

Anoche tuve un sueño muy raro. Soñé que caminaba por la calle y quemaban un convento. Soñé que me disparaban desde las azoteas. Y me escondía bajo los aleros. Después me desperté. Me levanté de la cama, aturdido. Miré por la ventana. Y las luces de la ciudad me tranquilizaron.

Volví a echarme en la cama. Me dormí de nuevo. Y soñé que me caía por un barranco y nunca tocaba fondo. "Esto es nuestra economía", pensé en sueños. Y me puse a dormir de costado.

Entonces soñé que alguien me perseguía. Yo corría y corría. Y no me movía del sitio. Pero mi perseguidor tampoco me alcanzaba nunca. "Esto es nuestra economía", pensé de nuevo. Y abrí los ojos, desvelado. Me puse a mirar los desconchones del techo. "Tengo que llamar al seguro del hogar", me dije. Y me dormí otra vez.

Tuve otro sueño muy raro. Soñé que me ofrecían entrar en política. Iba en una lista cerrada y me elegían diputado. Soñé que me reunía con el presidente del grupo parlamentario. "Lo importante es que nunca rompas la disciplina de voto", me dijo. Y yo intuí en qué consistía lo de ser político. Y me quedé blanco.M

Me levanté a beber un vaso de agua. Me miré en el espejo. Y estaba pálido. "A ver si amanece de una vez", pensé. Y las luces de la ciudad ya no me tranquilizaron.

Al alba, me dormí de nuevo. Soñé que me despertaba. Soñé que me levantaba de la cama y desayunaba un café. Soñé que bajaba las escaleras de mi casa y salía a la calle. Y me acercaba al quiosco. Y le pedía al quiosquero mi periódico. Y el quiosquero, que no era el que yo conozco, me miraba raro, muy raro. "No distribuimos ese diario, señor", me dijo. Y yo le respondí que me llevaría cualquier otro y cogí el que tenía más a mano. "No busque información sobre el convento quemado", añadió el quiosquero. Y efectivamente, el periódico tenía un sello muy extraño en la primera página. "Visado por la censura", ponía.

Entonces, sí, la radio de la alarma digital me despertó. "Gallardón quiere prohibir a los periódicos que informen de los sumarios para evitar juicios paralelos", decía el locutor. Y pensé que seguía soñando.
Y AQUÍ OS DEJO LA COLUMNA LEÍDA EN FM BIERZO (107.3 de la FM)

lunes, 11 de junio de 2012

PerioDigno

Del blog Juanblan.co

CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 7 de junio de 2012

Hoy el cuerpo me pide hablar de nosotros. De ti y de mí, que siempre hemos escrito en el mismo periódico y somos dos privilegiados porque tenemos un salario digno a final de mes. De ti y de mí, y de él, que va con la cámara de televisión al hombro, y de ella, que lleva un micrófono. De todos. Escribamos en papel o en un soporte digital.

Hoy me pide el cuerpo —y el corazón, perdona si te parece ñoño— hablar sobre todo de los que ya no escriben, ya no graban, ya no cuentan nada, ya no hacen fotos, porque ya no tienen un periódico, ni un canal de televisión, ni una emisora de radio que les respalde, porque han perdido su trabajo.

No me quiero olvidar de los que tienen empleo, pero cobran con retraso. O reciben un sueldo precario, le dedican horas a este oficio, y ven cómo se resienten sus relaciones personales, sus vínculos familiares, sin lograr que se reconozca su trabajo.

Tú y yo nos metimos en esto por vocación. Porque entendemos el periodismo como un compromiso con los lectores, o con los oyentes, o con los telespectadores. Sabemos que el derecho a la información no es nuestro, es suyo; de los que nos leen, de los que nos oyen, de los que nos ven por televisión.


En el edificio Botines de León, el 3 de mayo.
Foto de CAMPILLO

Estudiamos una carrera universitaria y bregamos a diario con el intrusismo profesional. Con la baja consideración social, en algunos casos. Con el desdén de determinados políticos, que nos miran con suspicacia porque les gustaría controlar cada coma que escribimos junto a sus palabras. Esa es su idea de la democracia.

Sabes que suscribo lo que ha dicho más de un compañero frente al edificio de Botines, detrás de una pancarta —¡periodistas, por primera vez, detrás de una pancarta!— que reclamaba un oficio digno. «Sin periodistas, no hay periodismo. Y sin periodismo, no hay democracia».

Estamos en todas las huelgas. Hablamos de todas las protestas. Recogemos todas las quejas. Y nunca hablamos de nosotros. Hoy, por desgracia, la noticia también somos nosotros, los periodistas. Los seis mil periodistas que han perdido su empleo en toda España. Ya va siendo hora, compañero, de que lo contemos