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viernes, 3 de octubre de 2014

¿Y ahora qué?

Cartel promocional del Mundial de Ciclismo de Ponferrada



CUARTO CRECIENTE
Diario de León, Jueves 2 de octubre de 2014

Llegó el otoño y nos han caído encima los Presupuestos Generales del Estado, como una losa, las cuentas del Mundial de ciclismo, el temor a que no sea cierto que no nos van a subir los impuestos en Ponferrada, la cosecha de pimientos, cada vez más reducida, y una sensación de soledad, de fin de fiesta, que tiene a la ciudad envuelta en un manto de melancolía.

No.

Me parece que no.

No es un buen arranque para este artículo de opinión. Rebobino.

Llegó el otoño y las hojas de la alameda de Villafranca del Bierzo arrastran el eco de un relato de Pereira por el parque. El autor de los Cuentos de la Cábila ya tiene una placa en su casa, su nombre en el parador nacional, su cara en un sello, y en un mural, enorme, abigarrado, dentro del complejo hotelero que cierra todos los inviernos.

No.

Tampoco.

Esto empieza a parecerse, pero al revés, a esa frase que tanto me gusta de Pepín Ramos, el poeta de un cuento del mismo Pereira que se sentaba escribir en la taberna que llamaban el Senado y le nacía un verso hermoso, todavía único, con el que iba a arrancar un poema. «Lenta es la luz del amanecer en los aeropuertos prohibidos», escribía el poeta. Hasta que un parroquiano se acercaba con el vaso en la mano, leía lo que había escrito en la hoja y le decía; «Es un buen empiece Pepín. ¿Y ahora qué?»

Y esa es la pregunta que nos hacemos en Ponferrada después del Mundial. ¿Y ahora qué? Después de que los Presupuestos Generales del Estado sólo destinen 39.000 euros a la investigación, que se da por cerrada, de la combustión limpia del carbón. ¿Y ahora qué? A punto de que se extinga, como organismo independiente, la Fundación Ciudad de la Energía. ¿Y ahora qué? Y después de saber que el Gobierno sólo presupuesta para el próximo año 433.000 euros en una obra de 150 millones, la A-76, mientras el tren de alta velocidad sigue desaparecido.

¿Y ahora qué?

Pues eso.

Lenta es la luz del amanecer en los aeropuertos prohibidos...

jueves, 17 de julio de 2014

Pedro Sánchez estuvo aquí

Propaganda electoral del PSOE en 1982.
 
CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 17 de julio de 2014
 
Pedro Sánchez estuvo en Ponferrada. Vino el 24 de abril y nadie se podía imaginar que tres meses después sería secretario general del Partido Socialista Obrero Español.
 
En este tiempo han pasado muchas cosas. El bipartidismo ha recibido un severo toque de atención en las elecciones europeas y los socialistas, especialmente, le han visto las orejas al lobo de la irrelevancia política. La irrupción de Podemos, heredero de la indignación del 15-M, ha dejado en evidencia a la vieja guardia y ha removido los cimientos del partido que fundó el primer Pablo Iglesias hace ciento treinta y cinco años en una taberna de Madrid.
 
Pedro Sánchez Pérez-Castejón, ese es su nombre completo, vino Ponferrada cuando sólo era una voz nueva, una promesa que buscaba apoyos para sopesar sus posibilidades en unas primarias. Y clamó contra el partido del fraude y de la corrupción (el PP de Bárcenas y de las promesas incumplidas de Rajoy). Y contra las políticas que han empobrecido a los españoles (el austericidio).
 
Pero al PSOE, que se ha alternado en el Gobierno con el PP desde 1982, que prometía cien años de honradez y engendró a Filesa y los Eres de Andalucía, que pactó con «el partido del fraude y de la corrupción» para cambiar la Constitución sin consultar a los ciudadanos, que ha vuelto a enterrar su ideario republicano para no trastocar el orden establecido y no molestar demasiado, se le puede reprochar exactamente lo mismo que criticaba Sánchez Pérez-Castejón. Así lo entienden todos aquellos que están convirtiendo a la nueva formación del segundo Pablo Iglesias en una alternativa real al moderno turno de partidos que instauró la Transición.
 
Pedro Sánchez estuvo aquí. Defendió el carbón limpio y las investigaciones de la Ciuden. «El Bierzo es una cantera de oportunidades», dijo, «pero falta un Gobierno que crea en él».
 
Y lo mismo le ocurre a su partido. El PSOE —nos dicen una y otra vez con distintas voces— es una cantera de políticos dispuestos a cambiar las cosas y defender a los desfavorecidos. Pero empiezan a faltarle los votantes que se lo crean.
 
Imagen que transmite el PSOE del siglo XXI.
 

jueves, 6 de marzo de 2014

Incorruptos


Longyearbyen, en las islas Svalbard.
Foto de  BORJN CHRISTIAN TORRISEN (Wikipedia)


CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 6 de marzo de 2014

En Longyearbyen está prohibido morirse. Allí cazaban ballenas los arponeros vascos hace cuatrocientos años. Y allí han construido, a 120 metros bajo tierra, la ‘bóveda del fin del mundo’, un almacén que resiste terremotos y explosiones nucleares y que guarda las semillas de la biodiversidad del planeta.

Longyearbyen, capital de las islas Svalbard, es tierra de nadie. No está claro si el archipiélago pertenece a Noruega o Rusia, pero mientras se ponen de acuerdo en la ONU, cualquiera puede instalarse allí si no le tiene miedo al frío extremo. Porque en invierno, las temperaturas descienden hasta los 50 grados bajo cero. Y los cadáveres se conservan intactos. Lo comprobaron los científicos que a principios de siglo desenterraron los cuerpos de unos marineros fallecidos durante la epidemia de gripe española para elaborar una vacuna a partir del virus congelado y los encontraron incorruptos.

Lo malo es que aquellos científicos también destaparon otro tipo de fiebre y a la ciudad helada comenzaron a mudarse ancianos y enfermos que querían morirse allí para que los enterraron bajo tierra congelada, por si acaso la ciencia encontraba un remedio para resucitarles en el futuro.
Al final, eran tantos los muertos que las autoridades cerraron el cementerio hace setenta años y desde entonces, si alguien se muere en Longyearbyen, meten su cuerpo en un avión y lo mandan a paseo.
***

¿A que les suena a cuento? ¿A falso artículo de prensa, tan de moda? Pues es cierto. Lo cuenta en un reportaje Javier Reverte, viajero veterano que ha seguido las huellas de Joseph Conrad en África y las de Jack London en Alaska antes de visitar la ciudad más fría del mundo.

Y es que parece mentira lo que a veces nos cuentan en los periódicos. Por ejemplo, en Diario de León publicábamos ayer que el Gobierno ha destituido al director general de la Ciuden por negarse a paralizar las obras del Museo Nacional de la Energía en Ponferrada. El protagonista dice que se va por razones personales y lo niega todo antes de colgar el teléfono, pero alguna mente pensante en Madrid se morirá un día de viejo y no le comerán los gusanos de la vergüenza.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Ayer


Viñeta de QUINO.

CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 12 de septiembre de 2013

Ayer hizo cien años que el intrépido aviador francés Leónce Garnier voló sobre los cielos de Ponferrada.

Llovió sobre Madrid y una gotera en el Congreso de los Diputados humedeció la primera sesión de sus señorías después de las vacaciones.

Ayer se cumplieron doce años desde que Al Qaeda estrelló dos aviones contra las Torres Gemelas y cambió el mundo. Nos metió el miedo en el cuerpo. Y desde entonces, pisar un aeropuerto no ha vuelto a ser lo mismo.

Ayer se celebró la Diada en Cataluña y una enorme cadena humana reclamó una consulta sobre la independencia.

En Madrid, todavía les duraba la resaca de la derrota en la elección de la sede de los Juegos Olímpicos. Y nadie sabía si culpar a los sobres de Bárcenas o a los Eres de Andalucía, a la desconfianza en nuestra economía -nos han convertido en un país pobre y la austeridad no casa bien con un acontecimiento internacional- o al relaxing café con leche de Ana Botella, la alcaldesa por accidente.

Ayer se cumplieron cien años del segundo vuelo de un aviador sobre el Bierzo. Y ciento uno desde el primero. Había sido otro intrépido francés, apellidado Lacombe, el que se había llevado los honores y si se descuida, las cabezas de dieciocho espectadores que observaban sus acrobacias en la pradera del Campo de la Cruz y que notaron tan cerca las alas del avión del pionero que tuvieron que ser atendidos de heridas y contusiones, según cuentan las crónicas de la época.

También ayer se hablaba en León del fiasco del aeropuerto, que nunca ha tenido suficientes vuelos.

Y ayer discutían en Ponferrada sobre el carbón limpio trescientos veinte expertos de todo el mundo. Lo hacían en un teatro. Y en un castillo.

Así que ayer no fue un día cualquiera. Ayer, 11 de septiembre de 2013, la Junta de Castilla y León anunció que aprobará un plan de residuos que abre la puerta a la incineración de neumáticos, de plásticos y fragmentos de vehículos en la cementera de Cosmos en Toral de los Vados. Tal día como ayer, recuérdenlo, cuando dejen de ver pimientos del Bierzo en el supermercado. Y la mencía se pudra en los viñedos.

viernes, 28 de junio de 2013

Icebergs

Primera página del New York American del 16 de abril de 1912

CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 27 de junio de 2013

Las cuatro chimeneas del tejado de la antigua central térmica de la MSP en Ponferrada, hoy convertida en la primera parte del Museo Nacional de la Energía, siempre me recordaron a los escapes de un barco.

Antes de la restauración, me lo imaginaba varado junto al río, como un viejo cascarón a la espera del desguace. Con las calderas dormidas y los fogones apagados después de su última travesía. Así que cuando crearon la Fundación Ciudad de la Energía y acometieron la recuperación del edificio sin escatimar en gastos, y anunciaron que investigarían el carbón limpio en una planta de oxicombustión en Cubillos, casi me pareció un milagro. Un guiño de la historia. La compensación por todo el aire contaminado, por todas las escombreras de carbón y por todos los cielos abiertos que durante un siglo han estropeado el medio ambiente del Bierzo.

Ahora nos dicen que la Fundación Ciudad de la Energía va a desaparecer. Y que el único puesto que peligra es el de su director. Que el proyecto de oxicombustión tendrá continuidad. Y que las obras de la segunda parte del Museo, en la otra térmica que funcionó en Ponferrada, la de Compostilla I, unos metros más arriba del río, se acabarán en el tiempo previsto.

Nos lo dice un Gobierno que está cerrando la minería del carbón. Fríamente. Que privatizó la empresa pública Endesa, mascarón de proa de un sector estratégico como el de la energía eléctrica, y ahora no puede hacer nada si los nuevos dueños -la sociedad (pública) italiana Enel- decidieran, como parece, cerrar la central de Compostilla II.

Y nos lo dice después de haber recortado las dimensiones del proyecto. Menos fondos de los previstos inicialmente para investigación. Menos inversión en la segunda fase del Museo. Y un ajuste en la plantilla de personal de la Fundación.

Así que es cuestión de creerles o no. Yo les confieso que estos días, cada vez que paso cerca de las cuatro chimeneas del tejado de la antigua central térmica de la MSP en Ponferrada, sigo pensando en un barco. También tenía cuatro chimeneas. Y era un invento soberbio. Se hundió un día de abril de 1912, después de chocar contra un témpano de hielo.

Imagen promocional de Ene.Térmica. Museo Nacional de la Energía

viernes, 24 de mayo de 2013

Vestigios


El autor de este blog, como Ethan Edwars en el poblado del Wólfram.
(Foto cortesía de JESÚS F. SALVADORES)


CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 23 de mayo de 2013

La Placa se pudre. Los trenes de media distancia se van. El AVE no llega.

El poblado del wólfram, en la Peña del Seo, no interesa lo suficiente a la Junta de Castilla y León como para pagar los 500 euros que cuesta su inscripción en una ruta europea. Se oxidan los restos del Coto Vivaldi, del Coto Wagner, y sigue entrampado el Parque Temático Minero de Fabero.

La mina se muere. Sí. O la están dejando morir por falta de alimento. Los mineros llevan un año quejándose. Y el Gobierno, amparándose en que la crisis no le deja margen de maniobra, lleva un año engañándoles. Nunca ha creído en el carbón.

Quizá por eso, la segunda fase del Museo Nacional de la Energía acumula un año y medio de retraso. Cuando las obras se reanuden -y eso iba a ser antes de la Semana Santa y se nos echa el verano encima sin que los obreros hayan vuelto a los andamios- ya sabemos que no incluirán el Parque Carbonífero, aunque las plantas estén en el vivero.  

Dos imágenes de las ruinas de La Placa tomadas por google maps

Mientras tanto, el tren turístico minero -tren histórico debería llamarse, me dice alguien que sabe- está encerrado en un cajón. La Junta lo ha aparcado después de aplacar los ánimos con un carísimo estudio de viabilidad que ha determinado que recuperar las vías -desde Ponferrada- es prohibitivo. Como si no hubiera una alternativa más barata. Y la locomotora 31, que debería tirar de todo el convoy, languidece en el Museo Ferroviario, encerrada en una vía muerta después de un tiempo 'desaparecida' en el taller de una empresa privada. Nada se sabe de sus dos vagones de pasajeros.

No sé si en el Bierzo tenemos el pasado que nos merecemos. Pero el futuro asociado a sus vestigios no lo estamos aprovechando.

Y si es verdad que se han hecho algunos esfuerzos -las locomotoras de vapor y la antigua estación se han salvado, como la vieja térmica de la MSP- lo que queda por hacer es tanto que nadie debe conformarse con lo que tenemos. Andamos a la búsqueda de nuevos motores que tiren de la economía del Bierzo. Y no nos damos cuenta de que los viejos, si los recuperamos, todavía pueden ser los más fiables.




Y AQUÍ OS DEJO EL ENLACE CON EL REPORTAJE MÁS AMPLIO SOBRE LA PLACA EN LA REVISTA DE DIARIO DE LEÓN (26 DE MAYO DE 2013): LA PLACA SE BAJA DEL TREN.

viernes, 17 de mayo de 2013

Las dos Placas


Esta es la Placa de Vilanova i la Geltrú. Nada que ver con la de Ponferrada.
(Foto: www.railwaymania.com)

CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 16 de mayo de 2013

La rotonda de Vilanova i la Geltrú es un conjunto de doce hangares en un edificio semicircular, construido hace más de cien años en torno a una placa giratoria que distribuía las locomotoras de vapor. Hoy alberga el Museo del Ferrocarril de Cataluña.

El Museo del Ferrocarril de Vilanova, integrado en el Museo de la Ciencia y la Técnica de Cataluña, cuenta con una de las colecciones de locomotoras más importantes de Europa, desde la más antigua de España hasta la última que funcionó, y así se promociona. También puede verse allí la antigua tabla de enclaves y el puente de señales de la Estación de Francia de Barcelona, el primer Talgo que circuló por la península y algunos coches de viajeros.

El Museo tiene un área infantil, un teatro virtual, un Cinematrén, una sala de exposiciones temporales y una biblioteca monográfica. Y proyecta un audiovisual con 1.500 imágenes y numerosos efectos especiales que propone un viaje por la evolución del ferrocarril. Sube al tren de la historia, se titula.

Mucho me temo que de ese tren nos hemos bajado en Ponferrada.

La rotonda de La Placa es un conjunto de doce hangares en un edificio semicircular, construido hace casi cien años en torno a un puente giratorio que distribuía las locomotoras de vapor. Es un calco de la de Vilanova i la Geltrú. Pero no alberga ningún museo. Hoy es un cementerio de hierro y escombro y un basurero donde chatarreros furtivos desguazan las estructuras para revender todo lo que encuentran de valor.

Además de los ladrones de raíles, a la rotonda de La Placa ya sólo se acercan vagabundos y grafiteros, aunque en sus momentos de esplendor dio empleo, junto con los cargaderos de carbón, a más de seiscientas personas.

Pero eran otros tiempos. Como en el Bierzo no sabemos apreciar lo que tenemos y dejamos escapar oportunidades -la Ciudad de la Energía, que languidece, un Museo del Ferrocarril en vía muerta, y un proyecto de tren turístico encerrado en un cajón, que resucita cuando hay elecciones- de la rotonda de La Placa, esa que dio nombre a un barrio entero de Ponferrada, hoy sólo nos queda un vestigio de nuestra propia estupidez.


Esta es La Placa de Ponferrada. Nada que ver con la de Vilanova
(Foto: L. DE LA MATA)

Y aquí os dejo un enlace con la columna, leída en FM BIERZO, la emisora local de Bembibre, en el 107.3 de la FM.


sábado, 16 de febrero de 2013

Partido X

  
CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 17 de enero de 2013
 
Lo dice Imre Kertész, superviviente del Holocausto y premio Nobel de Literatura en el año 2002. «Una crisis como la actual dio pie a la llegada de Hitler al poder. Deberían sonar todas las alarmas y no están sonando». Y el Holocausto, recuerda Kertész —que está convencido de que podría volver a suceder— «es el hundimiento universal de todos los valores».
 
Lo que dice el Nobel húngaro puede parecer exagerado. Pero es verdad que no hace falta irse a Grecia, donde la extrema derecha ya ha convertido a los inmigrantes en cabezas de turco de la crisis, para darse cuenta de que detrás del desmantelamiento del Estado del Bienestar que estamos sufriendo en España —y de la voladura controlada de sectores como el del carbón, o proyectos como el de la Fundación Ciudad de la Energía, que nos tocan más de cerca— hay un desprecio por algunos de los valores que sostienen nuestra convivencia.
 
Desprecio por el papel del Estado como redistribuidor de la riqueza. Como instrumento para reducir desigualdades. Y como pilar de la solidaridad. La excusa es el despilfarro. Pero en lugar de atajar la corrupción, el enchufismo, o las obras con presupuestos disparatados, como en Villaquilambre, la respuesta a la crisis que ofrece la misma clase política que nos ha metido en el barro es dejar sin asistencia a los inmigrantes. Dejar sin urgencias a las zonas rurales —que se lo digan a los habitantes de Tremor— privatizar hospitales, o servicios sanitarios, y perpetuar la corrupción cuando de todo ello alguien saca tajada.
 
Imre Kertész. Foto de CSABA SEGESVÁRI
 
«Hay que actuar rápido, si no van a saquearlo todo y nos van a dejar sin hospitales y sin colegios», dice un anónimo portavoz del Partido X, la formación política que ha nacido a la sombra del movimiento del 15-M y que como su propio nombre indica es una auténtica incógnita. El Partido X propugna el derecho al voto permanente y la transparencia en la gestión pública. No puedo estar más de acuerdo. Pero pienso en Imre Kerstész, en el pozo en que cayó Europa en los años de la Depresión y los fascismos. Y cruzo los dedos para que una apuesta que todavía no tiene cara demuestre que de verdad hay alguien que está haciendo sonar todas las alarmas.

viernes, 1 de febrero de 2013

El carbón y las estrellas

Una fábrica de astros. Desconozco el autor del dibujo de estos dientes de león

 
CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 8 de noviembre de 2012
 
El carbón se ha muerto. La mina está enterrada. El minero es cosa del pasado.
 
Repitámoslo todos. El carbón es un cadáver. La mina, una tumba. El minero, un recuerdo.
 
Otra vez. El carbón no ha resistido al invierno. El invierno es esta crisis, claro. La mina es una mortaja. El minero, un eco que se apaga.
 
Tenemos que mentalizarnos de que el carbón se ha ido, o de que sigue ahí, pero nadie estará interesado en sacarlo de la mina durante los próximos años.
 
Tenemos que hacernos a la idea de que el invierno ha llegado. Y el invierno es este sistema de mercado. El invierno es la globalización, que nos baja los sueldos y no consigue elevar el nivel de vida del resto del mundo, las servidumbres del euro, el déficit, este Gobierno que tenemos, que rescata autopistas y sostiene bancos mal gestionados, pero hunde sectores que sostienen buena parte de la economía de toda una provincia como la de León.
 
No debemos engañarnos. Hace tiempo que el frío del invierno nos está calando.
Y no será carbón lo que nos caliente, claro. El carbón nos ha abrigado durante cien años, pero ahora está muerto, muerto y enterrado, repito, borrado del mapa energético, olvidado, y no sirve de nada lamentarse más.
 
Nos haremos viejos. Nos convertiremos en jubilados, en parados de larga duración, en pobres de bolsillo y de corazón si no despertamos.
 
Y despertar es dejar de esperar un milagro. El carbón limpio, la captura del CO2, el almacenamiento geológico, la investigación, nada de eso estará listo a tiempo de salvarnos. Nunca fue su función. ¿Por qué iba a serlo ahora?
 
Así que hay que pensar en otra cosa. Moverse. Crear. Reciclarse. Adelantarse. Innovar. Sacudirse complejos. Ser más ambiciosos. Y aprovechar mejor, mucho mejor, todo lo bueno que tenemos.
 
Las estrellas para quien las trabaja, dice a menudo Juan Carlos Mestre. Y no hace falta ser poeta para darse cuenta de que el cielo no se toca desde la boca de una mina cerrada.
 
 

Grabado de Juan Carlos Mestre

 

viernes, 4 de mayo de 2012

Ciencia ficción


Crónicas marcianas. Dibujo de MARTIN WHELAN para una portada del libro

CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 19 de abril de 2012

Notas para escribir una novela de ciencia ficción.

Descartado hablar de Marte. Después de Ray Bradbury, es muy difícil escribir algo mejor del Planeta Rojo.

Descartado Afganistán y los agujeros negros, los ríos que muerden en las rocas y las tumbas llenas de huesos. Hay que renovarse.

Descartadas las paradojas, los círculos temporales, los universos paralelos, los viajes espaciales y otros caminos trillados por la narrativa del siglo XX.

Descartadas las historias de astronautas solitarios atrapados en módulos lunares o en naves a la deriva.

Descartados los relatos protagonizados por alienígenas, los cuentos de zombis que devoran a los vivos, los argumentos apocalípticos. Y no caer en la tentación de escribir sobre vampiros crepusculares.

Otra imagen de Crónicas marcianas.
Del blog http://www.antoniorentero.blogspot.%20coma/

Mejor escribir de algo cercano. Una especie de ucronía. Y ambientarla en un lugar reconocible.

Situar la trama de la novela en una monarquía que se ha ido al carajo por una cacería de elefantes blancos. Describirla como una república desgajada de Europa, con moneda propia y una Constitución reformada en referéndum.

Poner de presidente a un cargo electo. Una figura paternal que utilice la unidad de la nación como coartada para mantenerse en su puesto cuando le salpican los escándalos de corrupción de su yerno.

Añadir una trama de misterio. Vincularla a un territorio concreto. La comarca del Bierzo.

Crear un protagonista. Un científico que ha desarrollado un sistema eficaz para capturar de verdad las emisiones de CO2 y conseguir que el carbón sea una energía limpia.

Imaginar un desencadenante de la acción. Un asunto de espionaje industrial. Un secuestro. O una desaparición.

Usar como telón de fondo la expropiación de la filial eléctrica de una multinacional italiana que no invierte lo suficiente en la comarca.

Evitar que la novela se convierta en una historia de política ficción.

O en un ajuste de cuentas.

O en un relato de amor.

Mejor romper estas notas y probar con la novela costumbrista.

domingo, 15 de abril de 2012

Tres dedos


Django Reinhart


CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 5 de abril de 2012

Django Reinhardt tocaba la guitarra con tres dedos. Era gitano, era francés y era un genio.

A los 18 años, unas flores de celuloide almacenadas incendiaron su caravana, le quemaron la mitad del cuerpo y le contrajeron dos dedos. Parecía el fin de su incipiente carrera musical, pero Django aprendió a tocar las cuerdas con las falanges sanas de su mano izquierda y se convirtió en un virtuoso de la guitarra.

Su sonido era diferente, precisamente porque sólo tocaba con tres dedos. Y con sus tres dedos sanos y sus dos dedos retraídos por el fuego revolucionó el swing y el jazz, y medio siglo después de su muerte todavía seguimos escuchando sus vinilos. Django, hay que quitarse el sombrero, fue capaz de transformar un accidente que le pudo costar la vida en el germen de su talento único. Su minusvalía, en un triunfo.


Así ve a Django Reinhardt NAIEL IBARROLA


  
Mariano Rajoy también quiere que toquemos la guitarra con tres dedos. El primero es el de la Ciuden. Y es el más sano de la mano. Cuarenta y ocho millones de euros de presupuesto para este año.

El segundo dedo bueno lo tenemos en los regadíos y en el saneamiento y en la modernización de las redes de abastecimiento. Y es un dedo alargado, con una longitud de veinte millones de euros.

El tercero es más pequeño, pero también es importante. Un millón de euros para ampliar el Palacio de Justicia de Ponferrada. A la Justicia, especialmente en Ponferrada, donde llevamos años reclamando una sala de la Audiencia Provincial, no le vendrá mal saber que puede contar con un nuevo edificio para llenarlo de contenido.

Los otros dos dedos de los Presupuestos Generales del Estado en el Bierzo están contraídos. El cuarto es el dedo del Ministerio de Fomento, muy quemado, porque el cambio de Gobierno no ha servido para impulsar las obras del AVE, ni las de la autovía a Orense, ni las de la carretera a Asturias y este año sólo hay dinero para reformar una ermita en Magaz de Abajo. Y el quinto dedo casi ni existe. Es el dedo de Interior, que invertirá algunas migajas en reformar cuarteles.

Y ahora, bercianos, pongámonos todos tocar la guitarra. Y hagámoslo como lo hacía Django Reinhardt. Con mucha mano izquierda.


 

DJANGO REINHARDT: I'll see you in my dreams

jueves, 1 de marzo de 2012

Vertedero de vientos

La basura que nos rodea. Del blog astrofotograncanaria.blogspot.com

CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 1 de marzo de 2012

No llueve. No sopla el viento. Y ya no es un sombrero. Es una auténtica manta de veneno lo que flota sobre nuestras cabezas este invierno.

Me refiero, otra vez, a la nube de contaminación que sobrevuela el Bierzo. De noche parece un banco de niebla que envuelve a la comarca en una atmósfera de misterio. Pero no hay nada mágico detrás de tanta polución. Sólo algunas chimeneas industriales quemando carbón, fabricando cemento, moldeando acero. Y algún incendio forestal, calcinando matorral en los montes después de un invierno muy seco.

Nos guste o no, vivimos de esas chimeneas. No podemos cerrar la térmica de Endesa, ni la de Anllares, ni la cementera de Cosmos, ni la acería de Roldán. El Bierzo ya se está convirtiendo en un erial para el empleo.

Y depositar esperanzas a corto plazo en las investigaciones sobre la combustión limpia del carbón es de ingenuos. Faltan muchos años, demasiados, para saber si la tecnología que está desarrollando la Fundación Ciudad de la Energía para capturar las emisiones de dióxido de carbono y encerrarlas en almacenes geológicos puede ser efectiva.


La huella que dejamos. Del blog www.clubdarwin.net


Así que estamos metidos en un pozo. En un agujero donde no corre el aire. Un vertedero de vientos. Un cementerio de partículas en suspensión. Una hoya de contaminación rodeada de nieve.

Aquí tenemos más casos de cáncer de lo normal, ya lo he contado. Aquí han querido instalar una planta de zinc en Cubillos, un vertedero de residuos en Matachana y una incineradora para quemar lodos y plásticos y neumáticos y grasas animales en Toral de los Vados. Como si no tuviéramos bastante.

Y chocamos contra un gigante. Porque Cimpor, la multinacional portuguesa que ha querido y todavía quiere incinerar residuos en su cementera berciana, es un gigante con mucho dinero y buenos estrategas. Así es como ha logrado dividir al movimiento opuesto a la incineradora —tan heterogéneo y tan sensible a las presiones— apostando por la quema de biomasa, pero sin renunciar a nada. Y ya va siendo hora, digo yo, de que todo el Bierzo tire de la manta.

jueves, 3 de febrero de 2011

Orines y cal

Chimeneas de la térmica de Endesa en Cubillos,
cuando escupían humo. (Foto: bierzonatura.blogspot.com)

CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Martes 1 de febrero de 2011.

Sucedió hace más de cien años. Un bichito de apenas un milímetro de longitud, que se reproducía con la misma voracidad con la que se alimentaba de la savia en los viñedos, acabó en pocos años con la forma de vida de nuestros bisabuelos.

Llegó de América. Se comía las raíces de las cepas. Secaba las vides. Y nadie sabía como frenarlo. No sirvieron de nada los remedios milagrosos, como la mezcla de orines y cal untada en el tronco de las vides; ni los caros, como las inyecciones de sulfuro disuelto en agua. La sociedad agraria entró en crisis. Y los hierros de Bilbao, que cerraron las fraguas, la utopía de la nueva Vizcaya, que el ingeniero Julio Lazúrtegui imaginó para el Bierzo -de todo aquello ya solo queda una plaza-, y el carbón -del que dentro de poco tampoco quedará nada- enterraron para siempre el mundo rural de nuestros mayores.


Grabado de principios del siglo XX sobre la construcción del Canal de Panamá.
(periodismosinfronteras.com)

Antes de que el Bierzo encontrara la solución en la mina y los injertos, la filoxera dejó sin trabajo a miles de jornaleros. Eran los primeros años del siglo XX y los que no se resignaban a malvivir en esta comarca de caciques, se embarcaban para América, y haciendo el camino inverso al de la plaga, se ponían a trabajar como peones en las obras del Canal de Panamá o en las del metro de Nueva York. Se hacían taxistas en la Gran Manzana. O se ganaban la vida como podían en Buenos Aries o en La Habana.

Cien años después nos invade otra plaga. La causan diminutas partículas de CO2 que envenenan el aire como a la vid, la filoxera. Está en todas partes. La escupen los coches. La liberan las chimeneas de las centrales térmicas y es tan dañina que ha convertido al carbón autóctono en un combustible proscrito, imposible de tolerar en un mundo dominado por la rentabilidad y amenazado por el efecto invernadero. Y aunque el Gobierno está invirtiendo millones de euros en ponerle freno, resulta igual de esquiva que el bichito alado que tanto daño le hizo a las viñas de nuestros bisabuelos.


La planta de oxicombustión que la Ciuden construye en Cubillos.
Foto: ecobierzo.org

Al CO2 quieren atraparlo, secuestrarlo e inyectarlo en el suelo, como hacían con el sulfuro en los viñedos. Pero no van a llegar a tiempo. Ya lo sabemos. Las minas cerrarán antes. Las térmicas dejarán de contaminar por falta de actividad. Y ni siquiera tenemos la certeza de que al final, el remedio que están investigando para despertarlas no vaya a tener el mismo efecto que aquellos ungüentos de orines y cal.