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lunes, 13 de junio de 2011

So Long, Marianne






Me volví loco.
     Un loco inabarcable.
     Viví en la piel de otra persona,
me perdí
     en la penumbra de una foto.

    Y cuando logré recuperarme
    y me contaron la verdad,
Marianne,
    tenía la memoria mordida
    por la boca muerta de la locura
    y tú mordías otra boca
desconocida.



TRES POEMAS Y UNA PLEGARIA

Con esto doy por terminado este brote poético. 
La culpa la ha tenido un hombre con sombrero que canta sobre  mujeres que me hubiera gustado conocer. Ahora estoy leyendo sus poemas...

jueves, 2 de junio de 2011

Suzanne




PLEGARIA

Si quieres té con naranjas
ven esta noche a mi casa.
Veremos madurar el río
en la ventana del comedor.

Y te follaré de pie
para que te sientas viva.

Veremos los árboles de la concordia
tapando las fachadas de las casas,
los restos del laberinto
donde te perdías, Susana,
cuando estabas medio loca
y me querías.

Y eras una niña que sólo hablaba de Berlín
y de la muralla que te separaba del mundo,
y decías que no tenías amor para mí.

Y yo quería que viajaras conmigo,
que viajaras a ciegas conmigo,
vestida de plumas y harapos.

Y entre los dos iba creciendo el muro
que me ha separado de ti.

Luego se abrieron los cielos.
Elevaste la voz, airada.

Y yo no articulaba palabra, Susana,
porque no sabía que tu boca
era tan profunda.


SUZANNE Y MARILYN


Marilyn Monroe en la terraza del Hotel Ambassador.
Nueva York. 1955.
 A Marilyn Monroe le gustaba follar de pie para sentirse viva. El 1 de junio hubiera cumplido 85 años. Ya no tendría un cuerpo perfecto. Pero ha seguido tocando la mente de muchas personas.

Aunque no hablamos exactamente de la misma mujer, cuando escucho la canción de Leonard Cohen, -al que le concedieron, el 1 de junio, el premio Príncipe de Asturias de las Letras- me vienen a la cabeza todas las Suzanne y todas las Marilyn que viven separadas del mundo. En mi casa siempre he tenido una taza de té para ellas.