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viernes, 7 de junio de 2013

Troyanos

De la web www.redusers.com
CUATRO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 6 de junio de 2013

Un troyano de la Policía se infiltró hace dos noches en mi ordenador. Husmeó en un libro de cuentos que estoy preparando. Y no encontró nada delictivo.

Yo estaba sentando frente a la pantalla. Tecleaba esta columna de opinión, pero no se me ocurría nada nuevo de lo que quejarme. De hecho, no había pasado de la primera frase. Intentaba huir de la sombra de José María Aznar, que estos días se ha ofrecido para salvarnos de la crisis. Y me había propuesto borrar de mi cabeza la mueca de Mariano Rajoy, que no sabe sonreír cuando insiste en que a la patria sólo la puede salvar él.

"No puedo escribir de esto otra vez", pensaba, renegando de la política económica que nos empuja hacia el abismo para que no caigamos en él. Que no apuesta por el carbón, pero subvenciona los gin tócnis en el Congreso. Que convierte la Universidad en un coto cerrado. Que pone en venta la Sanidad pública y no cree que el Estado del Bienestar sea una prioridad. Sólo importa el déficit. Y hacer los deberes de la troika; unos señores a los que nadie ha votado, pero que dictan la política económica de toda Europa, se supone que aleccionados por el Estado más poderoso de todos. Para qué nombrarlo...

Y en esto, la pantalla me tembló. Debió ser a la misma hora en la que un pequeño terremoto sacudía Sobrado.

En Sobrado casi no se enteraron. Así que estoy seguro de que el temblor de mi ordenador, a tantos kilómetros del epicentro, no lo causó un corrimiento de tierras.

Inquieto, entré en la carpeta de las ficciones y la encontré patas arriba. Los cuentos más tristes estaban borrados. Los cuentos con final abierto, bloqueados. Y los cuentos felices aparecían llenos de besos y de princesas y de perdices. "¡Qué horror!", pensé. "Yo no he escrito esto".

Entonces pinché en la carpeta donde guardo las columnas de opinión. "Visado por la censura" había titulado la última, y era una queja sobre los globos sondas de Alberto Ruiz Gallardón, que parece empeñado en recortar nuestros derechos básicos. El troyano, qué congoja, la había dejado en blanco.

Y AQUÍ, LA COLUMNA LEÍDA EN FM BIERZO (107.3 FM)

viernes, 31 de mayo de 2013

Visado por la censura


Un ABC de 1935, con la portada que su director decidió
 imprimir para protestar por la prohibición de publicar,
en este caso por las autoridades republicanas, fotografías
de la boda en Roma de Juan de Borbón, padre del rey Juan Carlos.
Los periódicos solían quejarse con sellos más pequeños cuando
la censura les impedía difundir, por ejemplo, noticias sobre la
quema de conventos.

CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 30 de mayo de 2013

Anoche tuve un sueño muy raro. Soñé que caminaba por la calle y quemaban un convento. Soñé que me disparaban desde las azoteas. Y me escondía bajo los aleros. Después me desperté. Me levanté de la cama, aturdido. Miré por la ventana. Y las luces de la ciudad me tranquilizaron.

Volví a echarme en la cama. Me dormí de nuevo. Y soñé que me caía por un barranco y nunca tocaba fondo. "Esto es nuestra economía", pensé en sueños. Y me puse a dormir de costado.

Entonces soñé que alguien me perseguía. Yo corría y corría. Y no me movía del sitio. Pero mi perseguidor tampoco me alcanzaba nunca. "Esto es nuestra economía", pensé de nuevo. Y abrí los ojos, desvelado. Me puse a mirar los desconchones del techo. "Tengo que llamar al seguro del hogar", me dije. Y me dormí otra vez.

Tuve otro sueño muy raro. Soñé que me ofrecían entrar en política. Iba en una lista cerrada y me elegían diputado. Soñé que me reunía con el presidente del grupo parlamentario. "Lo importante es que nunca rompas la disciplina de voto", me dijo. Y yo intuí en qué consistía lo de ser político. Y me quedé blanco.M

Me levanté a beber un vaso de agua. Me miré en el espejo. Y estaba pálido. "A ver si amanece de una vez", pensé. Y las luces de la ciudad ya no me tranquilizaron.

Al alba, me dormí de nuevo. Soñé que me despertaba. Soñé que me levantaba de la cama y desayunaba un café. Soñé que bajaba las escaleras de mi casa y salía a la calle. Y me acercaba al quiosco. Y le pedía al quiosquero mi periódico. Y el quiosquero, que no era el que yo conozco, me miraba raro, muy raro. "No distribuimos ese diario, señor", me dijo. Y yo le respondí que me llevaría cualquier otro y cogí el que tenía más a mano. "No busque información sobre el convento quemado", añadió el quiosquero. Y efectivamente, el periódico tenía un sello muy extraño en la primera página. "Visado por la censura", ponía.

Entonces, sí, la radio de la alarma digital me despertó. "Gallardón quiere prohibir a los periódicos que informen de los sumarios para evitar juicios paralelos", decía el locutor. Y pensé que seguía soñando.
Y AQUÍ OS DEJO LA COLUMNA LEÍDA EN FM BIERZO (107.3 de la FM)