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miércoles, 11 de marzo de 2015

Promesas


Imagen tomada de www.img.irtve.es

CUARTO CRECIENTE
Diario de León Jueves, 26 de febrero de 2015

Puedo prometer y prometo.., decía Adolfo Suárez en uno de sus discursos más célebres. Y la expresión —pronunciada por un hombre encumbrado a su muerte como padre de la patria por los mismos que primero quisieron encerrarle en el ostracismo y después construyeron en torno a él uno de los mitos de la Transición— suena como un eco en la cabeza de los españoles después de escuchar las intervenciones de nuestros políticos durante el Debate sobre el estado de la Nación.
 
Prometo crear tres millones de empleos en los próximos cuatro años, ha dicho Mariano Rajoy en el Congreso. Y la pregunta que muchos nos hacemos es si el presidente puede prometer lo que promete. Especialmente después de que haya incumplido casi todo lo que anunció hace tres años, cuando se presentó a las elecciones generales con un programa de gobierno B, el que nos ha conducido al austericidio, que ocultó deliberadamente.
 
«Su gestión ha sido un fraude», le ha dicho a Rajoy, por su parte, el líder del principal partido (todavía) de la oposición, el socialista Pedro Sánchez. Y tampoco faltó una promesa en su boca. El PSOE traerá «la España de las oportunidades, con una recuperación justa y una política limpia», prometió después de reprocharle al presidente sus promesas falsas, los duros recortes sociales, los sobresueldos en su partido y que su particular forma de entender la regeneración democrática sea «golpear a martillazos el ordenador de Bárcenas».
 
«Vamos a cerrar el grifo corrupto que lleva el dinero de lo público a lo privado», ha prometido Alberto Garzón. Y los cronistas aseguran que si Pablo Iglesias, el líder de la oposición emergente, hubiera estado en el Congreso en lugar del portavoz de Izquierda Unida, hubiera prometido algo parecido.
 
La última pregunta que me hago es si puede Podemos prometer lo que promete Garzón desde su escaño antes de que la corrupción vacíe los depósitos del Estado. Y poder, puede, claro. Otra cosa es que aquellos que han puesto la mano en el grifo del que fluye el dinero, el que aportamos cada año los españoles con nuestros impuestos, les cedan el paso sin hundir antes su reputación. 

miércoles, 25 de febrero de 2015

Trofeos

De la tienda www.omgbcn.com

CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 19 de febrero de 2015

En Berlín ha abierto un museo de ‘cadáveres eternos’. El hombre que ha vencido a la muerte, o se ha aliado con ella para convertirla en un objeto de arte perpetuo, se llama Gunther von Hagens, es médico de profesión, y se hizo famoso hace veinte años, cuando dio a conocer al mundo sus esculturas de cuerpos humanos plastificados y levantó una polémica que todavía perdura.

 
En Madrid continúan buscando en un convento los huesos eternos de Miguel de Cervantes, autor del inmortal Don Quijote y las Novelas ejemplares. Dedican tiempo y dinero a revolver en los nichos para dar con los restos de un hombre que murió pobre, a pesar de su éxito. Y el suyo, si aparece, es otro cadáver perpetuo, aunque apenas quede nada de él.
 
En Roma se encuentran las reliquias del pie derecho de Santa Teresa y la parte superior de su mandíbula. La mano izquierda se venera en Lisboa. El ojo izquierdo y la mano derecha, que Franco conservó hasta su muerte después de que sus tropas se la arrebataran al ejército republicano, descansan en Ronda. El brazo izquierdo y el corazón ocupan sendos relicarios en el museo de la iglesia de la Anunciación de Alba de Tormes. Y el resto del cuerpo «incorrupto» —según dice la wikipedia— reposa en un arca de mármol jaspeado, custodiado por dos ángeles, en el altar mayor del mismo templo.
 
Pero hay más. Un dedo de la santa, de la que este año se conmemora el quinto centenario de su nacimiento, permanece en la iglesia de Nuestra Señora de Loreto en París y otro, en San Lúcar de Barrameda. Y como la religiosa, que fue una mujer adelantada a su tiempo, tenía dos manos y diez dedos, y dos brazos, y algunos otros miembros igual de venerables, hay otros restos suyos repartidos «por España y por toda la Cristiandad» (y entrecomillo otra vez el artículo de la enciclopedia universal).
 
Entre Los Espejos de la Reina y Barniedo, en Boca de Huérgano, aparecieron el lunes medio centenar de ciervos decapitados. A los animales, que murieron por falta de alimento, les habían cortado la testuz para quedarse con los cuernos y exhibirlos en alguna pared como trofeos de caza. Y todo el mundo se ha echado las manos a la cabeza, escandalizado, cuando ha visto la sangre sobre la nieve.

miércoles, 11 de febrero de 2015

1844

1844 fue el año en que se publicó 'El Señor de Bembibre' y también
'La suerte de Barry Lyndon' adaptada al cine por Kubrick.
 
CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 5 de febrero de 2015
 
En 1844, la reina María Cristina regresa a Madrid de su destierro y se instala en el Palacio de las Rejas para tratar de tutelar el reinado de su hija Isabel, que sólo tiene 14 años. Atrás queda la regencia de Espartero, el abrazo de Vergara, la guerra entre carlistas e isabelinos y la desamortización de los bienes del clero.
 
En 1844, José Zorrilla publica Don Juan Tenorio, que le dará fama, pero no dinero porque malvende sus derechos. Espronceda ha muerto. Larra lleva siete años enterrado. Y el Duque de Rivas ha logrado otro éxito con El desengaño en un sueño.
 
En Francia reina Luis Felipe de Orleans, el rey ciudadano, y el folletín alimenta los periódicos. Alejandro Dumas escribe Los tres mosqueteros y Víctor Hugo ya es un autor consagrado. Balzac y Flaubert hacen avanzar la novela. Y ha muerto Stendhal, el autor de Rojo y negro.
 
En la Inglaterra de la reina Victoria, William M. Thackeray publica La suerte de Barry Lyndon en el Fraser’s Magazine y alcanza una cima de la novela satírica al narrar en clave de falsa autobiografía el ascenso y caída de Redmond Barry. Despunta Charles Dickens, empieza a escribir Willkie Collins, y las hermanas Brönte preparan sus mejores obras.
 
En los Estados Unidos del destino manifiesto, Poe ha publicado El gato negro, quizá su cuento más inquietante, y está a punto de escribir su poema El cuervo. Hawthorne imagina La letra escarlata. Y Melville aún anda enrolado en una fragata después de navegar en los Mares del Sur con la tripulación de un ballenero.
 
La competencia es muy grande para un joven escritor español de una provincia interior en 1844. Hay talentos en todas partes. Novelas, dramas, poemas que resistirán el paso de los años. Y eso le está ocurriendo a El Señor de Bembibre, «una pequeña obra maestra» de Enrique Gil y Carrasco, dice su paisano Juan Carlos Mestre, maltratada por la muerte temprana del escritor y la desidia de los editores que ahora reedita Valentín Carrera. Porque el mejor homenaje que puede recibir su autor, en el bicentenario de su nacimiento y 171 años después de que la escribiera, es publicarla otra vez sin erratas, sin errores, y con ilustraciones de Mestre. Para que ustedes la lean.

domingo, 1 de febrero de 2015

Juegos de invierno



Nieve.

CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 29 de enero de 2015
 
Cosas que suceden en domingo.
 
Sucede que nieva. Y la nieve entorpece la circulación en las carreteras de montaña, aunque vista desde el valle parezca un signo de esperanza cuando llegue el deshielo.
 
Sucede que Syriza gana las elecciones griegas y Tsipras levanta una bandera contra el austericidio. Visto desde España, también parece algo esperanzador, aunque el camino esté sembrado de zancadillas. Y de tropezones. No habrá ninguna mujer en el nuevo Gobierno griego.
 
Ocurre que Susana Díaz, la primera mujer que preside la Junta de Andalucía, convoca elecciones anticipadas. La baronesa del PSOE juega sus bazas antes de que Podemos se organice. Y se inventa una excusa para romper el pacto con Izquierda Unida.
 
Sucede que el PP agita el fantasma del miedo. Lo hace en su congreso nacional. Ya no teme a los socialistas. Teme a Podemos.
 
Sucede que Pablo Iglesias, el hombre de Podemos que despierta odios y adhesiones porque quiere cambiar el sistema y negociar la deuda, como Syriza, se ha convertido en un demonio o en un ángel. En un peligro o en una esperanza.
 
Como la nieve.
 
Depende de hasta que punto quiera uno que cambien las cosas o se sienta amenazado por los cambios.
 
Sucede que un periodista argentino de origen hebreo huye a Israel porque se siente amenazado por el sistema, que no cambia. En Argentina hay un fiscal que se ha muerto después de acusar al Gobierno de negociar la impunidad de una masacre contra una mutua judía con un país que exporta petróleo y que siempre ha visto a Israel como un peligro. El periodista había sido el primero en dar la noticia de la muerte del fiscal en un tuit. Y el tuit evitó que alguien pudiera alterar el escenario del crimen. O del suicidio inducido, quizá nunca lleguemos a saber lo que fue.
 
Sucede que encuentran la tumba de Cervantes en un convento de Madrid. Pero luego se desdicen. Demasiadas prisas por anunciar un hallazgo histórico.
 
Sucede que nada es lo que parece. Sucede que la nieve en domingo nunca cae a gusto de todos. Depende, claro, de cómo se juegue con ella.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Jueces


Escultura de Gabriel Carvajal Pérez, en Colombia.
Foto: Biblioteca Pública Piloto de Medellín

CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 4 de diciembre de 2014

Atentos a lo que dice Joaquim Bosch portavoz de Jueces para la Democracia: «Por desgracia, en nuestro país los corruptos cuentan con más medios para eludir la Justicia de los que tiene nuestro sistema judicial para perseguirles».
 
Dice Joaquim Bosch que no existe voluntad política para actuar contra la corrupción. En lugar de pactos, hacen falta más peritos especializados, más policías con experiencia, más recursos para la Fiscalía, ademas de las reformas procesales que agilicen los sumarios. «Cuando cae en un juzgado un asunto de estas características hay muchas dificultades para poder hacer avanzar la investigación», explica. Y eso extiende la sensación de impunidad «porque no acaban de existir condenas, hay muchas causas abiertas pero no acaban de avanzar con la rapidez que sería deseable».

Más controles y menos asesores, pide Bosch para frenar «la enorme discrecionalidad» de las administraciones cuando adjudican contratos. Y más jueces. Las cien nuevas plazas anunciadas en el Congreso por Rajoy, que lleva todo su mandato negando que la corrupción sea un fenómeno generalizado, ya figuraban en los Presupuestos Generales del Estado del próximo año «y no tienen nada que ver con la corrupción», añade Bosch. De hecho, ni siquiera cubren las bajas por jubilación, incapacidad o fallecimiento.

Pero si hay algo que deja en evidencia al Gobierno de Rajoy y al partido que le sostiene, el del dinero B y los sobres de Bárcenas, el que ha alimentado a personajes como Matas, Fabra o Granados, es el olor a putrefacción que desprenden las maniobras para apartar al juez Ruz de la instrucción del caso Gürtel, la trama que más corroe al PP. Aquí la Justicia sí ha sido muy rápida para ‘desimputar’ al vocal del Consejo General del Poder Judicial nombrado por los populares que puede inclinar la balanza a favor de quienes quieren sacar a concurso la plaza de la Audiencia Nacional que ocupa Ruz de forma interina. Será que en el PP no se acaban de fiar del voto de calidad del presidente del organismo, Carlos Lesmes, el mismo que hace unos días reconocía, en la línea de Joaquim Bosch, que la ley «está más pensada para castigar al robagallinas que al gran defraudador».  

jueves, 20 de noviembre de 2014

Monterías

Cartel de la película de Berlanga, que no pierde actualidad.

CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 20 de noviembre de 2014

Se reunían en fincas de nombres castizos; La Parrilla, La Solana y El Collado de San Benito. Desayunaban migas con huevos fritos. Después sorteaban los puestos de caza. Soltaban a los perros, que ladraban por el monte detrás de los corzos y de los ciervos. Disparaban a los astados con sus escopetas. Y cuando ya se habían cobrado suficientes piezas, se fotografiaban con los cuernos de los venados muertos a sus pies.
 
Entre medias hacían negocios.


Aquello costaba dos mil euros por persona. Lo pagaba todo una constructora, que invitaba a promotores inmobiliarios, y dirigentes del PP, incluido un antiguo presidente del Senado. Pero resultaba una buena inversión si de aquella verbena salía una jugosa adjudicación de parcelas por valor de 600.000 euros.

Berlanga no lo hubiera contado mejor.

El problema es que todas esas monterías que investiga ahora la Operación Púnica ocurrieron ayer y recuerdan peligrosamente a las del tardofranquismo que veíamos en La escopeta nacional.

Pasan los años y los negocios se siguen haciendo en los palcos de los estadios, en los reservados de los restaurantes y en el monte, después de matar unos ciervos.

No es de extrañar que sea este Gobierno, que tan poco ha hecho por atajar los malos hábitos del régimen anterior —el «¿qué hay de lo mío?», que aún le preguntaban a Manuel Fraga a los postres de aquellas cenas en un restaurante de Villafranca del Bierzo con las que cerraba alguna que otra jornada de pesca en el Burbia— este Gobierno cercado por los escándalos de corrupción que afectan a su partido, que concede prioridad a los cazadores frente a los senderistas que pasean por el monte, el que ha levantado la protección a los parques nacionales, entregados al capricho de los grandes propietarios con fincas y mansiones dentro de su perímetro.

De nada ha servido que once de los quince directores de estos espacios se hayan quejado. Lugares como el Parque Nacional de Cabañeros quedarán abiertos a las grandes cacerías, a las grandes monterías. Y ya no tenemos a ningún Berlanga que nos cuente lo que pasa cuando callan las escopetas.

jueves, 13 de noviembre de 2014

El fantasma de Bobby Fischer

Spassky y Fischer no dejaron de ser dos peones de la Guerra Fría.
Imagen. Reportaje de la partida en The New York Times.
 
CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 13 de noviembre de 2014
 
Boris Spassky todavía sueña Bobby Fischer algunas noches. La almohada se convierte en un tablero de ajedrez cuando se duerme y el campeón del mundo destronado juega otra vez con el hombre que le derrotó hace 40 años, en aquella memorable partida celebrada en Reikiavik con el mundo asomado al abismo de un conflicto nuclear.
 
Spassky, el héroe deshonrado de la Unión Soviética, habla con su verdugo en sueños. Le consulta movimientos de peones. Y el fantasma de Bobby Fissher le responde con su mejor apertura.
 
1 d4.
 
Spassky, talento nacido en la vieja Leningrado, asiste estos días al Campeonato del Mundo de Ajedrez de Sochi en silla de ruedas. Hace cuatro años sufrió un grave derrame cerebral y hace dos huyó de París, donde vivía exiliado, porque se sentía secuestrado por su tercera esposa, que dirigía su programa de rehabilitación con mano férrea.
 
Dama amenaza a rey. Enroque.
 
Y Fischer, genio excéntrico de Chicago, 'reclutado' para dejar el orgullo ruso por los suelos, murió hace seis años, convertido en un enfermo mental que negaba el holocausto o expresaba su alegría por el desplome de las Torres Gemelas.
 
Peón come a dama.
 
Pero no se lo tengan en cuenta.
 
Bobby Fischer también se sentía un exiliado. Un refugiado político. En 1992, al cumplirse veinte años de la partida del siglo, se había enfrentado de nuevo a su amigo Boris Spassky. Le ganó otra vez y se llevó cuatro millones de dólares en premios. El problema es que lo hizo en la antigua Yugoslavia, en los albores de la última guerra de los Balcanes, y violando una resolución de la ONU.
 
A Fischer, que jamás regresó a los Estados Unidos porque podían encarcelarle, le falló un riñón en Reikiavik, la ciudad que escogió como última residencia. Pero seguirá vivo en la cabeza de Boris Spassky mientras su amigo y su rival no encuentre la jugada perfecta. "Hoy más que nunca necesitamos el ajedrez. Mover esas piezas de madera y pensar en su estrategia nos permite olvidar las desgracias de este mundo", ha dicho en Sochi el hombre que aún sueña con él.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Sorpasso

La historia de la democracia está llena de 'trileros'
 
CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 21 de agosto de 2014
 
Se veía venir. Mariano Rajoy acaba de confirmar que usará la mayoría absoluta del PP en el Congreso para reformar la ley electoral. Sin consenso. El alcalde más votado, ha dicho Rajoy, gobernará a partir de las elecciones municipales de 2015,  aunque su mayoría sea relativa y el resto de la corporación se haya puesto de acuerdo para ofrecer una alternativa.
 
Rajoy dice que es una medida de regenaración democrática. Pero a nadie se le escapa que un intento tan burdo de cambiar las reglas del juego, una reforma de tanto calado -sin consenso y a sólo unos meses de las elecciones- sólo obedece al miedo a perder poder.
 
No les cuento nada nuevo si les digo que Rajoy y quienes le sostienen temen el ascenso de alternativas ‘populistas’, -Podemos, Ganemos, y todos los herederos del 15-M- que defienden un cambio más profundo del sistema que ha alimentado al bipartidismo, ha generalizado la corrupción -consintiendo, por ejemplo, la ‘ley del tres por ciento’ que ha engordado la fortuna de los Pujol- y ha agravado la crisis con recortes que sólo han servido para aumentar el desempleo, priorizar el rescate de bancos mal gestionados, privatizar servicios públicos para repartir prebendas entre empresarios afines, y entrar en una profunda recesión sin haber resuelto el problema de la deuda.
 
Al contrario. La deuda crece. Y vivimos en una espiral de autodestrucción de la que nos costará salir.
 
Rajoy ha hecho sus cálculos y ha llegado a la conclusión de que la mejor forma de frenar la irrupción de los movimientos ciudadanos y los partidos asamblearios que quieren cambiar el orden de prioridades es reformar la ley electoral. Blindar a la mayoría. Y aunque su propuesta desprende un tufo insoportable a pucherazo -sigue la línea de la Ley d `Hont, que sentó las bases de un nuevo turno de partidos- el presidente se defiende con el argumento, desvergonzado, de la supuesta regeneración democrática. Y lo que va a conseguir el señor Rajoy, que no pisa mucho la calle, es que la reforma le explote en la cara y esos ‘populistas’ a los que tanto teme, se presenten a las elecciones con una sola voz y conformen la nueva mayoría. Blindada.

jueves, 25 de septiembre de 2014

Adelaida


Fotograma de 'El Sur', adaptación al cine de Víctor Erice

  
CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 25 de septiembre de 2014
 
Ha muerto Adelaida García Morales. Y alguno se preguntará quién era. Fue una mujer que no hacía ruido. Escribía novelas. Buenas novelas. Pero vivía de una forma tan discreta y alejada de las vanidades literarias que la primera vez que acudió a la Feria del Libro de Madrid se puso enferma.
 
No estaba hecha para las multitudes. Ni para los elogios. Y no le faltaron en sus inicios. «El éxito y la publicación de mis novelas me dejan fría, no siento nada», decía en una de las contadas entrevistas que circulan por Internet. «Escribo desde la memoria y nunca para publicar. Escribo desde el interior», decía.
 
Adelaida García Morales era parca en palabras. Tímida e introvertida. Y la noticia de su muerte ha pasado inadvertida, salvo un par de obituarios. Nada que ver con los despliegues de paginación que los grandes diarios dedican —con contenidos elaborados con meses de antelación— a la desaparición de alguna de las vacas sagradas de la literatura.
 
Adelaida García Morales no tenía nada que envidiarles. Era mujer y tendía a aislarse. Y eso, en un ámbito como el de la escritura, todavía dominado por las referencias masculinas, hizo que su nombre se diluyera con los años. «En el frágil —por olvidadizo— mundo editorial que no distingue las voces de los ecos Adelaida García Morales sorprendía por ser una autora casi secreta, ambigua, discreta», escribe de ella Eva Díaz en El Mundo, uno de los pocos periódicos que ha publicado unas líneas y una foto sobre la desaparición definitiva de la escritora desaparecida.
 
 
Adelaida García Morales
 
Y si les digo que Adelaida García Morales es la autora de El Sur, la novela que Víctor Erice llevó al cine cuando aún era un texto ‘interior’, quizás les suene su nombre. El Sur, esa historia generacional sobre la fascinación de una niña del norte por su padre en los años de la posguerra; un hombre callado y misterioso, del que poco a poco se desvela su pasado en un lugar más evocador.
 
Adelaida escribió otras novelas, ganó algunos premios, y se ha ido sin llamar la atención. «¿Qué podemos amar que no sea una sombra?» dice la cita de Hölderlin que encabeza su obra más famosa. Viendo cómo ha vivido, se entiende por qué la eligió.

jueves, 18 de septiembre de 2014

Elegido

De www.eldescodificador.com
 CUARTO CRECIENTE
Diario de León, Jueves 18 de septiembre de 2014

 
 
Se llamaba Elegido y su destino era morir alanceado. Elegido, y hasta su nombre parece un guiño macabro, era un toro corniveleto, de seiscientos kilos de peso y herrado con el número ochenta y nueve en la ganadería de Antonio Bañuelos.

Un toro peligroso y de buenas defensas, escriben los entendidos, que corneó a cuatro personas, una de ellas herida por asta, antes de morir acosado por los lanceros a pie y a caballo que desde hace quinientos años se reúnen a finales del verano en Tordesillas para prolongar una tradición medieval. La fiesta del Toro de la Vega, declarada de Interés Turístico, es un rito ancestral, dicen su defensores. Un sentimiento.

Y sólo hace falta ver las fotografías de los aficionados haciendo burla de los activistas antitaurinos desalojados a pulso por la Guardia Civil para darse cuenta de la clase de sentimientos que despierta el Toro de la Vega. En esas risas, en esos comentarios despectivos, emergen nuestros instintos más bajos. La excitación de la sangre. El elogio del dolor y de la muerte. Y que la celebración tenga un origen medieval no la hace menos bárbara y brutal. Al contrario. Es la herencia del depredador. La llamada de lo salvaje.

Lo demuestra el discurso del pregonero André Viard —presidente del Observatorio Nacional de las Culturas Taurinas de Francia y sustituto del cómico Leo Harlem, desbordado por la avalancha de críticas contra el sufrimiento del toro— que llamó fanáticos a los defensores de los animales y recordó que las primeras leyes de protección las promulgaron los nazis, como si eso sirviera de aval a la tortura. «Tordesillas ha mostrado mucha humanidad. Podría haber soltado el toro a las once», pregonó Viard, desafiante, porque a esa hora, trescientos activistas bloqueaban la salida del corral para obligar a las autoridades a suspender la fiesta.

Sólo la retrasaron veinticinco minutos. Después llegaron las pedradas. Los gritos. Las cornadas. Tres lanzadas para abatir a Elegido. Y un lancero de 28 años, levantado a hombros, jaleado, aplaudido, y reclamado por un grupo de mujeres que querían besar al mejor cazador de la tribu.

jueves, 11 de septiembre de 2014

Ignorancia

Grabado del castillo, antes del derribo del puente.

CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 11 de septiembre de 2014

 
Cuesta creer que un alcalde de Ponferrada dijera esto del castillo hace menos de un siglo: «Lo mejor es que se lleven lo que sirva y el resto lo derriben». Se llamaba Cayetano Fernández, era boticario, y a lo que se ve, también un auténtico ignorante.

Sitúense en los años veinte del siglo pasado. Imagínense una ruina medieval abandonada en la colina más alta de la ciudad, dominando la ribera del río. Allí han guardado ganado, cultivado patatas y vendido la piedra de sus muros —los más escondidos son de la época de los templarios— como material de cantería. Y piensen en un grupo de jóvenes, «de esa clase que se ha dado en llamar niños bien», según los definió el arqueólogo Julián Sánz, empeñados en convertir el castillo en un patio de recreo para jugar al fútbol dentro del recinto amurallado. Había que nivelar el terreno, derribar algunas paredes para ampliar el campo, que resultaba un poco pequeño, y llegado el caso, volarlas con explosivos.

Menudo escándalo para nuestra mentalidad, porque el alcalde de aquella Ponferrada, don Cayetano, miraba para otro lado. «Yo no podré evitar que alguna noche, cualquier malintencionado destruya el castillo con dinamita», decía.

Otro alcalde anterior, Aniceto Vega, ya se había ganado una buena reprimenda del gobernador interino de León por haber demolido en 1914 uno de los arcos del puente de entrada al monumento. A Aniceto no se le ocurrió mejor solución para evitar que una piedra desprendida le abriera la cabeza a alguno de los vecinos que solían pasear por el perímetro de la fortaleza que tirar la estructura. «Aunque fuera cierto el estado ruinoso de la parte demolida, medios hay de evitar la inseguridad sin acudir al derribo», le reprochó el gobernador a Aniceto, la prueba de que se podía ser más ignorante que el boticario Cayetano.

Hoy cuesta creerlo, ¿verdad?, con el castillo reconstruido, mimado y convertido en emblema de la ciudad.

Y ahora pasen y vean los antiguos talleres de Renfe en el barrio de La Placa, con los raíles expoliados y los hangares destechados, a punto de caerse. ¿Cuántos de ustedes no están pensando ‘lo mejor es que se lleven lo que sirva y el resto lo derriben’?
 
 
Vista aérea de los antiguos talleres de La Placa
 
 






miércoles, 10 de septiembre de 2014

Ébola


África, el continente  invisible (en los medios occidentales)

CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 7 de agosto de 2014


Miguel Pajares siempre quiere volver a África. Lo dicen los amigos que dejó en León después de ejercer durante siete años como capellán del Hospital de San Juan de Dios. Y en África se encuentra todavía, mientras escribo estas líneas, aislado en un hospital de Morovia, con fiebre alta, contagiado de ébola, y a la espera de que un avión medicalizado del ejército español lo traiga de vuelta a casa.

No hay mucha gente como Miguel Pajares en el mundo. Gente que se arriesga a lo peor. En Liberia se ha dedicado a formar personal sanitario local, como Patrick Nshamdze, que atendió a los afectados por el virus más mortífero desde la Peste Negra en el Hospital de San José hasta que también cayó enfermo.

Nshamdze murió la semana pasada, asistido por Miguel Pajares, y seguramente, nadie, incluido yo, estaría escribiendo su nombre en España a estas alturas si el sacerdote de 75 años que le dio la extrema unción no se hubiera convertido en el primer español en contraer la enfermedad, y si el Gobierno no hubiera autorizado su repatriación.

El ébola ha dejado de ser un problema de África. Han tenido que contagiarse los primeros blancos para que le prestemos toda la atención que merece. Así es como el regreso a España de Miguel Pajares ha desplazado al resto de temas de las portadas de los periódicos y de los informativos de televisión. Ha orillado la masacre de Gaza, la guerra en Ucrania, el manifiesto de un grupo de intelectuales contra un artículo antisemita de Antonio Gala, las críticas de Israel contra la reportera de TVE que informaba de los bombardeos desde la franja, el temor de Javier Bardem y Penélope Cruz a quedarse sin trabajo por apoyar a los palestinos, los 127 kilos de droga escondidos en el Juan Sebastián Elcano, el buque escuela de la Armada y emblema de la marca España (menuda ironía), o la corrupción del muy intocable clan de los Pujol que ha gobernado Cataluña bajo la ley del tres por ciento.

Hoy África es portada. Y lo es, no por el ejemplo de Pajares o Nshamdze. Es el temor al contagio, a que el apocalipsis no sea un cuento bíblico, lo que nos incita a saber más del ébola. Sólo el miedo ha sido más poderoso que la indiferencia.

jueves, 28 de agosto de 2014

Octaedro

Mirada de niño perpetuo. Julio Cortázar.
Fotografia de Rue des Archives. Cordon Press, de la
web www.elortiba.org

CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 28 de agosto de 2014


Esta nota manuscrita la he encontrado en el metro. Ha sido en un convoy que circulaba por la línea roja hacia la estación de Vodafone-Sol (cómo odio que la publicidad se adueñe de los nombres), donde he hecho un trasbordo hasta Callao para comprar un libro de cuentos y de paso invocar el fantasma del Hotel Florida, que alojó a Hemingway y Dos Passos durante la Guerra Civil (a ratos soy así de fetichista), derribado  para construir unos grandes almacenes.

El texto que he encontrado en el asiento y que al principio tomé por un reclamo de un mendigo (no había nadie en el vagón) dice así: Ahora que lo escribo, para otros esto podría haber sido la ruleta o el hipódromo, pero no era el dinero lo que buscaba, en algún momento había empezado a sentir, a decidir que un vidrio de ventanilla en el metro podía traerme la respuesta, el encuentro con una felicidad, precisamente aquí donde todo ocurre bajo el signo de la más implacable ruptura, dentro de un tiempo bajo tierra que un trayecto entre estaciones dibuja y limita así, inapelablemente abajo.

Terminé de leer, levanté la cabeza y el reflejo de un hombre de ojos grandes y  separados, barba descuidada y mirada perpetua de niño, se cruzó conmigo en la ventana del vagón. Después se abrieron las puertas, Vodafone-Sol, dijo una voz, y el convoy se llenó de gente.

Salí del metro con la sensación de que me había cruzado con un fuego fatuo (había reconocido al hombre de ojos grandes de inmediato) y el manuscrito en el bolsillo. Eso fue hace un rato. Ahora acabo de comprar el libro que buscaba. He comprobado, como intuía, que el tercer relato comienza igual que la nota. Y mientras bajo las escaleras del metro con la sensación de que la sombra del viejo Hotel Florida todavía ocupa la plaza desdoblo otra vez el manuscrito y descubro que dice algo distinto: No habré podido hacerte vivir esto, lo escribo igual para vos que me leés porque es una manera de quebrar el cerco, de pedirte que busques en vos mismo sino tenés también uno de esos gatos, de esos muertos que quisiste y que están en ese ahí que ya me exaspera nombrar con palabras de papel. 

Y sé que el reflejo de Cortázar, que no  está muerto desde hace treinta años, me aguarda en el vidrio de algún vagón.



miércoles, 30 de julio de 2014

Cortezas


CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 24 de julio de 2014

El primer ministro de Francia, que nació en Barcelona, es socialista y defiende los recortes, ha pronunciado estos días una frase que da que pensar: «La izquierda puede morir si renuncia a gobernar, si renuncia al progreso».

Tiene miga la frase. Para que la izquierda gobierne, viene a decir Manuel Valls tiene que renunciar a sus principios. O lo que es lo mismo, no se puede gobernar con los principios de la izquierda.

De todo ello deduzco que, o bien Valls no es de izquierdas, o el socialismo se ha quedado en una corteza vacía.

Valls, que estos días ha venido de visita oficial a España, asegura que a los gobiernos que le precedieron en Francia «les faltó coraje» para recortar, como si Françoise Hollande no hubiera ganado las elecciones con un programa contrario al austericidio. Y su mensaje me recuerda peligrosamente al de nuestro presidente Zapatero, que en su momento fue una referencia para el socialismo europeo, y en mayo de 2010, presionado por la troika comunitaria, abrió la senda de los recortes en España, renunció a sus principios y empezó a cavar la fosa profunda donde se ha metido su partido.

Valls dirá que demostró coraje. Otros opinan —y yo me incluyo entre ellos— que le sucedió todo lo contrario. Tuvo un ataque de pánico. Claudicó ante los mercados. Pactó con el PP un cambio de la Constitución de espaldas a los ciudadanos. Y plegándose a las políticas neoliberales de Europa sólo empeoró las cosas.

Cuatro años después España está sumergida en la mayor crisis económica de su historia reciente, la derecha desmantela el Estado del Bienestar y rescata bancos con el dinero que quita de la Sanidad y de la Educación. Y el tijeretazo en los servicios públicos y en los derechos sociales no ha servido para reducir la deuda, ni para crear empleo. Al contrario, nos ha empobrecido tanto que terminaremos la legislatura con más parados que al principio y el déficit de nuestras cuentas ya ronda el cien por cien del Producto Interior Bruto.

Y parece que nadie le haya explicado a Manuel Valls por qué al día de hoy, los socialistas españoles tratan de resucitar un partido moribundo.

jueves, 17 de julio de 2014

Pedro Sánchez estuvo aquí

Propaganda electoral del PSOE en 1982.
 
CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 17 de julio de 2014
 
Pedro Sánchez estuvo en Ponferrada. Vino el 24 de abril y nadie se podía imaginar que tres meses después sería secretario general del Partido Socialista Obrero Español.
 
En este tiempo han pasado muchas cosas. El bipartidismo ha recibido un severo toque de atención en las elecciones europeas y los socialistas, especialmente, le han visto las orejas al lobo de la irrelevancia política. La irrupción de Podemos, heredero de la indignación del 15-M, ha dejado en evidencia a la vieja guardia y ha removido los cimientos del partido que fundó el primer Pablo Iglesias hace ciento treinta y cinco años en una taberna de Madrid.
 
Pedro Sánchez Pérez-Castejón, ese es su nombre completo, vino Ponferrada cuando sólo era una voz nueva, una promesa que buscaba apoyos para sopesar sus posibilidades en unas primarias. Y clamó contra el partido del fraude y de la corrupción (el PP de Bárcenas y de las promesas incumplidas de Rajoy). Y contra las políticas que han empobrecido a los españoles (el austericidio).
 
Pero al PSOE, que se ha alternado en el Gobierno con el PP desde 1982, que prometía cien años de honradez y engendró a Filesa y los Eres de Andalucía, que pactó con «el partido del fraude y de la corrupción» para cambiar la Constitución sin consultar a los ciudadanos, que ha vuelto a enterrar su ideario republicano para no trastocar el orden establecido y no molestar demasiado, se le puede reprochar exactamente lo mismo que criticaba Sánchez Pérez-Castejón. Así lo entienden todos aquellos que están convirtiendo a la nueva formación del segundo Pablo Iglesias en una alternativa real al moderno turno de partidos que instauró la Transición.
 
Pedro Sánchez estuvo aquí. Defendió el carbón limpio y las investigaciones de la Ciuden. «El Bierzo es una cantera de oportunidades», dijo, «pero falta un Gobierno que crea en él».
 
Y lo mismo le ocurre a su partido. El PSOE —nos dicen una y otra vez con distintas voces— es una cantera de políticos dispuestos a cambiar las cosas y defender a los desfavorecidos. Pero empiezan a faltarle los votantes que se lo crean.
 
Imagen que transmite el PSOE del siglo XXI.
 

viernes, 11 de julio de 2014

Favelazo


'El triunfo de la Muerte', de Pieter Brueghel El viejo. Esto sí es una hecatombe

CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves, 10 de julio de 2014


Hecatombe histórica. Tragedia nacional. Vejación. Fractura emocional. Un país en estado de shock. Derrotado. Hundido. Humillado. Burlado. Ultrajado. El periódico venía ayer lleno de adjetivos traumáticos. Y no se referían al bombardeo de Gaza por el ejército Israel. Ni al de Tel Aviv por cohetes de Hamás. Tampoco a la guerra olvidada de Siria. Ni a la guerra infinita en la que está envuelta Irak desde la invasión norteamericana. Ni siquiera a la desorientación de Afganistán, un avispero de integrismo agitado por los soldados de la OTAN desde los atentados de las Torres Gemelas.

Tampoco aludían, ese pelotón de epítetos catastróficos que ayer llenaban los titulares de los periódicos, a la revuelta prorrusa en el Este de Ucrania, que nos ha devuelto a la Guerra Fría, ni a la anexión de Crimea por los herederos de la Unión Soviética. Ni a la dictadura de Obiang en Guinea. Ni a la de Kim Jong-Il en Corea del Norte. Ni siquiera a las milicias que imponen la ley de las armas y el terror en Somalia, ese estado fallido, abandonado a su suerte por la comunidad internacional.

No hablaban los titulares del día del eterno enfrentamiento entre la guerrilla colombiana y el ejército. Ni aludían a la guerra contra los cárteles de la droga emprendida por grupos de ciudadanos en el estado mexicano de Michoacán porque la Policía no garantiza su seguridad. Y tampoco mencionaban la represión de las manifestaciones en Venezuela, que está al borde del desabastecimiento.

No. Esos adjetivos eran para Brasil.

Brasil, economía emergente, paraíso natural, pulmón verde del mundo.

Brasil, nación de la samba y de la bossa nova. Del carnaval y de la garota de Ipanema.

Brasil que vive sumido en las protestas sociales.

Brasil que sufre disturbios.

Brasil, el país de las favelas, que se queja porque el Gobierno se ha gastado en infraestructuras deportivas el dinero que no tiene para mejorar la sanidad y la educación.

Brasil, que se lleva todos los titulares, todos los adjetivos, todo el asombro y toda la pena del mundo. Porque ha perdido un partido de fútbol.


'Maracanazo'. El día en que Uruguay ganó la final del Mundial de 1950 a Brasil
por 1-2, antecedente del 'Mineirazo' en la semifinales del Mundial de 2014;
Brasil 'humillado' 'vejado' y 'hundido' por Alemania por 1-7. Y ya...

miércoles, 9 de julio de 2014

Un cadáver en el armario

 
Un cadáver en el armario

CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 3 de julio de 2014

Las abejas están desapareciendo del mundo. Y nadie sabe por qué. De un día para otro, las colmenas amanecen vacías. Los enjambres no vuelven. Y se reduce la producción de miel.
 
Los investigadores no han sido capaces de resolver el misterio. Hay quien culpa a los pesticidas, que desorientan a los enjambres. Y otros señalan a los monocultivos o al calentamiento global.
 
De la polinización de las abejas depende buena parte de la producción mundial de alimentos. No es sólo la miel. Y como el fenómeno afecta sobre todo a los países con una agricultura avanzada cobra fuerza la explicación de que todo se debe al uso de productos fitosanitarios en las cosechas, que no matan directamente a las abejas, pero debilitan su sistema inmunitario. Las neurotoxinas las confunden. Las hacen vulnerables. Y les borran la memoria.

Pienso en las abejas. En los enjambres perdidos. Y veo que no somos tan diferentes. Vivimos en grandes colmenas, después de todo. Cobramos un salario. Nos han dicho que somos libres. Tenemos horarios. Facturas que pagar. Responsabilidades. Nos han dicho que podemos opinar. Que cabemos todos. Que somos un enjambre unido, pero diverso, sin privilegios.

Pero la abeja reina tiene miedo de que la colmena se convierta en hormiguero. Y como no encuentran argumentos para responder a los que disienten, rebuscan los abejorros más fieles en los cajones. Sacan dosieres. Desvían la atención con filtraciones sesgadas. Confunden. Desorientan. Y nos borran la memoria.

No se dejen manipular. Aquellos que huelen a podrido piensan que todo el mundo tiene un cadáver en el armario. Y si no lo encuentran, desentierran uno para esconderlo en el vestuario ajeno. Eso es lo que han hecho estos días con Pablo Iglesias y en general con todos los que se han quejado hasta ahora, desde Ada Colau a los vecinos del Gamonal, cuando el olor más fuerte viene de nuestro propio presidente, reunido con un dictador africano que reprime a la oposición y acapara una fortuna con el petróleo mientras su país se empobrece. Y nadie ha montado ningún escándalo.

jueves, 3 de julio de 2014

El cocinero negro de George Washington


Hércules, retratado por el pintor Gilbert Stuart
Hércules

CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 26 de junio de 2014

Se llamaba Hércules. Era cocinero. Era negro. Y tiene dos retratos en Madrid.
 
Hércules nació esclavo en la plantación de Mount Vernon, a las orillas del río Potomac. Allí se cultivaba tabaco y allí residió George Washington, que todavía aparece, con rostro severo y pelo canoso, en los billetes de un dólar.
 
Hércules cocinaba para él y lo hacía tan bien que Washington se lo llevó a Filadelfia. Por entonces, el presidente comía tortitas con sirope, tartas de maíz con miel, pescado a la sal enterrado bajo torreznos de cerdo y salsa de huevo con mantequilla. Están leyendo bien.
 
Mientras su dueño redactaba la Constitución, Hércules se convirtió en un esclavo con privilegios; aparecer retratado en un cuadro del pintor Gilbert Stuart, el mismo que dibujó la cara del presidente en los billetes de dólar; pasear por las calles vistiendo ropas de lino blanco; y vender las sobras de la cocina para ganarse doscientos dólares al año, que venía a ser el sueldo de un cocinero blanco. Pero aquello no era suficiente.
 
Hércules decidió escaparse. Y le pillaron. Le llevaron de regreso a Mount Vernon y en lugar de la cocina, le pusieron a fabricar ladrillos de arcilla.
 
Hasta que llegó el día del sexagésimo quinto cumpleaños de George Washington y en la hacienda comprendieron que faltaba una buena mano en la cocina. Sólo entonces se dieron cuenta de que Hércules había vuelto a fugarse.
 
Y esta vez no le pillaron.
 
En 1801, lo vieron en el puerto de Nueva York, embarcándose para Europa. Pero nada más se supo de él, excepto que su retrato está colgado en el Museo Thyssen de Madrid y los estudiosos de Stuart piensan que alguna pista de su paradero debe haber en el periplo del cuadro.
 
Y ahora pregúntense, si es que no se han fijado, quién es el hombre vestido de lino blanco que agita los brazos a punto de morir fusilado en la montaña del Príncipe Pío y qué demonios hacía un hombre negro en Madrid, convertido en icono del 2 de mayo. Si no encuentran la respuesta pueden buscarla en el Museo del Prado. O leer el libro ¡Quemad Madrid!, de Raquel Peláez, que sabe cómo cocinar una buena historia a partir de un lienzo famoso y de un billete de dólar.
 
'El levantamiento del 2 de mayo', de Goya.
  
Arde Madrid (y la mecha es del Bierzo)
Diario de León. Jueves 26 de junio de 2014
 
Es periodista y devota de San Antonio de Padua, pero no quiere que el tengan en cuenta ninguna de las dos cosas. Ahora escribe en Vanity Fair, pero cuando trenzaba sus primeras entradillas en Diario de León tuvo tiempo de comprender que el infierno transcurre en una redacción local un domingo por la tarde.
 
Es Raquel Peláez. Es de Ponferrada. Y como nunca le ha faltado desparpajo, ha volcado todo su sentido del humor en un libro-guía sobre Madrid donde mezcla su peripecia vital de chica de provincias que recala en la capital, con su visión desinhibida de una ciduad que guarda tantos rincones y curiosidades como para escribir una enciclpedia. El libro tiene un título revelador -¡Quemad Madrid! O llevadme a la López Ibor- lo acaba de publicar Libros del KO, y además de los textos de Peláez, algunos de los cuales nacieron en su blog 'Milondón y Madroño', cuenta con ilustraciones de Alfonso Zapico a tono con el tono de la obra, y un prólogo del escritor Santiago Lorenzo.
 
 
Raquel Peláez, rodeada de fuego.
 
 
Escrito con mucho ritmo, ¡Quemad Madrid! recoge la historia del Pirulí y de las torres Sacyr -y no falta una lejana comparación con el skyline de Ponferrada-, los inicios de Loewe en un taller de marroquinería, el eco de la Guerra Civil en el desaparecido Hotel Florida, donde se alojaban Hemigway y Dos Passos, el sexo platónico del barrio de Malasaña, algunos retratos corrosivos de madrileños ilustres como Javier Marías, David Summers o Christina Rosenvigne, y un montón de "cosas que son muy madrileñas aunque los madrileños no lo sepan". Y si no, que se lo pregunten al cocinero negro de George Washington.
 

jueves, 19 de junio de 2014

Antisistema

 
Bergoglio, portada de The New Yorker

CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 19 de junio de 2014
 

En España hay niños que pasan hambre. Niños que no comen bien. Niños desnutridos. Niños.
 
Léanlo otra vez. A mí me avergüenza.
 
En León, sin ir más lejos, hay mil trescientos niños que dejarán de comer gratis en los comedores escolares. Mil trescientos niños que reciben una beca durante el curso porque sus padres no pueden pagar los 4,83 euros que cuesta el menú diario. Mil trescientos niños, lo escribo otra vez, que vaya usted a saber lo que comerán este verano, porque sus padres no tienen qué darles y la Junta de Castilla y León se niega a mantener los comedores abiertos durante las vacaciones.
 
Me avergüenzo de nuevo.
 
Porque estamos hablando de lo básico. De comer. Y estamos hablando del país en el que vivimos. Estamos hablando, lo repetiré, de niños. Y si no les garantizamos lo básico, ¿para que sirven las administraciones, los gobiernos, las juntas? ¿Qué sentido tienen si no son capaces de resolver lo más imprescindible?
 
Las cifras son tozudas. Somos el segundo país de Europa con más niños en riesgo de pobreza. Y esto no lo han dicho peligrosos revolucionarios con coleta, ni jóvenes asamblearios de acampada en una plaza, ni politólogos de izquierdas, que tanto miedo meten a los que no quieren que cambien las cosas porque forman parte de las cosas que hace falta que cambien. Lo ha dicho Cáritas, que pertenece a la Iglesia Católica. Y a la Iglesia pertenece también el obispo de Soria, Gerardo Melgar, que ha pedido políticas que creen empleo para no tener que recurrir a la caridad.
 
Será que la Iglesia sí está cambiando. Y es posible que el Papa Francisco se haya convertido en el mayor de los revolucionarios. Decía Bergoglio en una entrevista televisada el pasado domingo que el sistema económico en el que vivimos no es bueno. Que el hombre y la mujer deben estar en el centro de todo. Pero en el centro hemos puesto al dinero. El beneficio. El afán de acaparar. Y así nos hemos rendido a la lógica del capitalismo extremo, que sólo se sostiene con el negocio que generan las guerras y se muestra incapaz de atajar el hambre en el mundo, aunque haya alimentos para todos. No es su prioridad.

Bergoglio, en un mural callejero y también portada de Rolling Stone
(Papa Francisco. Los tiempos están cambiando, dice la revista)
 

viernes, 13 de junio de 2014

Crímenes



Exhumación de una fosa en Tejedo del Sil.
Fotografía del FCPB, en la wikipedia

CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 12 de junio de 2014
  

Una manta, dos maletas y un alambre. Un zapato de ante y un cepillo de dientes bien conservado. Un cuchillo. Un hacha. Ropa quemada. Un casquillo de bala. La fotografía de una autopsia.

Los objetos hablan, está claro. Cuentan una historia. En este caso dos; la de Rosa del Mar Jiménez, que vivía en una nave abandonada de Bembibre, en el patio trasero del mundo, y hace un año y medio que murió acuchillada por su pareja, otro indigente que después de matarla, la descuartizó y escondió su cuerpo en dos maletas rodeadas con una manta y un alambre; y la de Bernardo Álvarez Trabajo, guerrillero antifranquista, panadero, ex combatiente republicano, que murió tiroteado en un monte de Lugo por un infiltrado y fue enterrado en una fosa sin nombre, donde permaneció durante sesenta y tres años hasta que la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica exhumó sus restos en septiembre de 2012. Apodado El Gasta, la familia de Bernardo Álvarez está a la espera de que concluyan las pruebas de ADN para recibir sus restos. Mientras tanto, sus huesos reposan en la mesa de un laboratorio de Ponferrada, donde han ofrecido una lección de historia a un grupo de universitarios de Nueva York.

Al asesino de Rosa del Mar Jiménez lo han juzgado estos días en la Audiencia Provincial de León y un jurado acaba de declararle culpable. Al hombre que mató a Bernardo Álvarez Trabajo en 1949, Francisco Cano Román, no sólo no lo juzgaron nunca, sino que recibió el trato de héroe. Lances de la guerra y de la posguerra, dirá más de uno, porque al fin y al cabo, unos y otros andaban por el monte armados y emboscándose para hacerse daño. La impunidad que concedió la Transición, opino yo. El pacto de silencio que prolongó el miedo.

Y ni siquiera se trata de sentar en el banquillo a los responsables de aquellos sucesos. Están todos muertos. Se trata de contar lo que pasó. Y de que los jueces y los forenses que hoy que se encargan de crímenes recientes como el de Rosa del Mar Jiménez, no desaparezcan cuando llega la hora de exhumar los cuerpos de hombres y mujeres que, combatientes o paseados, murieron asesinados en los años negros de la represión.