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martes, 20 de mayo de 2014

Flores de plástico


 
Escultura de Fredrik Reuterswärd en las afueras de la sede de la ONU en Nueva York
 
CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 15 de mayo de 2014
 
Quería hablarles de José Sánchez-Carralero, el artista que comenzó pintando azulejos, y abanicos para ganarse unas perras, y que el sábado estrena una ambiciosa retrospectiva en el Museo de Cacabelos después de una vida dedicada a la pintura.
 
Pero el asesinato de Isabel Carrasco deja poco hueco para otras cosas.
 
Quería hablarles de Rebeca Fernández, la joven lingüista berciana que ha descubierto un diccionario perdido de ilocano, el idioma que todavía hablan diez millones de filipinos, en la Real Biblioteca.
 
Pero la muerte de Isabel Carrasco lo ocupa todo.
 
Y resultan tan absurdo lo que ha ocurrido, la presidenta de la Diputación tiroteada en el centro de León por una madre rencorosa, que se me hace imposible escribir directamente de ello.
 
Es demasiado pronto.
 
Pero puedo escribir de dos personas anónimas, porque su nombre no ha trascendido, de las que podemos aprender algo en medio de tanta ponzoña.
 
El primero es el policía jubilado que siguió a la supuesta asesina y avisó a la Policía para que la detuvieran. ¿Se imaginan dónde estaríamos ahora si hubieran tiroteado a la presidenta de la Diputación, la mujer más poderosa de la provincia, la referencia del PP, y todavía no supiéramos quién había sido? ¿Se imaginan las especulaciones? ¿los reproches?
 
Y aún así, la alcaldesa de Valencia, por citar a un cargo de peso nacional, mezcla churras con merinas cuando afirma que «el asesinato de Isabel Carrasco se ha producido en un ambiente de radicalidad y de violencia» y obvia que la supuesta asesina se movía en el ámbito del mismo partido que la víctima y además es esposa de un inspector jefe de la Policía.
 
La segunda persona de la que todos deberíamos aprender algo en esta historia es un mendigo. Un desahuciado al fin y al cabo, a los que tanto teme Rita Barberá. «El PP no es mi gremio, pero lo que le han hecho a esta persona no tiene nombre», dijo el martes cuando acudió a dar el pésame a la familia, con su mochila al hombro. Y las flores de plástico que llevaba en la mano son el mejor homenaje que ha recibido estos días Isabel Carrasco.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Ecos

CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Martes 17 de mayo de 2011


Valentín Carrera decía el sábado que dentro de unos años, si permitimos que incineren neumáticos en Toral de los Vados, la uva mencía nos sabrá a rueda quemada y las cerezas tendrán un regusto a dioxinas cancerígenas.

Juan Carlos Mestre no estaba entre la marea de gente anónima que se echó a la calle en Ponferrada para protestar contra los planes de Cosmos en Toral de los Vados, de Biergrim, que quiere abrir un vertedero de residuos en Matachana, y de Aqualdre Zinc, que pretende reciclar residuos de acería en Cubillos del Sil. No estaba en cuerpo -no tuvo tiempo de regresar de un viaje con el Instituto Cervantes por Marruecos- y por eso prestó su voz a otro para reclamar que los malos humos de la incineración no nos ahoguen los sueños. Mestre animó a defender el Bierzo igual que a un inocente condenado a muerte. Y ahí demostró que después del siglo XX, la poesía todavía puede ser un arma cargada de futuro.

No estuvo Amancio Prada. Pero el cantautor de Dehesas fue duro y directo cuando calificó la incineración de atentado terrorista.

Y tampoco se mordió la lengua, porque le hubiera salido una bilis rabiosa, el locutor Luis del Olmo, que pasó ante su propio busto tirando de la pancarta de la manifestación y advirtió de que el Bierzo es un jardín intocable y a ningún canalla, son sus palabras y las hago mías, se le puede ocurrir quemar aquí productos que contaminen el aire.

El pintor José Sánchez Carralero tampoco faltó a la cita. Ocupó un lugar visible en la manifestación. Y agradeció que no hubiera contaminación política y los bercianos se echaran a la calle todos a una, como en Fuenteovejuna.

La manifestación, a los pies del castillo. Foto de http://www.bierzoairelimpio.org/
Pero toda la riada de ocho mil personas que protestaron el sábado en Ponferrada no servirá para evitar que Cosmos se ponga a quemar neumáticos si no hay un cambio en la legislación que permite a las empresas deshacerse de los residuos en lugares como Toral de los Vados. Y como yo tampoco quiero beber mencía con sabor a ruedas, ni quiero que cambie el regusto de las cerezas, ni consiento que me ahumen los sueños; y porque puedo hacerme eco en esta columna de todas las voces que recuerdan que el Bierzo es inocente, aquí lo escribo y aquí lo dejo. Y cito a Alfonso Rojo; yo tampoco quiero ser cómplice de algo tan estremecedor.
La manifestación, ante el templete de oradores en la calle Gil y Carrasco
Foto de Enrique L. Manzano. De la web http://www.ecobierzo.org/