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jueves, 14 de marzo de 2013

No me hablen de otra cosa


Viñeta de un cómic de YSLAIRE


CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 14 de marzo de 2013
 
Al final han convertido a Nevenka Fernández en una sombra.
 
Cuando le preguntan al nuevo alcalde de Ponferrada por ella, responde que «ese es otro tema». Lo que importa es que Rubalcaba ha metido la pata por forzar su dimisión a destiempo y le ha faltado al respeto a los ciudadanos, dice un hombre que el 15 de abril de 2011 presentaba su candidatura electoral con todos los miembros de su lista firmando un pacto antitransfuguismo.
 
El ex alcalde reciente tampoco se avergüenza del apoyo que le dio a su antecesor antes y después de su condena por acoso sexual. De hecho, lo ha puesto como ejemplo de la ingratitud de quien un día fue su mentor político.
 
Y el ex alcalde anterior insiste en que ya ha cumplido su condena y que pagó con creces cuando dimitió como regidor. Dice que le están juzgando dos veces, pero nunca ha pedido perdón porque piensa que no tiene por qué hacerlo. Y no hay rehabilitación sin arrepentimiento.
 
Al final hay tanta gente en Ponferrada que no quiere que le pregunten por Nevenka, porque quedan en evidencia, que su nombre se puede convertir en un tabú, igual que su figura ya es una sombra.


Nevenka Fernández, en sus primeros meses como concejala.
Foto cortesía de L. DE LA MATA
 
A Nevenka la nombran, sobre todo, fuera del Bierzo, donde no entienden cómo un condenado por acoso sexual puede obtener cinco concejales y cómo hay tanta gente dispuesta a pactar con él argumentando que así le retiran de la política. Como si renunciando al acta de concejal, el ex alcalde renunciara también a llevar las riendas de su grupo.
 
Y me preguntan, fuera del Bierzo, qué está pasando en Ponferrada. Yo les digo que en la ciudad donde vivo hay gente que piensa que Nevenka fue una fantasiosa. Después me preguntan qué pienso yo al respecto. Y respondo que cuando una mujer dice que no, es no, y no importa todo lo anterior. Aunque ahora nos quieran hablar de otra cosa, ese sigue siendo el fondo de la cuestión.
 
Pero esto es política, dicen los tres protagonistas de la moción de censura si les mencionan a Nevenka. Aquí se está hablando de otra cosa. Y está claro que las matemáticas y la ética son asignaturas distintas.

Samuel Folgueral, con la solemnidad de un Papa, en sus primeros momentos como alcalde.
 (Foto de L. DE LA MATA)
 

jueves, 28 de febrero de 2013

El perseguidor

 Hace dos años y medio de este artículo. Lo dejo aquí porque me parece que sólo ha envejecido un minuto y medio...

Del blog www.alejandragallero.blogspot.com

CRÓNICAS BERCIANAS
Diario de León. Lunes 6 de septiembre de 2010

Recuerdo la cara desencajada de Nevenka, la rueda de prensa, la sorpresa mayúscula, el libro de Juan José Millás en el hipermercado, el juicio, los comentarios (machistas) del fiscal, la gente que se frotaba los ojos, incrédula, la gente que se frotaba las manos, la gente que se tapaba los ojos y los oídos, porque no quería escuchar, sólo mirar para otro lado. Y la gente como yo, que teníamos que escribir de ello.
 
Recuerdo la voz de Ismael Álvarez, anunciando su dimisión después de ser condenado por acoso sexual. Un temblor recorrió la ciudad, claro. Recuerdo el espectáculo en que se convirtió todo. No lo he olvidado.
 
Yo fui de los que dije, y aquí lo escribí dos veces, que Ismael Álvarez debía dimitir para no sentar a toda la ciudad en el banquillo. Todavía hay lugares de España donde asocian el nombre de Ponferrada con aquello. Cuando digo de donde vengo, no aparecen los pimientos, ni el vino, ni el botillo, ni el castillo, ni siquiera la Ponferradina y sus ascensos. Simplemente me preguntan qué pasó con Nevenka. Y no sé qué decir.
 
No sé donde estará Nevenka. No sé que estará pasando por su cabeza. No sé qué pensará si se entera de que el ex alcalde se presenta a las elecciones para acabar con la apatía que observa en el Ayuntamiento donde dejó a su delfín, Carlos López Riesco, y para mejorar su salud mental. Como si el Ayuntamiento fuera una terapia y las elecciones, un plebiscito donde ganar la absolución que no le concedieron los jueces.
 
Ismael Álvarez hizo cosas muy necesarias en Ponferrada. Abrió la avenida de Pérez Colino, un lugar donde crecían las zarzas, corrían las ratas y verdaderamente se sentía la apatía de una ciudad en la que nunca pasaba nada. Retiró la montaña de carbón y nadie se acuerda hoy de la polémica que rodeó aquella operación por la que quiso ser recordado. Abrió el polígono de La Llanada, comenzó a recuperar el castillo, apostó por la ordenación del río, y se ganó muchos enemigos que le reprochaban su populismo.

Después de oírle decir que quiere recuperar la alcaldía que dejó hace ocho años, convencido de que estaba siendo víctima de una operación para desacreditarle, Ismael Álvarez empieza a recordarme al personaje de un cuento de Cortázar; el jazzman Johnny Carter, que cuando tocaba el saxo o recordaba su infancia, tenía la sensación de que vivía quince minutos concentrados en un minuto y medio. El cuento se titula El perseguidor y la sensación que tengo en este caso es que en el tiempo que ha pasado desde su salida del Ayuntamiento, el ex alcalde sólo ha vivido un minuto y medio mientras todos los demás hemos seguido corriendo.