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miércoles, 10 de diciembre de 2014

No lean esto

El pequeño Nicolás, personaje de Sempé y Goscinny, popular en Francia

CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 27 de noviembre de 2014

El sábado apagué la tele. Todas las cadenas hablaban del pequeño Nicolás.
 
El sábado no leí la exclusiva de un periódico, al tercer párrafo, lo dejé. No podía entender que los entrevistadores se tomaran en serio al personaje, aunque no le falte elocuencia y desparpajo al muchacho para presentarse así mismo como una suerte de agente secreto que ha colaborado, sin cobrar, con los servicios de inteligencia del Estado; tan bien conectado que es capaz de desimputar, si lo dejan, a la infanta Cristina y evitar la independencia de Cataluña.
 
El sábado nos desayunamos con el pequeño Nicolás y cenamos con él. Qué perdida de tiempo. Por momentos, antes de cerrar el periódico, poco antes de cambiar de canal, todo me parecía un fake. Una falsa entrevista. Sólo falta que Jordi Evolé, me dije, tire de los hilos sueltos y anuncie mañana en su programa que Nicolás, el pequeño fabulador, el conseguidor que se movía en el barrizal del tráfico de influencias y quiso ser algo más grande, más importante, le ha contado quién era el elefante blanco que esperaban los golpistas del 23-F, qué político está detrás de la X de los GAL, la conexión secreta de ETA con Al Qaeda, el nombre de todos los hijos bastardos de los últimos reyes, y, por qué no, quién mató a Kennedy, dónde están las armas de destrucción masiva de Sadam y en qué isla del Pacífico vive en la clandestinidad el viejo Elvis Presley.
 
Si le das tiempo para pensar, el pequeño Nicolás te convencerá de que los templarios descubrieron América. Que los chinos inventaron la sopa de sobre hace mil quinientos años. Que Alejandro Magno era un alienígena. Que el hombre nunca pisó la Luna. Que los extraterrestres construyeron las pirámides, ayudaron a los árabes a inventar los números, y las estatuas de la Isla de Pascua son astronautas del futuro que viajaron en el tiempo a través de un agujero negro.
 
Y en este esperpento, tanta culpa tienen quienes se han dejado embaucar. Los que le cedieron un chalé, un coche, una escolta. Los que le cogieron el teléfono. Y si me apura, también los periodistas que le han entrevistado. Incluso yo, por dedicarle este artículo. Incluso ustedes, por leerlo hasta el final.

jueves, 16 de enero de 2014

Olores

La Tierra, fotografiada desde el Apolo 17 en 1972. FOTO de la NASA.
 CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 16 de enero de 2014

Doscientos refugiados han muerto ahogados en el Nilo Blanco cuando huían de la guerra en Sudán del Sur. Viajaban en un ferry sobrecargado.

El presidente galo tiene una aventura. Pero esquiva las preguntas sobre su vida privada, aunque haya puesto en peligro su seguridad viéndose con una actriz en un piso vinculado con la mafia corsa y sin apenas escolta.

Obama nos espía. Pero no pasa nada.

Putin gobierna en Rusia una seudodemocracia. Encarcela a sus opositores. Y derrocha dinero organizando unos Juegos Olímpicos amenazados por el terrorismo.

Al Qaeda resucita en Irak. Siria se desangra.

Miles de chinos trabajan esclavizados por sus compatriotas en Europa. Imagínense lo que pasará al otro lado de la Gran Muralla.

Corea del Norte es una pesadilla. Pero un jugador de baloncesto extravagante le da aire al tirano que la gobierna.

Milicas ciudadanas se enfrentan al poder del narcotráfico en México. El subcomandante Marcos ha renunciado al liderazgo sobre los indígenas de Chiapas.

La infanta está imputada. El debate nacional en España gira en torno al pasillo mediático que le espera a las puertas del juzgado. Y el rey no abdica. Pero balbucea cuando lee su discurso de la Pascua Militar. No ve bien las letras.

Carlos Fabra, el cacique de Castellón, se enfrenta a una nueva acusación.

Ignacio González, presidente de la Comunidad de Madrid, se asoma al abismo por la compra de un ático.

Y en el barrio obrero de Gamonal, a las afueras de Burgos, estalla un conato de revolución. Algún escritor como Lorenzo Silva, ganador del Premio Planeta hace dos años, se ha preguntado si la protesta contra un bulevar indeseado no será el inicio de una revuelta social contra la corrupción.

La estamos esperando.

Y supongo que ese es el problema. Todos sabemos que el mundo está podrido. Todos esperamos que aparezca alguien para cambiarlo. Y no nos damos cuenta de que el cambio tiene que empezar por nosotros mismos, que nos hemos acostumbrado al mal olor.
 
La Tierra, en una imagen tomada por el satélite Suomi de la NASA en 2012