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jueves, 11 de septiembre de 2014

Ignorancia

Grabado del castillo, antes del derribo del puente.

CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 11 de septiembre de 2014

 
Cuesta creer que un alcalde de Ponferrada dijera esto del castillo hace menos de un siglo: «Lo mejor es que se lleven lo que sirva y el resto lo derriben». Se llamaba Cayetano Fernández, era boticario, y a lo que se ve, también un auténtico ignorante.

Sitúense en los años veinte del siglo pasado. Imagínense una ruina medieval abandonada en la colina más alta de la ciudad, dominando la ribera del río. Allí han guardado ganado, cultivado patatas y vendido la piedra de sus muros —los más escondidos son de la época de los templarios— como material de cantería. Y piensen en un grupo de jóvenes, «de esa clase que se ha dado en llamar niños bien», según los definió el arqueólogo Julián Sánz, empeñados en convertir el castillo en un patio de recreo para jugar al fútbol dentro del recinto amurallado. Había que nivelar el terreno, derribar algunas paredes para ampliar el campo, que resultaba un poco pequeño, y llegado el caso, volarlas con explosivos.

Menudo escándalo para nuestra mentalidad, porque el alcalde de aquella Ponferrada, don Cayetano, miraba para otro lado. «Yo no podré evitar que alguna noche, cualquier malintencionado destruya el castillo con dinamita», decía.

Otro alcalde anterior, Aniceto Vega, ya se había ganado una buena reprimenda del gobernador interino de León por haber demolido en 1914 uno de los arcos del puente de entrada al monumento. A Aniceto no se le ocurrió mejor solución para evitar que una piedra desprendida le abriera la cabeza a alguno de los vecinos que solían pasear por el perímetro de la fortaleza que tirar la estructura. «Aunque fuera cierto el estado ruinoso de la parte demolida, medios hay de evitar la inseguridad sin acudir al derribo», le reprochó el gobernador a Aniceto, la prueba de que se podía ser más ignorante que el boticario Cayetano.

Hoy cuesta creerlo, ¿verdad?, con el castillo reconstruido, mimado y convertido en emblema de la ciudad.

Y ahora pasen y vean los antiguos talleres de Renfe en el barrio de La Placa, con los raíles expoliados y los hangares destechados, a punto de caerse. ¿Cuántos de ustedes no están pensando ‘lo mejor es que se lleven lo que sirva y el resto lo derriben’?
 
 
Vista aérea de los antiguos talleres de La Placa
 
 






lunes, 8 de septiembre de 2014

El día en que el castillo perdió su puente levadizo

El arco de entrada del castillo de Ponferrada, fotografiado antes de su derribo en 1914.
FOTO: GUSTAVO LUZZATTI (principios del siglo XX)
 
DIARIO DE LEÓN
Lunes 8 de septiembre de 2014
 
Hace cien años, la mayor amenaza para el castillo de Ponferrada, a parte del paso del tiempo, venía del alcalde de la ciudad. Y así se lo hizo saber el entonces gobernador interino de la provincia de León en una carta que le dirigió el 23 de abril de 1914: «Por orden del señor Alcalde de Ponferrada se ha procedido sin previo examen, ni autorización competente, derribar el puente levadizo del castillo de Ponferrada (....) El derribo recién del puente levadizo por orden del Alcalde, a pretexto de una seguridad y conveniencias de policía y ornato, constituyen un atentado contra la cultura y el arte, pues aunque fuera cierto el estado ruinoso de la parte demolida, medios hay de evitar la inseguridad sin acudir al derribo».
 
El alcalde se llamaba Aniceto Vega González y según recuerda Jesús Álvarez Courel en su libro La fortaleza de los templarios (2004) tenía informes que le advertían de que el mal estado de conservación de uno de los arcos de entrada a la fortaleza medieval —propiedad municipal desde 1850— lo convertían en un peligro para los viandantes. Era 1914 y Aniceto Vega cortó por lo sano; en una muestra de que la preocupación por el patrimonio histórico todavía estaba en pañales, optó por adelantarse a la ruina y ordenó derribar directamente la pieza que suponía en peligro.
 
Cien años después, convertido el castillo en el monumento insignia de la ciudad —y del Bierzo con el permiso de Las Médulas—reconstruida parte de la fortaleza para albergar acontecimientos culturales, una exposición de códices facsimilados y una Biblioteca Templaria, el derribo del puente levadizo del monumento se ha convertido en una efeméride desagradable de recordar. Y menos en el año del Mundial de Ciclismo. Pero es la prueba de cómo ha cambiado el valor que los ponferradinos le conceden a su castillo.
 
La despreocupación por el monumento en 1914 no era nueva. El Ayuntamiento lo había adquirido al marqués de Villafranca a mediados del siglo XIX «con el cargo de pagarle anualmente una pensión de 45 pesetas y la obligación de destinar lo que más valiera en renta a la conservación de sus históricas paredes», según consta en el Libro de Actas Municipal, en un escrito de 1890 del alcalde Isidro Rueda en el que el regidor advertía del «completo abandono» de la fortaleza. El marqués, aunque sólo era alcalde honorario del castillo, se había dedicado en los años anteriores a vender la piedra de los muros del interior. El castillo se arrendaba para el cultivo y hacía falta espacio, y Rueda lamentaba que «con el fútil pretexto de que amenazaba ruina (cuando es uno de los trozos más sólidos del castillo) se empleó la piqueta en demoler la mayor parte de los tres arcos que según la tradición popular daban vistas a la Cámara de la Reina y constituían la parte más elevada y bella del castillo».
 
La Comisión de Monumentos de la provincia de León acudió en ayuda del castillo y al lograr que el Estado lo declarara Monumento Histórico, el marqués desistió de cobrar el foro, aunque nada más se hizo.
 
Alcaldes posteriores como Aniceto Vega o como Cayetano Fernández no tuvieron el mismo apego por la fortaleza. «Yo no podré evitar que alguna noche, cualquier malintencionado destruya el castillo con dinamita» y «lo mejor es que se lleven lo que sirva y el resto lo derriben», decía Fernández en sendas frases que recogía la revista Juventud en 1925, en un artículo del arqueólogo Julián Sanz que no sólo denunciaba la ruina del edificio histórico, sino los intentos de acondicionar un campo de fútbol en su interior volando algunos de sus muros.

jueves, 21 de marzo de 2013

Cadáveres

El Roto, en El País, lo tiene claro.
CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 21 de marzo de 2013

Y ahora hablemos de otra cosa. Llevamos un mes atrapados en una historia de traiciones y venganzas, intrigas y chantajes, presiones, amenazas, y aburre vivir tanto tiempo en la tormenta.

Dejémoslo. Están fuera de la realidad. Están ciegos de ambición. Están llenos de rencor. Y miden mal.

No. No habemos de manteos. No hablemos de bastones, ni de apretones de mano. No hablemos de pactos bajo cuerda, de reuniones que tienen lugar a cien kilómetros de la ciudad, para que nadie se entere. Hoy no.

Hoy tenemos que hablar de otra cosa. Y ya sé que parece que el invierno no se acabe nunca. Es la crisis. Y los malos gobernantes, marionetas del dinero y de la nueva canciller de hierro. Prisioneros de las cifras, que deshumanizan, y de la lógica perversa del capitalismo, que no entiende de derechos, sino de oportunidades de negocio.

Ya sé que son las viejas formas de hacer política, la lacra del clientelismo, que lo contamina todo.

Por eso, salgamos de una vez del lodo. Nos han metido otra vez en el mismo charco. A todos.

Y es hora de reinventarnos. Si alguien tiene un cadáver en el armario, que lo entierre y que deje el despacho. El olor nos está mareando a todos.

Aquí también vive gente cabal. Ponferrada es algo más que sus alcaldes. Así que dejemos de sentirnos culpables. Dejemos de hablar de ellos a todas horas. Dejemos de avergonzarnos por lo que hacen y lo que no hacen, porque digan digo donde dijeron Diego.

Y hablemos de nosotros. Hablemos de las herramientas que tenemos. De lo que podemos hacer para cambiarlo.

Hablemos de las opciones que nos dejan.

Y si no podemos hacer gran cosa hasta dentro de dos años, no nos olvidemos.

Y si dentro de dos años tampoco encontramos caras nuevas que apuesten por un cambio de verdad, votemos en blanco.

Porque si volvemos a confiar en los de siempre, si no les obligamos a renovarse, en Ponferrada y en todas partes, tendremos lo que nos merecemos. Y nos pudriremos con ellos.

martes, 19 de marzo de 2013

Los oficios de Samuel Folgueral


El nueve de Cruyff. Con diez años, Folgueral dormía con ese número
 cosido al pijama


PERFIL
Diario de León. Martes 19 de marzo de 2013

Escucha a The Cure. Tiene una perra que se llama Clotis. Estudió hasta quinto de Primaria en la escuela de su madre. Y en la temporada 1973-74, el primer curso de Cruyff en el Barça, dormía con un pijama que, gracias a la pericia con la Singer de su abuela Obdulia, llevaba cosido a la espalda el número nueve de la leyenda holandesa del fútbol. El nuevo alcalde de Ponferrada no siempre dijo que sí a la política y a sus pactos. De hecho, hace ahora una década, cuando escuchó los primeros cantos de sirena del PSOE sin haber cumplido los cuarenta años, le dijo que no a Charo Velasco.

«Eso de que me ofrecieron ser el número dos es un bulo», afirmaba Samuel Folgueral a este periódico unas horas antes de convertirse en regidor y desatar el terremoto político que le ha llevado a anteponer la alcaldía a su militancia socialista. «Me preguntó si tenía interés en la política, pero no hubo una declaración expresa. Yo ya había colaborado con el PSOE como arquitecto y aunque lo agradecí mucho, ni lo valoré», matizó reconociendo que en el 2003 Velasco le sondeó. Si entonces no quiso entrar en política, ahora no ha querido salir del Ayuntamiento por la puerta falsa. El ‘no’ se lo ha dicho a Rubalcaba.


Tres tizas de sastre

Hijo de un capitán de la marina mercante que pasaba largas temporadas en el mar, nieto de un sastre que dibujaba patrones con una tiza en un local de la calle del Reloj, arquitecto, copiloto de rallies de asfalto, y alcalde después de un pacto con Ismael Álvarez —al que Velasco puso tantas veces en la picota— que ha dejado en la cuerda floja al propio Rubalcaba, a Samuel Folgueral le costó decidirse a entrar en política. Pero una vez tomada la decisión —en el verano del 2010 por fin dijo sí al PSOE, pero encabezando la lista— ha jugado a lo grande, aunque la sombra de Álvarez y su condena por acoso sexual amenace con marcar toda su trayectoria en el Ayuntamiento. «Siempre he hecho lo que he querido; no me siento frustrado por nada», decía hace dos años a otro medio. Y después de darse de baja en el PSOE para conservar la alcaldía, la frase va cogiendo eco.

Samuel Folgueral nació en un momento en que muchos niños todavía venían al mundo con ayuda de matronas o en sanatorios privados. El primer hijo del capitán Samuel Folgueral y la maestra Obdulia Arias lo hizo el 9 de octubre de 1963 en la clínica del doctor Freirías, muy cerca de la estación de ferrocarriles. Folgueral, que estuvo a punto de estudiar Filosofía, se siente a gusto pensando que la cercanía de los trenes le enseñó muy pronto que todo en la vida es pasajero. Los que le conocen bien, sin embargo, saben que si hay algo que le marcó desde muy temprano fue el oficio de su abuelo Nicanor y sus trazos de tiza sobre los patrones de sastre. «Mi madre dibujaba muy bien, y mi abuelo siempre estaba con las tizas sobre las telas», aseguraba el propio Folgueral para explicar su inclinación por la arquitectura.


Folgueral vivió en la calle del Reloj hasta 1970.
Foto: Wikipedia

El matrimonio Folgueral-Arias vivió con los abuelos paternos en la calle del Reloj hasta que Samuel, el mayor de cuatro hermanos, cumplió los siete años. Después se mudaron a lo que hoy es el barrio del Temple, donde Obdulia era la maestra de la Escuela Santa Catalina, en un descampado de tierra que por entonces se llamaba calle F-110 y que hoy, rodeada de edificios, lleva el nombre Nicomedes Martín Mateos. Lo recuerda uno de sus amigos de infancia, el hostelero Emilio Calleja, con el que Folgueral compartió sus primeros años de escuela. «Era un chico travieso. Buen estudiante. Y jugamos al fútbol en el campo de la Minero. Él era del Barça y yo del Madrid», contaba días atrás Calleja, que ha recuperado la amistad con Folgueral en los últimos años. «Ahora vamos juntos a ver a la Ponferradina. Y está al día», asegura Calleja.

Aquellos eran los años de Pirri y Zoco en el Real Madrid. De Rexach en el Barça. Hasta que llegó Cruyff, y la abuela Obdulia le cosió el número nueve de su ídolo en el pijama.

Orgulloso de su padre
Calleja recordaba que además del fútbol, Folgueral hablaba mucho de su padre.«Estaba orgulloso». Samuel Folgueral padre, que trabajó para distintas navieras, podía regresar a Ponferrada desde cualquier parte del mundo. Y eso también dejó huella en su hijo mayor. Cuando decidió estudiar arquitectura —un camino intermedio entre el deseo paterno de que fuera ingeniero y el de Samuel de estudiar Filosofía— lo hizo en La Coruña y no en Valladolid, donde le hubiera correspondido. «Yo tenía claro que quería ir a un sitio de mar», asegura el alcalde.

El arquitecto del PSOE
Casado con Manuela Sánchez, padre dos hijos —Mario de 17 y Samuel (Iago) de 11— Folgueral ya advertía el día antes de ser alcalde que su prioridad será el Ayuntamiento, pero no se alejará del todo de su despacho de arquitectura. Se ha reservado además la delegación de Urbanismo y Vivienda y entiende que no tiene por qué haber suspicacias. Conoce el oficio, aseguraba la semana pasada. Y eso, insistió, será bueno para el Urbanismo de Ponferrada.

Pero la cadena de Folgueral tiene sus contradicciones. Porque si la sastrería de su abuelo, la escuela de su madre y los barcos de su padre le llevaron a la arquitectura, y la arquitectura le ha abierto las puertas del Ayuntamiento, su nuevo ‘oficio’ de alcalde le ha cerrado ahora las del PSOE. 

Samuel Folgueral, un día antes del Pleno que le hizo alcalde de Ponferrada, a las
puertas dela antigua Escuela Santa Catalina, donde su madre le dio clase.
Foto. L. DE LA MATA

La negativa de Folgueral a dejar el cargo ha estado a punto de costarle el puesto al secretario de Organización, Óscar López, pero hubo un tiempo en que el arquitecto asesoraba a los portavoces socialistas municipales en cuestiones urbanísticas, desde Charo Velasco —a la que ayudó a diseñar su apuesta por la Ciudad de la Energía— a Fernando de la Torre —para el que elaboró un plan de movilidad. Folgueral llamó la atención de la corriente dominante en el socialismo local que en el año 2010 trataba de recomponer la agrupación y que hoy ha dejado el PSOE con él o se ha quedado huérfana en la ejecutiva local. «Yo no le conocía, pero me reuní con él y comprobé que era tal y como decían; una persona abierta, dialogante y de ideas muy progresistas», aseguraba el hoy concejal de Seguridad Ciudadana, Aníbal Fernández.

Folgueral tenía un perfil atractivo para el PSOE. En la biografía que por entonces distribuyó el partido, ansioso por ofrecer una imagen renovadora, se ponía énfasis en la afición por la velocidad de la nueva cara del socialismo. Porque entre el 2002 y el 2007, primero en un Seat Ibiza Cupra por las carreteras de Castilla y León y después en un Mitsubishi por las de toda España, Folgueral fue copiloto de Conrado Fernández y de Antonio Garrido. «El copiloto es la oficina del coche. Y el piloto es pericia y habilidad», decía el futuro alcalde un día antes de la tormenta política que se ha desatado en Ponferrada. Y parece que ya estuviera anticipando lo que se le venía encima.

jueves, 14 de marzo de 2013

No me hablen de otra cosa


Viñeta de un cómic de YSLAIRE


CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 14 de marzo de 2013
 
Al final han convertido a Nevenka Fernández en una sombra.
 
Cuando le preguntan al nuevo alcalde de Ponferrada por ella, responde que «ese es otro tema». Lo que importa es que Rubalcaba ha metido la pata por forzar su dimisión a destiempo y le ha faltado al respeto a los ciudadanos, dice un hombre que el 15 de abril de 2011 presentaba su candidatura electoral con todos los miembros de su lista firmando un pacto antitransfuguismo.
 
El ex alcalde reciente tampoco se avergüenza del apoyo que le dio a su antecesor antes y después de su condena por acoso sexual. De hecho, lo ha puesto como ejemplo de la ingratitud de quien un día fue su mentor político.
 
Y el ex alcalde anterior insiste en que ya ha cumplido su condena y que pagó con creces cuando dimitió como regidor. Dice que le están juzgando dos veces, pero nunca ha pedido perdón porque piensa que no tiene por qué hacerlo. Y no hay rehabilitación sin arrepentimiento.
 
Al final hay tanta gente en Ponferrada que no quiere que le pregunten por Nevenka, porque quedan en evidencia, que su nombre se puede convertir en un tabú, igual que su figura ya es una sombra.


Nevenka Fernández, en sus primeros meses como concejala.
Foto cortesía de L. DE LA MATA
 
A Nevenka la nombran, sobre todo, fuera del Bierzo, donde no entienden cómo un condenado por acoso sexual puede obtener cinco concejales y cómo hay tanta gente dispuesta a pactar con él argumentando que así le retiran de la política. Como si renunciando al acta de concejal, el ex alcalde renunciara también a llevar las riendas de su grupo.
 
Y me preguntan, fuera del Bierzo, qué está pasando en Ponferrada. Yo les digo que en la ciudad donde vivo hay gente que piensa que Nevenka fue una fantasiosa. Después me preguntan qué pienso yo al respecto. Y respondo que cuando una mujer dice que no, es no, y no importa todo lo anterior. Aunque ahora nos quieran hablar de otra cosa, ese sigue siendo el fondo de la cuestión.
 
Pero esto es política, dicen los tres protagonistas de la moción de censura si les mencionan a Nevenka. Aquí se está hablando de otra cosa. Y está claro que las matemáticas y la ética son asignaturas distintas.

Samuel Folgueral, con la solemnidad de un Papa, en sus primeros momentos como alcalde.
 (Foto de L. DE LA MATA)
 

jueves, 7 de marzo de 2013

Tres apretones


Así se estrechaban las manos en el Far West.

CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 7 de marzo de 2013

Maradona metió un gol con la mano en un Mundial de fútbol y después se justificó. Dijo que no había sido su mano, que el gol lo había metido Dios. Y en Argentina lo convirtieron en un héroe.

Las manos tienen mucho que decir. De hecho, lo dicen todo de nosotros. Uno puede hacerse a la idea de qué clase de persona tiene enfrente por la forma en que le estrecha la mano. Si aprieta demasiado, quizá estemos ante un carácter avasallador, que deja poco espacio para el diálogo. Si aprieta muy flojo, podemos encontrarnos ante alguien que miente. Y que esconde su mentira en la falta de pulso.

He estrechado la mano de los tres implicados en la moción de censura que mañana puede cambiar el nombre del alcalde de Ponferrada después de entrevistarles. No voy a revelar aquí quién de los tres apretó más fuerte. Ni si alguno de los tres flojeó. Prefiero hablarles de cómo se han estrechado las manos entre ellos.

Ismael Álvarez y Carlos López Riesco, que le había defendido durante el caso Nevenka, se dieron la mano cuando el primero dimitió y el segundo le relevó al frente del Ayuntamiento. Está claro que aquel apretón no debió ser demasiado fuerte.

De alguna forma, Carlos López Riesco le estrechó la mano a Samuel Folgueral a comienzos de este mandato. La idea de aquel apretón era que el PP gobernara en minoría y negociara cada asunto con el primer partido de la oposición. Pero en vista de lo que ha sucedido, no es aventurado deducir que el estrechón ha sido todavía más flojo que el anterior.

Y finalmente, Samuel Folgueral ha completado el triángulo de apretones estrechando la mano de Ismael Álvarez ante los fotógrafos. Folgueral ha dicho que no era su intención, pero Ismael Álvarez estaba allí al lado. Y que el ex alcalde tiene un pie fuera del Ayuntamiento.

Está claro que los dos le quieren meter un gol con la mano a Riesco. Y de paso, se lo quieren meter entre ellos. Mañana veremos si Riesco es buen portero, y viendo venir el balón, ha sido capaz de meter la mano en el último momento y desviar el esférico fuera del campo.
 
 
Mundial de 1986. Maradona le mete un gol con la mano a Peter Shilton
en el Inglaterra-Argentina. Foto ALEJANDRO OJEDA
LAS TRES ENTREVISTAS

ISMAEL ÁLVAREZ. Diario de León, 27 de febrero de 2013

SAMUEL FOLGUERAL. Diario de León, 28 de febrero de 2013

CARLOS LÓPEZ RIESCO. Diario de León, 1 de marzo de 2013

Y ESTE CUARTO CRECIENTE, LEÍDO EN FÓRMULA HIT BIERZO.

viernes, 1 de marzo de 2013

Al acecho


Del blog, www.antipoemas.blogspot.com


CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 28 de febrero de 2012

Ponferrada es una ciudad donde a la gente le cuesta dejarse fotografiar si hay que opinar del ex alcalde, Ismael Álvarez.

Ya lo era hace once años, cuando Álvarez dimitió por primera vez en medio de un aluvión de críticas socialistas, después de ser condenado por acoso sexual. Y seguramente lo seguirá siendo dentro de dos años más, cuando las urnas nos convoquen a todos para votar un nuevo alcalde. No es tiempo suficiente como para que desaparezca ese miedo.

Dice la escritora y periodista Noemí Sabugal, que ayer por la tarde presentaba en León su novela Al acecho, que la sospecha «es una flor salvaje que prende en cualquier suelo». Y está hablando de Madrid en 1936, «una ciudad llena de hombres con pistolas en los bolsillos».

Portada de la novela de Noemí Sabugal. Premio Felipe Trigo

En Ponferrada no llegamos a tanto. El tiempo nos ha vuelto más civilizados. Pero también vivimos entre sospechas.

Nadie quiere hablar más de la cuenta en la calle. No todos se atreven a decir lo que de verdad piensan en el PSOE. Y en un PP dividido, donde todos están al acecho, se impone lo políticamente correcto.
El día 8 de marzo —Día Internacional de la Mujer como bien se ha señalado— el Pleno del Ayuntamiento de Ponferrada votará una moción de censura pactada por el PSOE con Ismael Álvarez para desalojar del gobierno al popular Carlos López Riesco, que fue su delfín. Más de uno ya define el acuerdo como un pacto con el diablo. A alguno le parece una comparación exagerada. Otros siguen viendo en Álvarez, que ha prometido dimitir por segunda vez después del Pleno, una suerte de Maquiavelo, maestro de la conspiración. O un remedo del Conde de Montecristo, ejecutando su venganza.

A nadie se le escapa, sin embargo, que lo que está sucediendo estos días en Ponferrada es un buen ejemplo de aquella frase tan manida, pero tan cierta, que dice que la política hace extraños compañeros de cama.

Y hay otra frase, igual de manida, igual de cierta, que advierte; quien a hierro mata, a hierro muere. No hablo de espadas, claro. Como mucho me refiero al filo de los labios, que también son peligrosos en una ciudad donde demasiada gente se ha puesto en guardia.



Y ESTE CUARTO CRECIENTE, LEÍDO EN FÓRMULA HIT BIERZO.

jueves, 28 de febrero de 2013

El perseguidor

 Hace dos años y medio de este artículo. Lo dejo aquí porque me parece que sólo ha envejecido un minuto y medio...

Del blog www.alejandragallero.blogspot.com

CRÓNICAS BERCIANAS
Diario de León. Lunes 6 de septiembre de 2010

Recuerdo la cara desencajada de Nevenka, la rueda de prensa, la sorpresa mayúscula, el libro de Juan José Millás en el hipermercado, el juicio, los comentarios (machistas) del fiscal, la gente que se frotaba los ojos, incrédula, la gente que se frotaba las manos, la gente que se tapaba los ojos y los oídos, porque no quería escuchar, sólo mirar para otro lado. Y la gente como yo, que teníamos que escribir de ello.
 
Recuerdo la voz de Ismael Álvarez, anunciando su dimisión después de ser condenado por acoso sexual. Un temblor recorrió la ciudad, claro. Recuerdo el espectáculo en que se convirtió todo. No lo he olvidado.
 
Yo fui de los que dije, y aquí lo escribí dos veces, que Ismael Álvarez debía dimitir para no sentar a toda la ciudad en el banquillo. Todavía hay lugares de España donde asocian el nombre de Ponferrada con aquello. Cuando digo de donde vengo, no aparecen los pimientos, ni el vino, ni el botillo, ni el castillo, ni siquiera la Ponferradina y sus ascensos. Simplemente me preguntan qué pasó con Nevenka. Y no sé qué decir.
 
No sé donde estará Nevenka. No sé que estará pasando por su cabeza. No sé qué pensará si se entera de que el ex alcalde se presenta a las elecciones para acabar con la apatía que observa en el Ayuntamiento donde dejó a su delfín, Carlos López Riesco, y para mejorar su salud mental. Como si el Ayuntamiento fuera una terapia y las elecciones, un plebiscito donde ganar la absolución que no le concedieron los jueces.
 
Ismael Álvarez hizo cosas muy necesarias en Ponferrada. Abrió la avenida de Pérez Colino, un lugar donde crecían las zarzas, corrían las ratas y verdaderamente se sentía la apatía de una ciudad en la que nunca pasaba nada. Retiró la montaña de carbón y nadie se acuerda hoy de la polémica que rodeó aquella operación por la que quiso ser recordado. Abrió el polígono de La Llanada, comenzó a recuperar el castillo, apostó por la ordenación del río, y se ganó muchos enemigos que le reprochaban su populismo.

Después de oírle decir que quiere recuperar la alcaldía que dejó hace ocho años, convencido de que estaba siendo víctima de una operación para desacreditarle, Ismael Álvarez empieza a recordarme al personaje de un cuento de Cortázar; el jazzman Johnny Carter, que cuando tocaba el saxo o recordaba su infancia, tenía la sensación de que vivía quince minutos concentrados en un minuto y medio. El cuento se titula El perseguidor y la sensación que tengo en este caso es que en el tiempo que ha pasado desde su salida del Ayuntamiento, el ex alcalde sólo ha vivido un minuto y medio mientras todos los demás hemos seguido corriendo.

viernes, 1 de febrero de 2013

Leche de cabra



Memorias editadas por Helena Fidalgo

 
CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 1 de noviembre de 2012
 
Francisco Puente Falagán, el primer alcalde de Ponferrada durante la Segunda República, nació en San Román de Bembibre en 1897 y fue uno de los últimos hijos de un matrimonio que perdió a la mitad de su descendencia. Puente cuenta en sus memorias —recuperadas por Helena Fidalgo Robleda y la editorial Lobo Sapiens— que su madre, enferma, tuvo que dejarle a cargo de otra mujer que también acababa de dar a luz para que le amamantara, pero que después de un mes en brazos extraños, su estado era tan famélico, su aspecto tan demacrado, que se lo llevaron de vuelta a casa y sólo pudo salir adelante gracias a la leche de una cabra.
 
Eran otros tiempos.
 
En 1931, Francisco Puente Falagán, maestro cantero de profesión, socialista autodidacta, como muchos hombres que en aquellos años querían cambiar las cosas, fue elegido alcalde de Ponferrada en unas elecciones democráticas. Hombre honesto hasta el extremo en un periodo de la historia de España lleno de fricciones, chocó de frente contra los poderes fácticos de la vieja Minero Siderúrgica de Ponferrada, que siempre fue un obstáculo para el desarrollo urbanístico de la ciudad, de las empresas mineras de la época, que no pagaban el canon, o de la Iglesia, que vio como el cementerio se convertía en propiedad municipal, y fue apartado de la alcaldía sólo un año después de tomar posesión para defenderse de una ridícula acusación de malversación de fondos de la que finalmente fue absuelto.
 
Francisco Puente Falagán.
 
Puente Falagán no recuperó la alcaldía. Sólo unas semanas antes del estallido de la guerra civil, y cuando ser alcalde era una patata caliente en medio de la crisis del Frente Popular, le ofrecieron de nuevo el sillón de regidor. No lo aceptó.
 
Sí lo hizo su amigo Juan García Arias, que duró un mes en el puesto y terminó fusilado. Y es posible que él mismo se salvara de un final parecido porque era un hombre ciego.
 
Al final de su vida, Puente Falagán dictó sus memorias a sus hijos y a sus nietos. El texto mecanografiado empieza, claro, en su infancia. Y empieza fuerte. Empieza con un cabra que alimenta a un niño famélico.
 
Pero eran otros tiempos.

miércoles, 18 de julio de 2012

Quijotes y traidores


Pintura de VANIA YUNUSIC

CUARTO CRECIENTE
Diario de León, Jueves 21 de junio de 2012

Hoy me he propuesto no escribirles de los tres senadores del PP. Ni de los tres diputados del PP. Ni de los 19 concejales del PSOE que se enceraron en los ayuntamientos hasta ayer. Decidan ustedes quienes son los héroes y los traidores en el conflicto que mantiene el carbón con el Gobierno.

Decidan si están justificados los cortes de carretera, las batallas contra los antidisturbios, los camiones atravesados, los atascos, y también, todo hay que contarlo, los primeros conductores heridos en Asturias, después de estrellarse contra alguna barricada de árboles talados, o los reproches al alcalde de Ponferrada, acorralado en un bar, ayer por la mañana.

Recuerden, en cualquier caso, lo que se están jugando. Un puesto de trabajo en una España intervenida —o casi— con cinco millones y medio de parados y un sistema financiero convertido en un agujero (negro) donde desaparecen miles de millones de euros.

Decidan si la protesta es proporcionada. Si hay motivos para la esperanza.

No se olviden de que además de los cortes de carretera, hay mineros encerrados en el pozo, mujeres expulsadas del Senado, una huelga indefinida y una marcha negra fraguándose, como las tormentas de verano.

Decidan si hay formas de protestar más efectivas. Decidan si tienen alternativas.

Y decidan lo que decidan, no se olviden de valorar lo que están haciendo los políticos por ellos. Procuren, por si acaso, no dejarse engañar por gestos vacíos y palabras altisonantes que luego tienen poco peso. No pasen por alto que la política en la España del turno de partidos funciona siguiendo la teoría de los vasos comunicantes: los que hoy están quejándose, mañana se esconderán debajo de una piedra. Y viceversa. Y los que se rebelan, acaban aplastados por la piedra donde no quieren esconderse.

Y con todo esto fórmense una opinión cabal de lo que pasa. Juzguen ustedes mismos hacia dónde nos lleva. Y encuentren la razón de la sinrazón que a su razón se hace, a ver si entre todos somos capaces de introducir un poco de cordura en esta novela de caballerías.