Buscar este blog

Mostrando entradas con la etiqueta Gadafi. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Gadafi. Mostrar todas las entradas

miércoles, 20 de abril de 2011

Extravagancias

 
Aznar, en Oviedo, el 17 de febrero de 2010, haciendo la peineta
a unos estudiantes que le gritaron "¡José Mari, presidente!"
(Foto de la agencia REUTERS que pulula por la blogosfera )
CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Martes 19 de abril de 2011 

José María Aznar ha abierto la boca. Ha abierto la boca y ha dicho que Gadafi es un amigo extravagante de Occidente, pero un amigo al fin y al cabo. Aznar, el de la peineta, el del acento tejano, el insubordinado bebedor de vino al volante, también ha sembrado sospechas en una universidad extranjera -la Escuela de Negocios de Columbia, en Nueva York- sobre la verdadera capacidad de nuestra economía para pagar su deuda exterior. Menudo bofetón.


Aznar y Bush. Año 2003. Rancho Crawford. Texas.
A nuestro, por entonces, presidente, le salió acento de cowboy
cuando abrió la boca en la rueda de prensa.
(Foto de ERIC DRAPER. Cedida por la Casa Blanca a dominio público)

Viendo lo que dice nuestro ex presidente extravagante, pero ex presidente al fin y al cabo, me entran dudas sobre la verdadera capacidad de nuestra democracia para generar hombres de Estado. Si alguien como Aznar, que se retrata de forma tan lamentable cada vez que abre la boca, puede llegar a ser presidente es porque nuestro sistema patina seriamente.
  
Una bomba de racimo. Lo que esconde es terrible...
(Foto de la web http://www.corresponsaldepaz.org/ )

Nuestro sistema, en realidad, siempre ha patinado. Fabricamos bombas de racimo y se las vendemos a la dictadura de un amigo extravagante. Después, cuando cambia la coyuntura y las extravagancias de nuestro aliado siembran las calles de muertos, nos subimos al carro de la indignación general y le bombardeamos. Qué asco.
 
Así funciona una bomba de racimo.
(Imagen tomada del blogelciudadano.cl)
En nuestro sistema, lo primero es la economía. El beneficio antes que el empleo. Y tenemos ejemplos muy próximos. Telefónica no pierde dinero, sólo gana menos de lo que había previsto, y anuncia un mordisco serio en sus plantillas. Pero a la vez aumenta la prima de sus directivos sin que se les caiga la cara de la vergüenza.

No me extraña que en Islandia, se nieguen a pagar los platos rotos de la banca. Esa sí es una insubordinación saludable.

No me extraña la desconfianza. En Ponferrada también tenemos pruebas de que el sistema avanza a trompicones. Samuel Folgueral, candidato a la alcaldía del PSOE, no se fía de sus compañeros y les hace firmar un documento en el que se comprometen a entregar su acta de concejal al partido si abandonan la disciplina del grupo socialista. El mensaje va dirigido a Ismael Álvarez -que hace 16 años gobernó con el apoyo de tres tránsfugas- pero Folgueral no se da cuenta de toda la debilidad que demuestra.

Aquí, nadie se fía de nadie. Nadie conoce el significado de la palabra lealtad. Salvo José María Aznar, que desconfía de nuestra economía pero permanece fiel a Gadafi. De verdad, que me entran ganas de hacer una peineta.
  
Aznar, Gadafi y el caballo que el dictador libio le regaló al entonces presidente
español. Trípoli, septiembre de 2003. (Foto de la agencia EFE)

martes, 29 de marzo de 2011

Guerras justas


Dresde, después de los bombardeos aliados del 13 y el 15 de febrero de 1945.
Foto de RICHARD PETER (dominio público) tomada a finales de aquel año
desde la torre del Ayuntamiento

CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Martes 22 de marzo de 2011
 
Dice Ramón Lobo que las guerras son ingobernables. Se sabe cómo empiezan, pero nunca cómo terminan. Desde hace unos días tenemos una guerra en Libia. Una guerra justa. Gadafi, un sátrapa paranoico, un criminal, estaba masacrando a su población para aplastar una revuelta y había que hacer algo antes de que cayera el bastión de Bengasi.

Soy de los que piensan, sin embargo, que ninguna guerra es justa. Algunas son inevitables. Parece que sirvan para contener males mayores, pero eso no lo sabremos nunca. La Segunda Guerra Mundial, nos cuentan, fue una guerra justa. Había que pararle los pies a Hitler, al Duce y al emperador del Sol Naciente. Pero cuando los aliados bombardeaban indiscriminadamente ciudades como Dresde o Colonia o asesinaban a 220.000 civiles en Hiroshima y Nagasaki con dos bombas atómicas -para evitar males mayores- se estaban poniendo a la misma altura que los dictadores a los que pretendían derribar.


Caricatura de Hitler, Mussolini y Franco sosteniendo a la
Segunda República Española. Apareció en la prensa francesa de los años 30.
COLECCIÓN PRIVADA DE TRISKU


Quería ser justa la guerra contra Franco, un reaccionario que sembró las cunetas de muertos, como bien sabemos en el Bierzo porque todavía estamos desenterrándolos. Quería ser justa, pero se volvió ingobernable, porque en el bando republicano también se cometieron crímenes espantosos.


Del blog Negro sobre Blanco.
Caricatura de LATUFF.

La guerra contra Gadafi es una guerra inevitable. No una guerra justa. Las bombas nunca son inteligentes. Nunca discriminan a las víctimas. Nunca preguntan. Y quizás hubiera sido una guerra innecesaria si nuestros gobernantes hubieran actuado de otra forma. Gadafi ya era un tipejo despreciable cuando Aznar recibía un caballo suyo de regalo, Zapatero se entrevistaba con él en una jaima, Sarkozy le besaba la mano y aceptaba su dinero para financiar su campaña, y Berlusconi, el presidente-empresario, firmaba contratos con su clan y un tratado de buena amistad. Ése monstruo, no se engañen, lo alimentaron todos ellos consintiendo su régimen de terror a cambio de petróleo. Porque Gadafi, el tirano útil que 'contenía' a los islamistas radicales, ya torturaba a sus opositores en 1988, cuando sus terroristas hacían estallar un avión sobre Lockerbie. 

Y ahora tenemos una guerra contra ese iluminado. Una guerra inevitable. Y los que la dirigen, convertidos en defensores de la revolución, son los mismos que hasta hace poco aceptaban su dinero, su petróleo y sus caballos. Perdónenme, si no contengo la arcada.


Viñeta de Forges, que publica en El País.
(Si alguna vez descubre este blog, espero que le guste verla aquí)

miércoles, 16 de marzo de 2011

Pesadillas


Varsovia. Enero de 1945. Cuando los soviéticos se decidieron a cruzar el río
Vístula, los nazis habían destruido prácticamente toda la ciudad.
Foto. M. SWIERCZYNSKI (dominio públíco)


CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Martes 15 de marzo de 2011

El 1 de agosto de 1944, la resistencia polaca se sublevó en Varsovia contra los nazis. El Ejército Rojo se encontraba en los suburbios de la capital, en las orillas del río Vístula, y la Armia Krajowa decidió levantarse en armas para liberar la ciudad antes de que lo hicieran los soviéticos.

Los polacos no tenían apoyo extranjero. Los aliados combatían a miles de kilómetros de allí tras desembarcar en Normandía y apenas les arrojaron algún cargamento de armas desde el aire. Tampoco se podían fiar de los soviéticos, que en 1939 se habían repartido el país con los alemanes, así que decidieron adelantarse y a las cinco de la tarde, cincuenta mil hombres y mujeres mal armados se echaron a la calle para expulsar a los nazis.

 
Miembros de la resistencia polaca, patrullando en Varsovia
el 1 de septiembre de 1944.
Foto. STEFAN BALUCK (dominio público)

No lo consiguieron. Aislados unos de otros, tuvieron que levantar barricadas para resistir el contraataque alemán, mientras el Ejército Rojo detenía su avance y dejaba que la Lutwaffe bombardeara la ciudad. Finalmente, los rebeldes capitularon el 2 de octubre y los nazis aún tuvieron cuatro meses, -antes de que los soviéticos cruzaran el Vístula- para destruir gran parte de la ciudad y cumplir la orden de Hitler de convertir Varsovia en un lago.

Ahora cambien las fechas, los nombres. Pongan 1936, España. Pongan 2011, Bengasi. Hitler y Stalin. Franco y Gadafi. Y comprobarán, una vez más, que la historia es el cuento de la pescadilla que se muerde la cola.

Y también, una paradoja.

De otra forma no se explica que un país que empezaba a vivir el terror de una dictadura cuando nosotros entrábamos en la Transición a la democracia, quiera atarnos ahora los cabos que dejamos sueltos. Hablo, por supuesto, de la actuación de la Justicia argentina contra los crímenes de Franco, apuntalada en la última semana con el caso de un berciano fusilado en Valdueza y enterrado en una fosa que todavía está por exhumar, como tantas.

Sobre un tanque en Bengasi. En fechas recientes.
Foto cedida por MAHER 27777 a dominio púlbico.

Pero los libios lo tienen peor, por mucho que el Tribunal Penal Internacional haya advertido a Gadafi. Los libios que se han levantado en armas contra su dictador han chocado en la última semana con las leyes del periodismo y el tsunami de la información, que les relega a la segunda página ante el horror atómico que se adueña de Japón. Y cambien otra vez las fechas, los nombres. Pongan 1945, Hiroshima. Un avión en lugar de una ola. Y comprobaran que nuestras pesadillas también se repiten.

Hiroshima, 1945. Cómo se parece a Varsovia...
(Del blog http://www.lialdia.com/. Desconozco el autor de la imagen)

viernes, 11 de marzo de 2011

Círculos

 
Primera página del diario Ya, Domingo 7 de abril de 1974


CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Martes, 8 de marzo de 2011

El tiempo es un círculo y de vez en cuando, nos devuelve a la casilla de salida. Domingo, 7 de abril de 1974. Primera página del diario Ya . Titulares. «Noticias confusas sobre el relevo del coronel Gadafi en Libia». «Hoy entra en vigor la limitación de velocidad para los automóviles». Comentario de fondo. «Problemas de la economía española»...

En el Bierzo, también hemos vuelto al principio. Escribimos de la crisis del carbón, del campo que no despega, del vino que no se bebe porque no se promociona lo suficiente, del tren turístico, que vuelve a arrancar cerca de las elecciones para después pararse, de Las Médulas, convertida en un caos de administraciones, de los malos vientos en el sector eólico, de los alcaldes que se eternizan en los ayuntamientos. Y de los alcaldes que lo fueron una vez y quieren volver a serlo.

Primera página del diario El Mundo, 18 de diciembre de2010

Fuera del Bierzo, el círculo es más grande, pero igual de cerrado. Estamos atrapados en los trajes de Camps, en los favores de la Junta de Andalucía, en la crisis de la energía, en la agonía de ETA, el paro endémico y en la conspiración permanente del 11-M, donde nadie dice la verdad, o quizá, donde hay alguien que nunca ha aceptado la verdad y se empeña una y otra vez en buscar una alternativa que le favorezca.

Un círculo, pero de sangre, es el que tiene encerrados a los libios. Volvemos al principio. Domingo, 6 de marzo de 2011. Las ediciones digitales de los periódicos narran la contraofensiva de Gadafi, la lucha por las refinerías de petróleo, el eco de las torturas del régimen, la rebelión que no avanza, las naciones que no intervienen. Todas las guerras civiles se parecen. ¿Y quién se atreve a romper ése círculo?

Primera página del diario Público, 10 de diembre de 2006.
Zapatero también tragaba con Gadafi y lo decía un
periódico que no suele tratar mal al Gobierno.

Al menos en Nueva York, hace tres años, no dejaron al dictador montar su jaima antes de pronunciar un discurso en la ONU. Porque en España, siempre dispuestos a sacrificar la ética por el petróleo, Aznar fue de los primeros en estrechar la mano de Gadafi cuando la comunidad internacional readmitió al sátrapa en el círculo de naciones por renunciar al terrorismo. Como premio, recibió un caballo.

Recorte de El País.11 de febrero de 2010
El mismo día el periódico titulaba en primera
"Mubarak se aferra al poder".

Ocho años después, seguimos en lo mismo. José Bono viajó hace unas semanas a Guinea para mantener el cordón umbilical del petróleo. «Nos unen más cosas que las que nos separan», le dijo a Teodoro Obiang. Y cuando me pregunto en qué se parecen España y Guinea Ecuatorial, sólo encuentro cuarenta años de dictadura.