Buscar este blog

jueves, 22 de septiembre de 2011

Medusas


CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Martes 20 de septiembre de 2010.


Las elecciones se ganan en twitter. Las medusas devoran el mar. Y ninguna empresa berciana postea en el concurso de entibadores que lleva 34 años celebrándose en las Fiestas del Cristo de Bembibre. Sin duda, estamos asistiendo al final de una época.

Resulta que Mariano Rajoy acaba de estrenarse en la red social de los 140 caracteres para hacer campaña electoral al estilo de Obama y ha conseguido en cuatro días más seguidores —treinta mil followers— que Alfredo Pérez Rubalcaba en tres meses. El socialista abrió su cuenta de twitter en julio, pero incluso en la red, con la política reducida a un aluvión de mensajes cortos, le ven como caballo perdedor. Menuda papeleta, llevar sobre la espalda la herencia de los gobiernos de Felipe González y de Zapatero y descubrir que tampoco en el mundo virtual se levanta cabeza.

Japón, 2007. Invasión de nomuras. (Diario Público)

Lo de las medusas empieza a preocupar a los expertos, reunidos estos días en un congreso en Madrid. El calentamiento global, del que tan poco se habla desde que Europa está sumergida en la crisis del euro, podría estar detrás del aumento alarmante de esos seres gelatinosos en los mares del mundo, que suponen una amenaza para el equilibrio ecológico de nuestros océanos. Y esto quizá sea más importante a la larga que la desconfianza de los especuladores en la deuda griega.
Tampoco es ninguna broma que ya no participen empresas mineras del Bierzo en el concurso de posteo que se celebra en Bembibre desde los albores de la democracia. Dieciséis parejas compitieron el domingo y menos una, con un berciano, todas venían de Asturias o de Palencia, donde el arte y la habilidad de entibar una galería con troncos de madera no se ha perdido.
Son tres señales de que el mundo está cambiando y de que no sabemos muy bien a dónde nos lleva.

Mariano Rajoy era ministro de Aznar cuando la catástrofe del Prestige.

Y lo peor de todo es que no veo cerca a ningún político a la altura de las reformas que está demandando un sistema atacado por las medusas del dinero, que todo lo devoran. A ningún líder europeo capaz de poner a todos los gobiernos de acuerdo para liberar a la economía de la avaricia de los mercados y al medio ambiente de las consecuencias de nuestro consumo sin control. Y si el sistema se acaba derrumbando sobre nuestras cabezas, sospecho que ni Alfredo, ni Mariano, —y los dos han tenido oportunidad de gobernar antes de convertirse en tuiteros— sabrán como postearlo.

Alfredo Pérez Rubalcaba, enfangado en el último gobierno socialista.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Jugar con fuego

Del blog http://www.comisionantinuclearpazyvida.blogspot.com/

CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Martes 13 de septiembre de 2011

Los niños jugaban a pisar la Luna en los cráteres de las antiguas minas de carbón. El Apolo XI acababa de posarse en el Mar de la Tranquilidad. Neil Amstrong había pronunciado una frase rotunda sobre la capacidad de la humanidad para superarse a sí misma. Y una fe ciega en la ciencia y en la tecnología se extendía por todo el mundo occidental. Faltaban cuatro años para la crisis del petróleo, diez para el primer accidente nuclear en Tree Mile Island, 16 para la catástrofe de Chernóbil, y 42 para el seísmo y el tsunami que nos han hecho temblar en Fukushima.

Acelerador europeo de partículas.

Jeffrey S. Hangt tenía 11 años cuando el hombre pisó la Luna. Vivía en Pensilvania y aquel verano de 1969 descubría que el terreno devastado de los cielos abiertos era el paisaje perfecto para jugar a los viajes espaciales. La pasada semana, convertido en un físico de renombre por su participación en los experimentos del acelerador de partículas europeo, estuvo en la antigua térmica de la MSP de Ponferrada, reformada para ser la primera estancia del Museo Nacional de la Energía. Y en la sala de calderas, aquel niño que jugaba a ser astronauta opinó que gobiernos como el de Alemania se equivocan cuando deciden prescindir de las centrales nucleares después de accidentes como el de Fukushima. No hay fundamentos científicos, aseguró, para poner en cuarentena la energía nuclear. Sólo son decisiones políticas adoptadas al calor de los acontecimientos.


Noria abandonada del parque de atracciones de Chernóbil

Los acontecimientos, sin embargo, nos sobrepasan a todos. Mientras escribo estas líneas, una explosión en una almacén de residuos radiactivos en Marcoule, en el sureste de Francia, ha dejado un muerto y cuatro heridos y ha sembrado la duda sobre el riesgo de una fuga tóxica. Y esos son los argumentos para dudar del átomo, aunque Hangt los haya pasado por alto. En Tree Mile Island, aumentaron los casos de cáncer y leucemia. En Chernóbil murieron 31 personas, empleados de la central y bomberos, en los días posteriores al accidente y ni se sabe el número de fallecidos por cáncer en los años siguientes. En Fukushima, todavía desconocemos la verdadera magnitud de un desastre sólo comparable a Chernóbil. Y cruzo los dedos para que lo de Marcoule esté controlado.

Jugamos con fuego. Y nos quemamos. Si no podemos dominar la energía nuclear, deberíamos aprender a fabricar el viento. Ese si sería un gran paso para la humanidad.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Metáforas

Metáfora visual

CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Martes 6 de septiembre de 2011

El Rey se opera del talón de Aquiles y ya me parece que se tambalée nuestra democracia.

Los indignados resbalan en Sosas de Laciana y empiezo a pensar que es verdad que las revoluciones siempre acaban devorando a sus hijos.

 La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica organiza un acto en Ponferrada para recordar a los desaparecidos y nadie les hace caso.

 Llegan las fiestas de La Encina y la actividad más seguida del día es una carrera de autos sin motor, sin frenos, que compiten cuesta abajo.


El Banco de Alimentos no tiene dinero para pagar la gasolina de sus furgonetas. El mal tiempo aleja a los últimos bañistas de las piscinas de verano de toda la provincia.

Sólo hay cinco alumnos matriculados en Topografía y el campus de Ponferrada agoniza, quince años después de que los fondos del Plan del Carbón alumbraran las primeras titulaciones universitarias.

En Rodiezmo, el único socialista que se atreve a ir a la fiesta de los mineros se llama Alfonso Guerra y hace tiempo que su voz sólo representa a una corriente minoritaria en el PSOE.

El Empire State, a oscuras por el paso del huracán Irene (otra metáfora)
(Del diario El Nacional, de Caracas)

El huracán Irene azota Nueva York a punto de cumplirse diez años desde los atentados del 11-S.

Usain Bolt, el hombre más rápido del mundo, se pone nervioso ante los tacos y queda eliminado por una salida en falso.

Zapatero y Rajoy pactan un cambio urgente en la Constitución, sin referéndum, sin consenso, y arriesgándose a dejar descontentos a los ciudadanos sólo por satisfacer la voracidad de los mercados.

La directora del Fondo Monetario Internacional advierte del riesgo de una recesión global. Al día siguiente, la bolsa baja. Se agrava la desconfianza. Sube la prima de riesgo. Y el cambio en la Constitución se queda en agua de borrajas.

Viñeta de MANEL F.
Últimamente sólo veo metáforas. En la mayoría de ellas se esconden malos augurios, pero también hay motivos para la esperanza. En Estados Unidos, Obama está decidido a denunciar a los bancos que especularon con las hipotecas basura hasta hacer estallar la burbuja inmobiliaria. Y en Islandia, están enjaulando a tipos que visten trajes de dos mil euros y llevan perfecto el nudo de la corbata. Allí los bancos quiebran y sus directivos van a la cárcel —leo en un artículo de prensa— sin que el cielo caiga sobre nuestras cabezas.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Melones

Rajoy y Zapatero, padres de la (nueva) Constitución.
Caricatura de Xurxo

CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Martes 30 de agosto.

Resulta inquietante que los dos partidos políticos que se han alternado en el gobierno de este país durante los últimos veinticinco años se hayan puesto de acuerdo para reformar la Constitución sin convocar un referéndum.

Resulta descorazonador que lo hayan hecho para limitar la deuda del Estado (dinero, dinero, dinero...), pero no para que los ciudadanos podamos votar listas abiertas (democracia, democracia, democracia...). Las listas abiertas, lo saben, quitarían poder a los aparatos de los partidos y reforzarían la libertad de elección de los votantes.

Resulta humillante que este acuerdo tan urgente se produzca en medio del saludable estallido de indignación que recorre España desde los inicios del Movimiento del 15 M o de la Democracia Real Ya. Como quieran llamarle. Porque en lugar de avanzar, retrocedemos. En lugar de contar más con los ciudadanos, gobiernan cada vez más de espaldas a ellos.

Asamblea del 15 en El Retiro. Del blog cuatro cosas (http://www.4ojos.com/)

Hoy me siento como si hubiéramos vuelto a los tiempos del despotismo ilustrado. Todo para el pueblo, pero sin el pueblo. De nuevo, el gobierno de los mercados se impone al gobierno de los ciudadanos. Hay que calmar a la bestia. Hay que apretarse el cinturón. Hay que alejar cuanto antes el fantasma de una intervención financiera. Pero la factura la pagaremos todos porque nuestro voto cuenta menos que los pronósticos de las agencias de calificación o la política del Banco Central Europeo. Y nadie les ha elegido para que nos gobiernen.

Del estupendo blog. http://www.4ojos.com/

Va siendo hora de cambiar este sistema que favorece a los especuladores y que se ha mostrado incapaz de resolver las desigualdades sociales y profundizar en la democracia. Y de cambiarnos a nosotros con él, claro, porque ningún sistema puede funcionar si quienes tienen que aplicarlo están pensando en sacar tajada, o les mueve la ambición, la megalomanía, el mesianismo, la avaricia o simplemente el miedo.

El PSOE y el PP han abierto estos días el melón. Y entre las pepitas se pueden encontrar cualquier cosa. Lo de menos es que Tarsicio Carballo aproveche el viento a favor de los cambios rápidos en la Constitución para reclamar un acuerdo que resucite la provincia del Bierzo o vuelvan a crecer los partidos que tienen como única razón de ser la segregación de León. Lo peor es que al perro insaciable de los mercados también le guste la fruta. Y nos siga mordiendo los melones.

martes, 23 de agosto de 2011

Ofrenda...

Cima de la Pirámide del Sol. Teotihuacán.

CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Martes 23 de agosto de 2011

He caminado por la Calzada de los Muertos. He subido a la Pirámide de la Luna. He puesto un dedo en el centro de la Pirámide del Sol, por si quedaba algo de la energía de quienes hace dos mil años construyeron Teotihuacán, la ciudad de los dioses, que tantos interrogantes dejó cuando la devoró la historia.

He visto serpientes emplumadas de piedra, altares donde los aztecas, también llamados mexicas, depositaban corazones arrancados del pecho de sus enemigos como ofrenda para concederle al Sol sus latidos.

Aquí depositaban los aztecas el corazón de sus enemigos.
Pieza hallada en el Templo Mayor, junto al Zócalo.

Me he imaginado la curiosidad que despertaron los extraños pájaros de vela que arribaron al Golfo de México. El respeto que causaron los centauros españoles, confundidos con enviados de los dioses. Y el pavor de sus cañones y sus armas de fuego, que les hizo parecer inmortales.


Restos del Templo Mayor de Tenochtitlán, junto al Zócalo.

He revivido la caída de Tenochtitlán, la gran ciudad flotante edificada sobre un lago, con sus pirámides deslumbrantes, sus puentes y sus canales, que ya era el lugar más poblado del mundo antes de ser arrasada por los conquistadores.

He visitado una catedral enorme, un palacio nacional lleno de patios interiores. Un castillo residencial en lo alto de una colina boscosa donde unos cadetes de una escuela militar se convirtieron en niños-héroes y un emperador importado soñó que podía crear una dinastía antes de morir fusilado.


Detalle del mural de Siqueiros en el castillo de Chapultepec.

He visto murales pintados para engrandecer una revolución que derrocó a un dictador, apartó del poder a un usurpador y acabó con la vida de sus dos caudillos más populares.

He seguido, museo a museo, el dolor de una pintora atravesada por la barra de un tranvía.


"El caballito". Estatua ecuestre del rey Carlos IV,
que México conserva por sus valores artísticos.

He pisado una plaza donde masacraron a doscientos universitarios. He visto pobreza. Y opulencia. He caminado por la capital de un país que está en guerra contra el narcotráfico y donde hay un policía en cada esquina.

Y he bebido mezcal y tequila, y cerveza fría en un vaso con los bordes salpicados de sal.

Debería escribir algo del Bierzo. O de León. Lo sé. Debería opinar de algo que les toque más de cerca. Pero después de ver y oler y comer y beber y observar y hablar y escuchar y comprender y respirar el aire envenenado de México Distrito Federal y sus alrededores, se me hace imposible hablares de otra cosa que no sea el ombligo del mundo.

Plaza del Ángel. A punto de llover.

...Y CONFESIÓN

(...)
Aquí cabe un mundo

sábado, 20 de agosto de 2011

Gallos asustados


Efraín Bartolomé.
(Del blog, latalachita.blogspot.com)

CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Martes 16 de agosto de 2011


Efraín Bartolomé es un poeta mexicano al que no conozco. Nunca había leído nada de él antes de escribir estas líneas. Ni siquiera sé si sus libros se pueden encontrar en España.

Además de escribir poemas, Efraín Bartolomé se gana la vida como psicoterapeuta. Tiene 60 años y vive con su mujer, una arqueóloga de 54, en la Colonia Torres de Padierna del Distrito Federal de México, la ciudad más populosa del mundo.

El pasado día 11 de agosto, a las 2.45 de la madrugada, esa hora de gallos asustados de la que habla en sus versos, un grupo de hombres armados irrumpió en su casa. Su mujer, Guadalupe Belmontes, tuvo tiempo de llamar a una comisaría mientras trataban de encerrarse en el baño, pero los hombres armados, vestidos de negro, con la cara oculta por pasamontañas y las iniciales de la policía federal en la ropa, los sacaron a empujones del cuarto y les obligaron a echarse al suelo, mientras les apuntaban con sus rifles de asalto.

Policía Federal de México escoltando un furgón de detenidos.
Foto: Felipe León (Reuters)

Revolcaron toda la casa, cuenta el poeta en su blog, y les preguntaron donde guardaban las armas —«aquí no hay armas, señor, somos gente de trabajo», respondió—. Después, esos gallos asustados que concentran pavor bajo las alas, pero a veces se equivocan de casa, verificaron algunos datos sobre la identidad del matrimonio —nada que ver con el narcotraficante que buscaban— y desaparecieron sin ofrecer ninguna explicación. Cuando el poeta y su mujer se atrevieron a levantarse del suelo, encontraron su casa patas arriba y notaron la ausencia de un reloj antiguo y un ordenador.

A las 4.43 de la madrugada, Efraín Bartolomé se puso a contar lo que les había sucedido en su blog. A las 6.35 terminó. «La luz de oriente comienza a colorear y a inflamar el horizonte. La policía nunca llegó. ¿De verdad estamos tan solos?», escribió. Y aquí lo transcribo, ahora que en el Reino Unido, el Gobierno de David Cameron reduce los disturbios de los últimos días a simples actos de vandalismo, en lugar de preguntarse qué hay detrás, y el primer ministro anuncia inflamado más poder para reprimir a los violentos, pero se olvida de aplicar políticas que saquen de la marginación a los jóvenes que viven sin empleo en las barriadas, esas estancias tibias en donde irrumpe el frío como un silbido de cristal y donde no hay lugar para la poesía.

Efraín Bartolomé ya ha recuperado su reloj.
Foto CUARTOSOCURO/VANGUARDIA

A LA ORILLA DEL SUEÑO
Poema de Efraín Bartolomé


A la orilla del sueño algo de mí despierta.
Brasas que miran la otra parte que
como siempre
duerme

Hay una barca que se abre ante el mar como una espera.
Hay una vertical sombra sin rostro que me invita a subir.
A irme de viaje por estas aguas turbias
en estas horas que alzan su ramazón
su tallo oscuro
en el tiempo que crece antes del alba.

Hora de gallos asustados
que concentran pavor bajo sus alas.
Estancias tibias en donde irrumpe el frío
como un silbido de cristal.


Alza su pecho gris la incertidumbre.
Entra mi pie en la barca.
Despierta la otra parte de mí
que siempre duerme
y unta un frío sudor sobre mi frente.
Enciendo luz.
Salto fuera del sueño.

Tiemblo.

Música solar.
1984



viernes, 19 de agosto de 2011

Cielo de México

    
México Distrito Federal, desde la Torre Latina. (Fotos del autor de este blog)

Me he pasado la tarde buscando una sombra en Ciudad de México. El cielo tenía un tono azul metalizado y un enjambre de abejas luminosas devoraba las nubes con destellos de cobalto. Yo salía de la boca del metro, sugestionado por el universo onírico de Frida Kahlo, y descubrí que la calle era un mercado de voces a cinco pesos y las aceras, un escaparate donde se vendía cualquier cosa.

Calle de la Moneda.

Enchiladas y tacos y flautas y guacamole. En México se come a cualquier hora y en cualquier parte. Y entre los olores penetrantes, los bocados y el picante, una sombra fugaz se cruzó delante de mí y me alejó de la ciudad y del momento. "¿Qué hace aquí?", me pregunté, queriendo reconocer a alguien a quien había querido tiempo atrás.


Teatro Orfeón. Junto a la boca de metro Juárez.

Intrigado, pensé que si me alejaba un poco de los puestos callejeros la encontraría bajo la marquesina de un teatro cerrado, el Orfeón, con los días de esplendor apagados sobre un viejo letrero. Pero la entrada estaba clausurada por un muro de plástico negro y pasé de largo.


Plaza de Santo Domingo.

Seguí caminando, sabiendo que hicieron la ciudad sobre un lago con piedras de pirámides derribadas y que en el barrio colonial, algunas casas viejas y algunas iglesias se tuercen buscando la humedad de los aztecas.


Torre Latina. En el cruce de la calle Madero y
la avenida Lázaro Cárdenas.

Calle Madero.

Yo buscaba la sombra en la Alameda Central, en la Torre Latina, acero a prueba de terremotos. En la calle Madero, tan bulliciosa y donde no entran los automóviles. Y no lograba alcanzarla. Se movía más deprisa que yo, sinuosa, y en el Zócalo, bajo la bandera que ondea en el Palacio Nacional, estuve a punto de hablarle. "Te conozco", iba a decirle para que se detuviera. Pero era imposible que me oyera con tanto alboroto.

Un dragón descansa en el Correo Mayor


Detalle del crucero junto a la Catedral

Oteé el horizonte. Ví dragones, y calaveras en los cruceros, y gárgolas, y serpientes en el cielo, bajo las garras de las águilas. Sentí el rumor de voces conocidas. Pero me dí cuenta de que sólo era una punzada de nostalgia.


Catedral, entre puestos callejeros.

Dejé atrás la catedral, los vendedores, los taxis irregulares, las tricicletas, tres policías armados con fusiles de asalto, turistas extranjeros, limpiabotas, sacacuartos, y cuando por fin me detuve, enloquecido por el tráfico, descubrí que la sombra que perseguía era la mía. Y por eso no iba alcanzarla nunca.


Atardecer en la calle Tacuba

Para entonces, el cielo ya tenía un color un gris apagado, como el letrero de neón de un teatro cerrado, y enjambres de luciérnagas se desprendían de los faros de los coches para morir atropelladas en el asfalto.